Por Victoriano Martínez

¡Imagínense cuánta vergüenza!

La expresión del presidente Andrés Manuel López Obrador apela a la conciencia de quienes tienen en su poder impedir un daño a las generaciones futuras.

Fue lo suficientemente descriptivo: “Oye abuelo, oye papá, ¿tú fuiste…?”.

Como primera parte de su ejemplo, el hipotético nieto o hijo propuesto por López Obrador cuestiona a un desarrollador inmobiliario por haber acabado con un bosque que había en San Luis Potosí.

López Obrador hablaba en la mañanera sobre la necesidad de proteger áreas ecológicas de la voracidad de empresas inmobiliarias. Al ser cuestionado por un caso en Querétaro, el mandatario puso como ejemplo el caso de la Sierra de San Miguelito.

El ejercicio fue como dar un piquete en el orgullo de aquellos que por sus ambiciones desmedidas se han mostrado capaces de provocar daños ecológicos irreversibles con tal de lograr grandes y jugosos negocios y sin importar el daño a las ciudades ni a las siguientes generaciones.

Una apelación a la conciencia que la acompañó con la advertencia de que “ya no es el tiempo de antes, el gobierno no está al servicio de una minoría rapaz, ya no se puede destruir la naturaleza”.

Una apelación a una conciencia que muy poco sirve de escudo contra los ecocidios, y el propio López Obrador mencionó otro caso potosino: la destrucción del Cerro de San Pedro.

Cabe recordar que durante el primer trimestre de 2003, los potosinos fueron testigos de un spot de televisión de la campaña de Marcelo de los Santos como candidato a la gubernatura en el que el protagonista era su nieto.

El nieto de Marcelo de los Santos daba testimonio –palabras más palabras menos– de que su abuelo le enseñaba que San Luis Potosí era su casa y como tal era su obligación cuidarla.

De tal forma la cuidó Marcelo de los Santos, para orgullo de su nieto, que este jueves López Obrador lo puso de ejemplo de lo que no debe hacerse.

En su momento, tampoco sirvió la advertencia que hizo el Subcomandante Marcos en la Plaza de los Fundadores en noviembre de 2006, cuando acusó a Marcelo de los Santos de una avidez estúpida que no se daba cuenta que al promover el ecocidio en Cerro de San Pedro no sólo afectaba al pueblo, sino a él mismo y a sus descendientes.

“El cerro que aparece en el escudo de San Luis Potosí lo devastaron. A ese extremo llegaron. Eso ya no se va a permitir”, advirtió López Obrador.

Lamentablemente, el caso que el propio presidente recordó aparece como antecedente que muestra lo endeble que resulta la defensa de la Sierra de San Miguelito con sólo apelar a la conciencia de quienes la amenazan.

“¡Imagínense cuánta vergüenza!”, pidió.

Si activamos la imaginación, el resultado es que hay tan poca vergüenza, que Marcelo de los Santos ya trabaja para promover a su hijo como candidato a gobernador por el PAN.