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Grecia, (5 de Abril).-El gobierno de Atenas se propuso acabar con el sistema de sobornos en la vida cotidiana y de las empresas extranjeras en Grecia, pero por ahora no tiene iniciativas concretas para atajar la corrupción que practican industriales helenos en otros países.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó recientemente un informe en el que critica la falta de determinación de los sucesivos gobiernos griegos en la lucha contra el soborno de sus empresas en el extranjero.

En este informe, la OCDE señala que con esta actitud, “Grecia da la impresión de que el soborno en el extranjero es un medio aceptable para conseguir contratos y mejorar la economía griega”.

El informe se refiere a siete empresas de los sectores de la construcción, energía y
de loterías que están siendo objeto de investigación, sin que hasta ahora se haya cerrado ninguno.

Si bien es cierto que las empresas helenas que tienen negocios fuera son pocas en comparación con las actividades de compañías extranjeras en ese país (únicamente 0.3 % de las exportaciones de la OCDE proceden de Grecia), el informe lamenta que Atenas haya centrado sólo su atención en la corrupción doméstica.

Fuentes del Ministerio de Estado encargado de la lucha contra la corrupción respondieron a estas críticas diciendo que “para investigar el comportamiento de una empresa
griega en el extranjero es necesaria la petición de cooperación judicial por parte de las autoridades del país que lleva la investigación”.

Como ejemplos de la lentitud de reacción de las autoridades griegas el informe cita varios casos de empresas que sobornaron a funcionarios en el extranjero, contra las que hay investigaciones judiciales desde hace años, sin resultados.

“Todos estos asuntos continúan bajo investigación”, se limitó a comentar el departamento anticorrupción griego.

Se trata de la misma respuesta que dan desde hace años las autoridades germanas a los políticos y a los medios griegos cuando éstos se quejan de la falta de cooperación real por parte de Alemania en relación con el escándalo de la empresa Siemens.

Entre 1990 y 2006 el grupo alemán pagó a políticos socialdemócratas y conservadores griegos unos 50 millones de euros de sobornos para obtener contratos por un valor total de mil 300 millones de euros.

La investigación, que empezó en 2005 y duró hasta 2011, concluyó en Grecia sin que se atribuyeran responsabilidades políticas ni se celebrara juicio alguno, lo que sí ocurrió en Alemania, aunque con sentencias cuya suavidad se criticó duramente en ese país.

Piden cooperación

En su reciente visita a Berlín, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, pidió la cooperación activa del gobierno alemán para que la justicia griega pueda por fin depurar responsabilidades políticas y penales en este escándalo.

El ministro de Defensa, Panos Kamenos, por su parte, en una reciente entrevista a la televisión griega privada Mega, criticó la falta de cooperación por parte de la justicia alemana en este caso.

“No es posible que Jristoforakos quede protegido en Múnich y no dé información valiosa para que la justicia griega condene a los culpables”, dijo, en alusión a Mijalis Jristoforakos, director ejecutivo de Siemens Hellas, la filial de la multinacional alemana en Grecia, durante el periodo 1996-2007, condenado en Alemania a una multa de tan sólo 350 mil euros.

En la misma entrevista, Kamenos anunció que el gobierno está preparando una ley que permitirá al Estado reclamar en el futuro indemnizaciones a empresas extranjeras condenadas en sus países por sobornar a funcionarios griegos.

Mientras que los medios locales han dado amplios reportajes sobre las reclamaciones al extranjero, apenas han tomado nota del informe de la OCDE.

“Ni siquiera me percaté de este informe”, admite un veterano periodista griego, que por lo general destaca por ser uno de los más combativos en temas de corrupción.

Fuente: Excélsior

 

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