Astrolabio

Octavio César Mendoza

El “círculo rojo” analiza, desmenuza, razona, y cree que decide. Su presencia en el poder público se debe a ese elitismo que caracterizó a las clases gobernantes durante décadas. Cada uno de sus integrantes piensa que es especial, que es poderoso porque otro poderoso le teme o, mínimo, lo respeta, y por eso le debe la vida. Años y años de recibir carretadas de dinero los llevaron a la cúspide económica y de la estulticia: eran parte de los clubes privados, usaban ropa y accesorios de marca, tenían “nave nice” y “empresas de comunicación”.

Pero, ¿en realidad influían o influyen dichos personajes más allá del círculo rojo? Fuera de ese círculo compuesto por apenas un puñado de privilegiados que ocuparon los espacios de poder bajo protesta de ocultar la verdad y si así no lo hicieren que el patrón se los demande, hay un círculo de color verde con masas cada vez más amplias. La periferia del círculo verde lo ha dejado, más bien, como furúnculo rojo; o como una especie de tumor que se aparece de pronto en los periódicos tradicionales o en los noticieros radiofónicos.

Su opinión ya no importa; y menos si cien mil familias potosinas reciben una despensa y con ello la oportunidad de comer tres veces al día; o si la abuelita y el abuelito reciben su pensión “del presidente”; o si el Gobernador le pone zapatos, uniformes, mochilas y útiles escolares nuevos a ciento cincuenta mil niñas y niños. “Son actos de campaña” dice la oposición y lo repite el círculo rojo. La gente sólo se pregunta dónde estaba todo ese dinero que hoy se ve fluir en las comunidades más pobres: esas que ya no votan por el PAN ¿el qué? Ah, el PRI.

Cuando a un Gobernador como Ricardo Gallardo Cardona le importan los grandes números, estos tienen que verse reflejados en todo. Ahí están el Parque Tangamanga I, el antiguo periférico que rodea a San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, las placas y las licencias de conducir, las pruebas de COVID, y algo que muchos critican porque ya se había dejado de atender: el fenómeno cultural. San Luis Potosí, durante los últimos tres años del pasado gobernador (¿el quién?) era la Comala de Juan Rulfo en materia de Cultura.

Hoy se molesta el círculo rojo por los grandes números del Gobernador en materia de Cultura: 1.5 millones de espectadores durante el Festival Xantolo en tu Ciudad (que ha sido la cifra más alta en la historia de nuestro Estado); 1 millón durante el Festival de Navidad (con todo y las fallas iniciales del árbol de Navidad más grande de Latinoamérica); 1 millón en Semana Santa; y más de medio millón en eventos de Alta Cultura, acciones de Animación Cultural, de Fomento a la Lectura, de Cineteca en tu Municipio, de Festivales como el Lila López.

El círculo rojo es rojo porque está ardido, porque le duele el impacto que ya no tienen sus propuestas culturales hechas desde la derecha adormilada por sus usos y costumbres de hacer negocio privado con el dinero público. ¿Cómo no les va a molestar la figura de Martha Elizabeth Torres Méndez, Secretaria de Cultura de Ricardo Gallardo, si su labor no para e incluso hace de San Luis Potosí la casa del concurso “Señorita México”? Por algo es la Secretaria más atacada del gabinete del Gobernador de este Potosí de las buenas formas.

Si en un año de trabajo se ha involucrado a cuatro millones de personas en diversas acciones en materia de Cultura (dirá el indignado “círculo rojo” que sólo somos tres millones de habitantes y que Calibre 50 no es Cultura, y a mí me dará risa su aritmética y su gusto poco ecléctico), habrá qué imaginar lo que viene para San Luis Potosí. Sin rumbo ante sí misma y navegando el cómodo mar de una pandemia, la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí era un cadáver arrastrado por una idea (¡Ah, Marco Aurelio!) hasta septiembre de 2021.

Yo celebro que haya mucho qué decir, que haya crítica, que haya incluso peticiones de cese exprés de la Secretaria de Cultura, porque eso demuestra que se está haciendo mucho. Y sí, lo que viene incluye que las y los Artistas (aquí sí aplica el doble artículo diferenciador de género) se sigan integrando a las acciones y los proyectos. Lo nuevo incluye lo popular y lo refinado, lo masivo y lo exclusivo, lo tradicional y lo novedoso. Y aguas, que la FENAPO será como aquellos grandes eventos musicales que hicieron historia.

Ah, y en el Plan Estatal de Desarrollo, resulta que la FENAPO también es parte del Sector Cultura. ¡Pobre circulito rojo: el círculo verde de Gallardo es todo lo que ocupa la masa votante fuera de ese puntito rojo que en el 2024 se hará todavía más y más y más pequeño! La asfixia que deben sentir al haber sido reducidos como oposición, debe ser similar a la que sufren las personas claustrofóbicas que deciden asistir a un concierto de Maná; y no sé por qué imagino que ya les están bailando las piernitas debajo de la mesa.

Nació en San Luis Potosí en 1974. Ganó el Premio Nacional de la Juventud en Artes en 1995 y el Premio 20 de Noviembre en 1998 y 2010. Ha publicado siete libros de poesía y uno de cuento. Fundador de las revistas Caja Curva y CECA, también colaboró en Día Siete, Tierra Adentro, entre otras. Asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, siendo él presidente municipal, gobernador y director de Casa de Moneda de México. Actualmente es director de Publicaciones y Literatura de la Secretaría de Cultura, y también dirige la Casa del Poeta Ramón López Velarde y la Editorial Ponciano Arriaga.

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