Futurismo y rupturas políticas para año nuevo

Abelardo Medellín Pérez

El año nuevo 2026, que será la antesala de un proceso electoral complejo y convulso para San Luis Potosí, resulta ser también una singular excusa para recordar una de las más grandiosas historias modernas sobre el “año nuevo”, los futurismos y los caciques.

En 2003 Carlos Fuentes publicó “La Silla del Águila”, una monumental novela construida a través de las cartas que se envían entre sí los personajes de un (entonces) futuro 2020; la trama, arranca en el año nuevo de dicha anualidad y además de la intriga, el romance y los perfiles que describe en sus primeras páginas, en ellas se dibujan los bemoles de un conflicto social sostenido sobre las “tres grandes huelgas”.

Una de estas huelgas, curiosamente, transcurre en San Luis Potosí, y tiene su origen en el descontento laboral provocado por los bajos salarios de una empresa japonesa que es descrita como el principal polo de inversión extranjera en la región potosina.

Hasta aquí, seguimos hablando de un pronóstico ficticio que Fuentes utiliza como punto de partida para hablar del problema real que se esconde detrás de los territorios que padecen vacíos de poder: los caciques.

En la carta número 6 del libro, escrita por el secretario de gobernación Bernal Herrera al presidente Lorenzo Terán, el primero le sugiere una intervención hostil contra los manifestantes potosinos y la presencia de fuerzas federales en el estado para “someter a los pequeños caciques que se aprovechan de los vacíos de poder regional creados por nuestra prolongada transición democrática”.

Aterrador.

Fuentes jugaba al vaticinio y su cálculo sobre la presencia del cacique erró por apenas un año.

Nuestra actualidad, tan nueva como la festejamos, está muy lejos de aquel 2003 en que se publicó la novela, e incluso muy por delante de ese 2020 que auguraba la ficción, sin embargo, donde la historia no se repita, rima, y el dilema parece ser el mismo: ¿la federación o al menos el partido en el poder, planean intervenir el fructífero cacicazgo que la Gallardía ha instalado en San Luis Potosí?

Lo acontecido durante la recta final del 2025 con el fiasco mediático y político que fue la “ley esposa”, representó en su momento una fantástica oportunidad para herir de muerte la alianza, hasta ahora indisociable, del Partido Verde y Morena en San Luis Potosí. Lo que los sillazos, quejas subnacionales, enemistades privadas, grescas públicas, diferencia de prioridades y conflicto de principios no pudieron separar, estuvo cerca de la fractura por el caprichoso intento de asegurar una candidatura para la senadora Ruth González Silva.

La escisión no fue más allá del frío y anti climático aviso de impugnación que dio a conocer Morena y el momento político, que hubiera sido ideal para la ruptura, fue virtualmente desaprovechado por todos y cada uno de los actores morenistas quienes, extrañamente pasivos, se limitaron a la condena sin dedicatoria y la indefinición conveniente.

Hoy, la crucial coyuntura venció y, peor aún, aunque pocos estén dispuestos a reconocerlo, estamos cada vez más cerca del punto de no retorno para la proclamación de aspirantes; esto es, el tiempo mínimo en que los partidos deben decidir (al menos de manera interna) quiénes son los perfiles competitivos y con posibilidades para contender por la gubernatura y, por tanto, quiénes son merecedores de los reflectores públicos previos al periodo del año electoral.

¿Campaña adelantada? Técnicamente, no, y dado el vacío normativo para regular las pretensiones es normal que candidatos (fuertes y débiles) se ufanen de su altura política durante meses o años antes de la elección, sin convocar al votante directamente.

El proyecto de Ricardo Gallardo Cardona entiende bien este umbral de no retorno, y sabe que entre más se estira la liga de la promoción precoz pasan dos cosas: aumenta el riesgo de violar la ley e incrementan las posibilidades de ganar la contienda. Por eso, unos meses después de ganar la elección como diputado federal en 2018, a Gallardo Cardona se le sorprendió haciendo proselitismo político rumbo al 2021 en un domicilio particular de Soledad de Graciano Sánchez. Un bochornoso y casi olvidado episodio detrás de la fraudulenta victoria electoral de nuestro gobernador.

En ese tenor no sorprende que, desde agosto de 2024, unas semanas después de haber ganado la senaduría, se desplegó una intensa y oficial campaña a favor de Ruth González por todos los rincones del estado. La campaña, no se ha detenido y el único problema detrás de esta estrategia, es que la Gallardía, contrario a lo que dice el gobernador, no tiene ningún otro perfil tan competitivo para contender francamente.

Morena (¿Cómo… aliado-rival?) debería saber de esta condición y, por tanto, sus cuarteles de guerra deberían plantearse la necesidad de una avanzada política y discursiva contra el cacique potosino. Ya dejaron ir la oportunidad que tuvieron con la “ley esposa”, ahora, como en la novela, ¿valdrá la pena esperar a un nuevo abuso para operar el divorcio partidista que los potosinos ya aguardan?

Si la ficción sirve como guía queda claro que, en política, ni el año nuevo es suficiente para un cambio necesario, a veces se requieren coyunturas extremas como, por ejemplo, la muerte de un presidente (cosa que ocurre en el libro). Entonces vale la pena preguntarse, si la amenaza de una sucesión nepotista no fue suficiente, ¿qué necesita el morenismo para ejecutar una ruptura con el Verde rumbo al 2027 y con ello combatir el cacicazgo que hace 23 años describió Fuentes?

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.