José de Jesús Ortiz
Fue un evento para reconocer una trayectoria ligada a las luchas sociales en San Luis: el reconocimiento a un amigo, el profesor Carlos López Torres, referente y compañero de viaje de diversas generaciones de la izquierda, no solo a nivel local.
Pese al frío de la noche del sábado, el lugar resultó insuficiente para albergar a decenas de amigos, compañeras y compañeros de lucha de diferentes épocas, que acudieron al teatro de El Rinoceronte Enamorado para rememorar colectivamente una trayectoria condensada en 70 años de lucha.
Un encuentro que logró reunir a viejos activistas, militantes, luchadores sociales formados en décadas de resistencia, junto a académicos y jóvenes interesados en recuperar y reivindicar esa memoria histórica. Fue también un espacio de reencuentro donde se cruzaron experiencias y convicciones que han marcado la historia social y política en San Luis en las últimas décadas.
Un evento que el profesor Carlos López Torres consideró inmerecido: “Aquí estamos todavía, seguimos luchando, hay mucho que hacer”, diría conmovido al final.
Una visión panorámica en el foro del Rinoceronte mostraba en diversos lugares a algunos de los ahí presentes, expresión de un amplio abanico de procesos y experiencias organizativas desde la izquierda, como don Eduardo Bretón, de 96 años, fundador y dirigente local del Partido Mexicano de los Trabajadores, siempre solidario con muchas causas; la doctora Luz María Anaya, formada en la lucha navista; Pedro González, de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC); Ernesto Gutiérrez, ex trabajador de la empresa Vidriera del Potosí; la exdiputada local Marite Hernández Correa; Roxana Herrera, titular de la secretaría de Formación Política de Morena; Margarita y Raúl, hija y nieto de Raymundo Huerta, uno de los dirigentes históricos de la Comunidad de San Juan de Guadalupe en los años ochenta; Juan Rodríguez, Pedro García, Edgar Murguía, Ernesto Flores; Salvador Salado, coordinador del Partido Comunista en Zacatecas; académicos como Guillermo Luévano, David Madrigal, Susana Herrera, Ramón Moreno, Luis David González o Pavel Martínez, entre muchos otros, además de familiares, hijos y algunos nietos del maestro Carlos López.

Largas trayectorias y experiencia de lucha acumulada en diversos procesos sociales, que se reunieron ahí para reconocer a un amigo y maestro.
Al inicio, en su papel de maestro de ceremonias, Jesús Coronado, fundador y director de la compañía El Rinoceronte Enamorado —quien conoció a Carlos López cuando tenía 14 años, allá a mitad de los años setenta—, destacó que el reconocimiento era un esfuerzo colectivo al que no convocaba ninguna organización o institución, sino realizado desde abajo:
“Esta noche trataremos de hacer un recuento histórico de los múltiples planos en los que Carlos se ha ido moviendo…Fue el primero de cinco hijos que Aurora Torres tuvo con un mozo zapatero de apellido López que un día fue a comprar cigarros y nunca regresó. Para sacar adelante a la familia su madre trabajó en la fábrica Cinsa que producía estufas y muebles de peltre”.

Más adelante, Fernando Betancourt, fundador del Grupo de Teatro Zopilote, recordó el origen de su relación con López Torres que se remonta a 1968, previo al dos de octubre y a la brutalidad de Tlatelolco. Precisó que el nueve de septiembre de aquel año, en el Centro Universitario de Artes de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el Grupo de Teatro Experimental Independiente (Zopilote años después) presentó la obra Acto de amor, de Juan Miguel de Mora, sobre el movimiento estudiantil, que fue censurada por la Universidad.
“Al día siguiente [de la presentación] muy temprano la dirección de Difusión Cultural de la Universidad nos suspendió la obra argumentando que había órdenes expresas del presidente de la República que no se difundiera el tema. Ya con la producción de la obra en la calle, en plena efervescencia, se presentó un compañero repartiendo volantes en favor del movimiento. Resultó ser el profesor Carlos López Torres, integrante de las juventudes del Partido Comunista Mexicano y esa noche repetimos la función en otro espacio”. A partir de ahí coincidirían en diversos proyectos y luchas sociales de la época y hasta la fecha.

Por su parte, Varinia Hernández, maestra en historia y doctora en Ciencias Sociales, con larga trayectoria en diversos procesos de la izquierda en el estado, habló de la trayectoria profesional y el trabajo como docente de Carlos López Torres, particularmente en la Escuela de Educación Especial Manuel López Dávila de la que es fundador y precursor de la educación especial para niños en San Luis Potosí.
“En los salones de clase en los que ejerció la docencia, las infancias a las que atendía pasaron de ser deficientes mentales a niñas y niños especiales…fundó escuelas e involucró a padres, docentes y a la propia institución en los procesos educativos de estos niños tan olvidados por décadas, inclusive niños que eran escondidos en las familias porque no eran normales como se creía en aquel entonces”.

Lourdes Uribe Soto, historiadora e investigadora del Posgrado de la Escuela Normal, quien conoció desde niña a Carlos López por la militancia política de su madre, la maestra Agustina Soto —también militante del Partido Comunista—, recuperó la trayectoria política de Carlos López en el movimiento popular estudiantil de los años 70, que inició como una reacción estudiantil al alza de la tarifa del transporte urbano y logró articularse con otras luchas.
“La iniciativa de los grupos estudiantiles y líderes comunistas logró la simpatía y adhesión de amplios sectores del pueblo potosino, que se hizo presente en los mítines y manifestaciones e incluso con la solidaridad de algunos choferes del transporte urbano, quienes así lo manifestaron a la prensa. Sin embargo, este movimiento fue frenado al iniciarse una escalada represiva a través de una fuerte presencia militar y policiaca en las calles, así como un constante acoso a los dirigentes estudiantiles y al mismo profesor Carlos, que eran vigilados y seguidos todo el tiempo por policías, además de que se les hacían llegar rumores de que serían aprehendidos”.
También, Carlos Covarrubias Rendón, integrante de Guardianes de la Sierra de San Miguelito, hizo un recuento de la trayectoria política de Carlos López Torres cuando se convierte en el primer legislador de izquierda en el Congreso del Estado, meses antes de la disolución del Partido Comunista. Destacó que la decisión de la dirigencia del partido de hacerlo diputado no fue una canonjía, sino una forma de protegerlo por ser un referente para la izquierda potosina.
“Hemos tenido muchos legisladores de izquierda en San Luis, ha habido del PRD, de Morena, pero no creo que haya habido un legislador del tamaño de Carlos López Torres que se enfrentó solo, como legislador, al sátrapa Carlos Jonguitud Barrios. Hoy en día no hay un solo legislador que se enfrente a la gallardía como él se enfrentó al sátrapa”, subrayó.
Posterior a ello, se abrió un espacio para la lectura dramatizada de una breve pieza teatral, un juguete cómico escrito por López Torres sobre la coyuntura política actual a manera de parodia sobre la figura de Donald Trump, en la que participaron diversos actores y actrices, así como una canción interpretada por Israel Arriaga.

En su turno, el periodista Jorge Ramírez Pardo se refirió al trabajo de Carlos López Torres en diversas publicaciones independientes y lo definió como un catalizador de proyectos a lo largo de las últimas décadas.
“Cuando estuvimos en el semanario Metrópolis ayudaste a crear ejes de opinión en una sociedad conservadora y cuyos medios de comunicación grandes son muy pequeños de espíritu y muy de espaldas a la sociedad. Ayudaste siempre a impulsar y a ser parte de estos proyectos periodísticos independientes que se complementaron con el periódico El Ciudadano del que también formaste parte y posteriormente de La Jornada San Luis”.
Roxana Herrera, secretaria de Formación Política de Morena a nivel estatal, quien comenzó su activismo en el Movimiento #YoSoy132, consideró al profesor Carlos López una inspiración para las nuevas generaciones y advirtió la importancia de “nunca olvidar de dónde venimos y recordar siempre hacia dónde vamos”. Con voz entrecortada, llamó a “no olvidar a quienes han sido nuestros referentes de lucha local porque no podemos defraudarlos”.
Finalmente, Fernando Carrillo, músico y promotor cultural, interpretó una glosa para Carlos López en la que destacó su larga trayectoria pese a encierros y vejaciones como preso político, sin que ello lograra inhibir su trabajo: “Por su activismo social de la izquierda es referente, de un ideario consecuente”, entonó.
Carlos López, la lucha sigue
Posterior a las anteriores participaciones, el profesor Carlos López Torres con paso lento se dirigió al escenario para agradecer el reconocimiento que consideró inmerecido: “Aquí estamos todavía, seguimos luchando, hay mucho que hacer. Este trabajo no hubiera sido posible sin el apoyo de gentes que en su momento lucharon a nuestro lado, nos apoyaron de comunidades, de ejidos, de colonias. La lucha nuestra ha sido desde que yo tengo memoria a favor de las clases explotadas, a favor de los trabajadores…seguimos en esta lucha”.
Como si el escenario fuera la plaza pública, didáctico, advirtió que en este momento, frente a las amenazas externas, de Trump, una de las tareas principales es la organización social, “convencer a la gente que haga suya la transformación, ahí la lleva la compañera Claudia [Sheinbaum], pero no es suficiente, si no hay la participación organizada de la gente desde su sindicato, desde su colonia, desde su origen y su comunidad, probablemente no nos vaya muy bien”.

Y agregó: “Quienes llevamos todos estos años de lucha no nos cansamos, no estamos cansados y no estamos dispuestos a que todo aquello por lo que hemos luchado durante décadas hoy en esta época en que el pueblo, el mundo requiere transformaciones de todo tipo desde la educación, la política, la cultura, se venga abajo. Tenemos nosotros la palabra para hacer esto y seguir luchando”.
Concluyó su intervención agradeciendo el apoyo de su familia y dijo que sin ella su trabajo durante décadas no hubiera sido posible, “han tenido que padecer a veces infinidad de humillaciones, de discusiones, de amenazas inclusive”.
Luego, se abrió un espacio de diálogo con los asistentes que mostraron su reconocimiento a la trayectoria de Carlos López Torres, como el que hicieron integrantes de la coordinación nacional del Partido Comunista Mexicano presentes en el evento, junto a enviados de Zacatecas y Aguascalientes.
La exdiputada Marite Hernández Correa, procedente de una familia ligada también a la lucha social en la Huasteca desde los años setenta, agregaría que el profesor López Torres es “un referente de lucha, de amor, de compromiso…un recorrido que representa la congruencia de la palabra, del decir y hacer las cosas”. En el mismo sentido se expresó Margarita Huerta, de la comunidad de San Juan de Guadalupe, que a nombre de su familia agradeció que en una época de persecución a su padre, Raymundo Huerta, Carlos López lo defendió y protegió en su casa, junto con otros comuneros.
Ernesto Gutiérrez, ex trabajador de la empresa Vidriera del Potosí, y de la Casa Obrera Potosina, consideró que se trata de “un gran referente del movimiento obrero, siempre solidario con las causas, en cualquier ámbito, nos ha compartido muchas experiencias derivado de la lucha que él ha llevado durante sus 70 años de trayectoria y que aún sigue manteniéndose firme”. También, Pedro González, dirigente de la CIOAC en los años 80, subrayó la importancia de la lucha por las tierras en el Pujal Coy que apoyó López Torres, en una etapa difícil durante el gobierno de Carlos Jonguitud.
Aparte, Salvador Salado, coordinador del Partido Comunista en Zacatecas, destacó la importancia de rescatar las historias regionales, sobre todo a partir de las luchas sociales que se pierden en anécdotas o reminiscencias: “Lo importante es rescatar la historia viva como en este evento, donde hubo testimonios reales de personas que fueron partícipes de las luchas del maestro, de cómo inculcó a través de su acción como profesor pedagógicamente la lucha social y política. Eso es lo que trasciende a los personajes, más allá de las personas”.
El evento concluyó con el agradecimiento de Carlos López Loredo a nombre de la familia, se mostró conmovido y dijo que la mejor lección y legado de su padre es ver por las personas, “cada uno de ustedes tiene una semilla de lo que él ha trabajado y luchado, me da mucho orgullo decir que cada uno tiene una parte de él”.
Al final, hubo un pequeño convivio ahí en el Rinoceronte que se extendió en la noche del sábado, tiempo para saludar al profesor Carlos López Torres, para la conversación, para la camaradería entre iguales y para recuperar pasajes que la memoria mantiene vivos, como parte de diversas luchas y una historia compartida.


