María Ruiz
El sistema de salud mexicano atraviesa una de sus peores crisis y, en muchos puntos del país, ya puede considerarse colapsado, de acuerdo con Adriana Urbina Aguilar, regidora del Ayuntamiento de San Luis Potosí.
Alertó que la falta de infraestructura, insumos, medicamentos y personal ha rebasado por completo la capacidad de atención tanto a nivel federal como estatal, con efectos directos y graves en la capital potosina y sus habitantes.
“La demanda ha superado al sistema”, afirmó Urbina, al señalar que el crecimiento poblacional no ha sido acompañado por una expansión real en hospitales, tecnología ni recursos humanos.
Esta desconexión, explicó, es consecuencia de una política pública que históricamente ha priorizado la atención de la crisis, en lugar de la prevención.
La regidora subrayó que la saturación de hospitales es hoy una constante: unidades médicas sin medicamentos básicos, procedimientos quirúrgicos suspendidos por falta de material y pacientes que, aun estando hospitalizados, son enviados de vuelta a casa sin recibir atención.
“En mis recorridos diarios por las colonias, no falta quien pida apoyo para comprar un medicamento o quien nos diga que no pudo ser operado porque el hospital no tenía lo necesario”, relató.
Esta situación, advirtió, no solo deteriora el sistema de salud, sino que coloca a la población en una condición de mayor vulnerabilidad, especialmente a adultos mayores, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas, padecimientos mentales o problemas de adicciones.
Urbina explicó que el problema se agrava por una mala orientación del gasto público en salud.
“Nuestro sistema debería funcionar como un triángulo: la base es la prevención, el segundo nivel la atención básica y el tercero la atención especializada. Sin embargo, el presupuesto está invertido al revés: se destina más al tercer nivel y casi nada al primero”, señaló.
Como ejemplo, mencionó que en programas de primer nivel de atención ni siquiera se exige formación profesional completa para el personal de salud, particularmente en enfermería, cuando deberían ser especialistas en prevención comunitaria quienes encabecen estas tareas.
Ante este escenario, la regidora anunció que impulsará una agenda prioritaria para 2026 centrada en el cuidado y la prevención, desde su papel como regidora y como coordinadora municipal de Movimiento Ciudadano.
“Vamos a ir al territorio, a tocar casa por casa, para identificar dónde están las personas adultas mayores que requieren cuidados, las personas con discapacidad, quienes viven con enfermedades crónicas, problemas de salud mental o adicciones, y también las personas cuidadoras que sostienen esas vidas”, afirmó.
Urbina enfatizó que el cuidado debe entenderse como una decisión política y un derecho, no solo como una acción asistencial.
Asimismo, destacó que la prevención no se limita al ámbito sanitario: implica calles seguras, iluminación adecuada, atención oportuna a la violencia familiar, protección a las mujeres y acompañamiento a los adultos mayores antes de que enfrenten abandono.
“Prevenir es actuar antes de que la crisis explote. Si no reconfiguramos nuestra política pública desde el cuidado y la prevención, el deterioro del tejido social seguirá profundizándose”, concluyó.





