Por: Eduardo Delgado.

Para unos fue el primer revés político de Ricardo Gallardo Juárez como alcalde capitalino: el rechazo en comisiones del Congreso a su proposición de “ajustes” a los valores catastrales. Planteada en su postura de “digno justiciero” de los pobres, a cuyos ojos, seguro, se mostrará como víctima. Papel que en el 2018 le rendirá excelentes frutos, para lograr primero su ratificación, de paso incrementar posiciones en el Poder Legislativo y colocarse en la antesala de palacio de Gobierno.

Tras la reunión que en la víspera sostuvieron “en lo oscurito”, con funcionarios de los municipios de la capital y Soledad de Graciano Sánchez, los diputados que conforman las comisiones responsables de resolver en primera instancia la propuesta “Gallardista”, sesionaron este viernes a puerta abierta.

Al principio la perredista Dulcelina Sánchez de Lira, quien antes trabajó como secretaria del “Pollito”, confirmó que no asimiló del todo los argumentos de los funcionarios. “Según entendí me queda muy claro que se le va a cobrar más a quien más tiene”, dijo.

“Estoy convencida de que es un golpe un poco duro a los (dueños de los) predios de mayor valor, pero a consecuencia de que los aumentos no se hicieron durante varios años; eso es algo que la gente no va a entender”, añadió en su primera alocución. Los contribuyentes, admitió, no se “volcarán” a pagar.

Como en recientes años en Soledad, donde los primeros días del año “regalan” burros para planchar, cobijas u otros enseres a miles que pagan durante los primeros días de enero. “Empiezan a ver resultados y ellos solitos se ponen al corriente”, refirió Dulcelina.

Don Pepe Belmarez, del extinto partido laborista, consideró “justo” que los ricos paguen más, pero recomendó no caer en el extremo. Igual que Dulcelina consideró indescifrable “la formulita” propuesta para la aplicación del “ajuste”. “El objetivo debiera de ser ampliar la base de contribuyentes, no centrarse en los pocos que pagan”, sugirió.

La líder de la bancada perredista, Graciela Díaz, justificó los “ajustes” porque Gallardo heredó un Ayuntamiento en bancarrota, “y la ciudad está… muy mal; por eso hay que apoyarlo con un aumento no muy alto”, planteó a sus colegas.

El priísta Gerardo Limón echó abajo aquello de que las viviendas como mejoras en su plusvalía deben pagar más, porque eso “no mejora la condición económica” de sus propietarios y además estimó muchos no pagan porque no tienen dinero.

Calzada Romero dejó su asiento en el presídium de la sala “Manuel Gómez Morin” y fue a pararse frente a sus interlocutores para pedirles no dejarse sorprender, con una “fórmula” cuya aplicación repercutiría en el aumento del 42% en zonas privilegiadas y 7.2% en el primer cuadro de la ciudad.

El 40% de los contribuyentes, condenó, son morosos y un 30% más no están empadronados. “Estamos hablando de un 70% que no se está recaudando”, enfatizó. En ese tenor sugirió hacerles pagar a los grandes deudores, como a Carlos López Medina. “Hay que pedirle al alcalde que se faje”, añadió.

El legislador Gerardo Serrano develó que la proposición incumple “requisitos legales”. Uno de ellos, citó, la falta de los nombres de los integrantes del Consejo Técnico Catastral.

Xitlálic Sánchez Servín censuró los programas de descuentos a los morosos y que a los cumplidos no se les compensa. A los primeros “les siguen poniendo estrellitas en la frente”. Asimismo, enfatizó, “no podemos seguir cargándoles más impuestos a los cumplidos por que la anterior administración no hizo lo que debía hacer”, añadió.

En segunda intervención Dulcelina propuso aprobar “ajustes” en forma gradual y aseveró que la situación de la ciudad es culpa de administraciones anteriores.

Calzada Romero sostuvo que los yerros políticos “no tienen por qué ser pagados por ciudadanos; ya mucho han pagado con los errores” de Victoria Labastida y de Mario García.

Expuso que no todos quienes habitan en la zona poniente son pudientes, pues estimó que el 65% adeudan a los bancos sus viviendas. Mariano Niño estimó que incluso un número importante del sector residencial “no tiene trabajo”.

El incidente chusco lo ofreció el ex diputado perredista Jorge Adalberto Escudero Villa, quien se la paso a vuelta y vuelta, de su lugar al sitio de Dulcelina, a quien asesora. Serrano Gaviño le pidió permanecer junto a la legisladora, “para que no nos distraiga”.

Dulcelina conminó a sus compañeros a sacarlo de la sala “si los pone nerviosos” y en tono impositivo le pidió a Romero Calzada: “¡Ordénate por favor!”.

El que aparentaba aplicar aquella máxima de que “calladito se ve más bonito”, el diputado de Morena, Jesús Cardona Mireles, hizo escuchar su voz después de una hora para opinar que es más el ruido que las nueces. “Para que nos quebramos la cabeza. Si hay deudores que deben 300 o 400 millones es mejor hacerles pagar a estos que los cuatro o cinco millones adicionales que se obtendrían con el aumento”, subrayó.

Luego de poco más de una hora de peroratas, el panista Enrique Flores pidió votar si el asunto estaba suficientemente discutido. Don Pepe Belmarez se opuso e insistió en que no se trata de una cuestión de clases sociales, porque ante la ley todos “somos iguales”, aunque unos con mucho más dinero que otros y unos sin ningún centavo en el bolsillo.

Finalmente se dio paso a la votación. De inicio los miembros de ambas comisiones votaron de manera conjunta. Siete sufragaron en contra de la propuesta y tres a favor. La asesora Patricia Ibarra les hizo definir por comisión en lo individual. El resultado fue adverso para Gallardo, quien no obstante parecer haber logrado su objetivo: fortalecer su imagen de víctima, al fin le ha redituado.