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Nueva York, (13 de Abril).- La demócrata Hillary Clinton anunció ayer una largamente esperada segunda campaña para llegar a la Presidencia de Estados Unidos, con la promesa de luchar por nivelar el campo de juego para quienes se están recuperando de momentos económicos difíciles.

Clinton, quien comienza la carrera para los comicios presidenciales de 2016 como la favorita del Partido Demócrata, entró en la contienda con un anuncio en la red social Twitter y un video en el que dijo que “la balanza aún se inclina a favor de quienes” tienen los mayores
ingresos.

“Los estadunidenses de a pie necesitan una defensora. Quiero ser esa defensora”, dijo Clinton en un video publicado en internet.

Clinton, quien perdió la batalla por la nominación demócrata ante Barack Obama en 2008, viajaría pronto a Iowa, el estado que ocupa la primera contienda por la candidatura a principios de 2016.

La campaña de Clinton enfatizará sus planes por abordar la desigualdad económica y promoverá el carácter histórico de sus esfuerzos por convertirse en la primera Presidenta de Estados Unidos, dijeron asesores.

Uno de los principales desafíos para una mujer que ha sido una de las figuras más famosas de Estados Unidos desde principios de la década de 1990, será mostrar su faceta más accesible mientras busca conectarse con los votantes corrientes.

Sus críticos, incluido miembros liberales de su propio partido, han dicho que ha estado fuera de contacto con la realidad tras décadas como mujer del expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, senadora y secretaria de Estado.

Para atender a este aspecto, el sitio web y el video del anuncio de Clinton muestran a estadunidenses hablando de su futuro, y una imagen de la exsenadora sosteniendo un vaso de café en una mesa junto a una pareja de personas mayores.

“Los estadunidenses han luchado por recuperarse de los duros momentos económicos, pero la balanza aún se inclina a favor de quienes están en la cima”, dijo.

Comienzan los ataques

Aún antes del muy anticipado anuncio de ayer, posibles oponentes –en la que se perfila como una disputada contienda para definir la candidatura republicana– lanzaron críticas contra Clinton.

El exgobernador de Florida, Jeb Bush, criticó su orientación en política exterior como secretaria de Estado.

“Debemos hacerlo mejor que con la política exterior de Obama-Clinton que dañó la relación con nuestros aliados y envalentonó a nuestros enemigos”, dijo Bush en un video.

Antes del anuncio de Clinton, Bush publicó un video en el que se declara la mejor opción para dirigir el país.

El senador de Kentucky, Rand Paul, quien comenzó formalmente su campaña para la nominación demócrata la semana pasada, dijo que el periodo de Clinton como secretaria de Estado puso en duda sus cualidades para gobernar y criticó su manejo de un ataque en 2012 al consulado en Bengasi, Libia.

También criticó a Clinton por la postura que hizo asumir a la administración de Obama en el conflicto de Libia y Siria y aseguró que la exsecretaria de Estado “perdió de vista una zona muy importante”.

En tanto, el Comité Nacional Republicano acusó a Clinton de dejar detrás de sí “un rastro de secretos, escándalos y políticas fracasadas”, y dijo que su candidatura presidencial representa “más de lo mismo”.

“Los estadunidenses necesitan un Presidente en el que puedan confiar, y los votantes no confían en Hillary Clinton”, afirmó en un comunicado el presidente de ese órgano rector del Partido Republicano, Reince Priebus.

Pero Hillary también recibió espaldarazos ayer. Una de las primeras organizaciones en confirmar su apoyo fue EMILY’s List, una de las más poderosas del partido y que desde hace 30 años recluta y entrena a mujeres que aspiran a servicios públicos.

Por su parte, el actual secretario de Estado, John Kerry, dijo a la cadena de televisión ABC que Clinton “hizo un trabajo formidable para reconstruir los lazos que fueron hechos pedazos en los años anteriores”.

Y el presidente Barack Obama dijo el sábado en Ciudad de Panamá que Hillary es “su amiga” y que “sería una excelente Presidenta”.

 

ES AMBICIOSA Y OBSTINADA

WASHINGTON.– Una férrea ambición, un afán por trabajar a veces un tanto obstinado y algo de arrogancia: Hillary Clinton está considerada una de las mujeres más “duras” en la política estadunidense de alto nivel. A sus 67 años no se deja intimidar fácilmente por las dificultades, como tampoco lo hizo su marido, el expresidente Bill Clinton.

Según el periodista Carln Bernstein, el padre de Hillary se comportaba en casa prácticamente como un instructor militar, lo que la convirtió en una luchadora. Nacida en Chicago, estudió en la elitista Universidad de Yale. Allí conoció a su marido, ambicioso como ella, y juntos planearon una carrera política conjunta.

En sus años como primera dama, entre 1993 y 2001, conoció la Casa Blanca de primera mano. Abogada de profesión y madre de una hija, Chelsea, Hillary Clinton impresionó con un estilo seguro de sí, pero no siempre políticamente adecuado.

Tuvo una voz propia y colocó en la agenda política el tema de la salud. Su equipo era considerado como una isla de colaboradores extraordinariamente leales.

Algunos analistas están convencidos de que Bill Clinton nunca habría conseguido llegar a la Presidencia de no haber contado con la ayuda de su mujer, que incluso permaneció junto a él tras el escándalo de su affaire con la becaria Monica Lewinsky.

El espíritu luchador de Hillary quedó patente también al no haber abandonado tras la amarga derrota que sufrió en las primarias demócratas de 2008 frente a Barack Obama.

Tras la victoria de Obama, Clinton renunció al puesto de senadora para convertirse en secretaria de Estado.

En los cuatro años que estuvo en ese puesto, entre 2009 y 2013, visitó 112 países y recorrió más de un millón de kilómetros.

Su legado como jefa de la diplomacia estadunidense quedó, sin embargo, empañado por los fallos de seguridad en el consulado libio de Bengasi, donde fueron asesinados cuatro diplomáticos en un ataque terrorista.

Pero tampoco ese episodio la disuadió de este nuevo intento que emprendió ayer para luchar por la Presidencia del país en 2016.

Fuente: Excélsior

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