Fotografía, memoria y ciudad: mujeres de la Facultad del Hábitat impulsan actividades rumbo al 8M

Desiree Madrid

En los pasillos y patios de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí comenzaron a aparecer, poco a poco, distintas intervenciones hechas por estudiantes. Fotografías colocadas en los muros, un mural con manos pintadas, nombres de mujeres que inspiran escritos en papeles de colores y un árbol intervenido con listones forman parte de una serie de actividades organizadas en los días previos al 8 de marzo.

En total, alrededor de 30 mujeres —entre alumnas y profesoras— participaron en estas iniciativas que buscan abrir espacios de reflexión dentro de la comunidad universitaria.

Las actividades surgieron desde la Unidad de Igualdad de Género y Derechos Humanos de la facultad, integrada por docentes y estudiantes.

Durante la presentación del proyecto, la arquitecta Yvonne Aguayo, profesora del plantel e integrante de la Unidad de Igualdad de Género, explicó que el trabajo fue resultado de la organización conjunta entre varias integrantes de la comunidad universitaria.

Dentro de la unidad participan profesoras y alumnas que han impulsado diferentes acciones durante el semestre.

Entre ellas se encuentran la profesora Marcela López Márez, las alumnas Valeria Ángel y Valeria Guzmán, así como Renata Ortiz Alanís, alumna consejera de la Facultad del Hábitat, quienes colaboraron en la organización de las actividades.

La profesora explicó que este año se planeó con más anticipación las actividades, esto con la intención de abrir espacios de conversación dentro de la facultad.

“Todos sabemos que el panorama general que tenemos en las universidades en relación con la violencia de género ha sido muy constante y se ha acentuado en los últimos años de una forma mucho más evidente”, comentó Aguayo.

Según explicó, esa visibilidad no significa que el problema sea nuevo, sino que ahora existen más evidencias y mayor disposición para hablar de ello.

En ese sentido, las organizadoras decidieron que las actividades no se centraran únicamente en la denuncia pública que suele aparecer cada año durante estas fechas.

“Es importante la denuncia, hay canales de denuncia dentro de la universidad, pero es muy importante la prevención”, señaló.

La intención, agregó, es generar acciones que permitan fortalecer la relación entre las propias estudiantes y profesoras y reflexionar sobre las condiciones que enfrentan las mujeres dentro de la universidad y en la ciudad.

Una de las primeras actividades fue un concurso de fotografía en el que se invitó a estudiantes a enviar imágenes relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la experiencia de las mujeres en el espacio urbano. Las fotografías seleccionadas se exhiben ahora dentro del edificio de la facultad y su premiación está prevista para el lunes.

La convocatoria buscaba que las participantes reflexionaran sobre la forma en que la ciudad influye en la vida cotidiana.

“El espacio condiciona las formas como nosotros nos movemos y la seguridad y las preocupaciones que tenemos”, explicó Aguayo al referirse a la relación entre movilidad, seguridad y género dentro del entorno urbano.

Además de la exposición fotográfica, estudiantes de la consejería y de la sociedad de alumnos realizaron un mural colectivo en el que varias jóvenes dejaron la huella de sus manos junto a sus nombres, como una forma simbólica de visibilizar su presencia dentro del espacio universitario.

La intervención se convirtió también en un punto de encuentro donde las participantes se detienen a leer los nombres y reconocer a quienes forman parte de la actividad.

Otro de los espacios que surgieron de manera espontánea fue un panel donde las estudiantes comenzaron a escribir los nombres de mujeres que consideran importantes en su vida cotidiana.

Aunque en un inicio la idea era mencionar a arquitectas, diseñadoras o artistas reconocidas, el resultado tomó otro rumbo.

“Empezaron a poner nombres de maestras, de sus mamás, de sus tías y de sus propias amigas”, relató Aguayo, quien destacó que el ejercicio permitió reconocer referentes cercanos.

Una de las intervenciones más visibles se realizó alrededor de un árbol ubicado dentro del campus. Más que una decoración, la acción buscó resignificar ese espacio cotidiano.

Las participantes colocaron listones con nombres y mensajes vinculados al cuidado de la naturaleza y a la relación entre las mujeres y el entorno.

La profesora explicó que la idea surgió al recordar que ese árbol ha permanecido en el lugar desde antes de la construcción de algunos edificios actuales de la facultad.

Con los listones se buscó hacer un pequeño homenaje tanto a la naturaleza como a las mujeres que, desde distintos espacios, sostienen prácticas de cuidado.

“Este árbol ha sobrevivido y ha buscado como el sol y está bien bonito”, comentó Aguayo al referirse al simbolismo del lugar.

Dentro del edificio 1 de la facultad también se instaló una exposición de infografías elaboradas por alumnas de distintas materias. Los trabajos abordan temas como la presencia de mujeres ciclistas en San Luis Potosí, la participación femenina en la política y las desigualdades relacionadas con el acceso a la vivienda.

Las piezas incluyen datos sobre cuántas mujeres han ocupado cargos políticos relevantes y análisis sobre las diferencias que existen entre hombres y mujeres en temas como propiedad de vivienda o condiciones de movilidad dentro de la ciudad.

Otros trabajos examinan la cercanía de servicios básicos, transporte público y equipamiento urbano desde una perspectiva de habitabilidad.

Para ellas, estas actividades buscan abrir espacios de reflexión dentro de la propia facultad y recordar que el 8 de marzo también invita a pensar la forma en que las mujeres habitan la ciudad y construyen comunidad dentro de los espacios educativos.

“El 8M no es nada más de las mujeres, es una relación que tenemos entre hombres y mujeres, entre una ciudad, entre una naturaleza y entre un medio físico y natural”, señaló.