Astrolabio

El nombre de la niña fue omitido para salvaguardar su integridad.

Marcela del Muro

La mañana del 8 de junio, Alicia Puebla recibió la llamada que esperaba desde hace cuatro meses. Su hija de 17 años, estaba viva y necesitaba que fuera por ella a un lugar en el Estado de México, donde se resguardaba tras escapar de sus captores. 

A la joven la desaparecieron el 6 de marzo pasado. La última vez que se le vio fue en los condominios donde habitaba, en Villa de Pozos, en la capital de San Luis Potosí.

Desde que la señora Alicia denunció la desaparición se percató de la actitud indolente y omisa de los agentes y policías de la unidad de Alerta Amber, parte de la Fiscalía General de San Luis Potosí.

Ante la falta de resultados, Alicia investigó y aportó varias pruebas que fueron utilizadas por los propios policías para revictimizarla.

Alicia afirma que las redes sociales jugaron un papel muy importante en la discriminación que sufrió ella y su hija por parte de Fiscalía. A los pocos días de la desaparición, la adolescente fue obligada a realizar un video donde explicaba que ella decidió irse por su propio pie y se encontraba bien. Alerta Amber tomó el video como verídico, pero Alicia sabía que algo estaba mal con su hija y siguió buscándola.

Incluso, el fiscal general del Estado, José Luis Ruiz Contreras, informó el 29 de marzo que 78 mujeres habían sido localizadas y entregadas a sus familias sanas y salvas; entre ellas nombró a la hija de Alicia, sin embargo, no había sido encontrada. La información fue difundida a través de un comunicado publicado en la página oficial de la FGE y en diversos medios de comunicación.

En días pasados, luego de que la hija de Alicia fuera localizada, Astrolabio constató que el nombre de la adolescente fue borrado del comunicado que emitió la Fiscalía y que publicó en su página oficial, pero su nombre quedó en evidencia en los medios de comunicación que reprodujeron el comunicado.

Así fueron pasando los meses, entre silencios, desesperación, omisiones y continuas violaciones a los derechos humanos de Alicia y su hija. Hasta el miércoles pasado que recibió la llamada de auxilio de su pequeña.

La madre fue a pedir ayuda a la oficina de Alerta Amber, pensó que ellos actuarían inmediatamente ante la urgencia, pero la mandaron a casa. “Nosotros te hablamos cuando tengamos algo”, le dijeron.

Pero Alicia no se fue a su casa. Buscó ayuda y así consiguió contactar con la fiscal encargada de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) en el Estado de México, Sol Salgado Ambros.

Fue cuestión de horas para que la CEBP rescatara a la adolescente y comenzara la comunicación con la unidad de Alerta Amber para su traslado a San Luis Potosí.

Aquí es importante señalar que la oficina de Alerta Amber en el estado podía buscar alianza de trabajo directamente con la CEBP encabezada por Salgado Ambros, pero no lo hicieron; tampoco informaron a la madre sobre operación que hiciera la unidad en individual y tampoco han tratado de subsanar las cadenas de omisiones y revictimización que sufrió la familia

Alicia denuncia que uno de los policías de ese programa se comprometió a pasar por ella para viajar al Estado de México y traer a su hija de nuevo a casa. Pero el oficial nunca llegó. La menor de edad regresó sola a casa la madrugada del 10 de junio.

A la señora Alicia le preocupa que su hija, ella y su familia puedan correr algún peligro; exige que se le brinden las medidas necesarias para salvaguardar la vida e integridad de toda su familia.

Ante un señalamiento tan grave, de omisiones y negligencias que pusieron en peligro a la menor de edad, Astrolabio buscó la postura de la Fiscalía General del Estado, pero las autoridades hicieron caso omiso de la solicitud de este medio.

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