Por Victoriano Martínez

O la capacidad de ciertos líderes del comercio informal para congraciarse con la autoridad municipal en turno es mucha, o lo es más la necesidad de los políticos que asumen la administración municipal de contar con el respaldo clientelar de las organizaciones de comerciantes, lo cierto es que una cosa o la otra condicionan un reordenamiento real del Centro Histórico.

El 6 de diciembre de 2015, Ricardo Gallardo Juárez presumió haber limpiado el Centro Histórico de comercio informal y difundió tomas aéreas de la zona con las calles libres de ambulantes. Poco duró la escena. A base de presiones primero, y después con claras alianzas con algunos de los dirigentes, los comerciantes informales recuperaron sus espacios.

Una de las expectativas que creó la llegada de Xavier Nava Palacios a la presidencia municipal fue la posibilidad de que se lograra un reordenamiento del Centro Histórico, se estableciera una equilibrada presencia del comercio informal entre no afectar a los comerciantes establecidos y favorecer la imagen y el lucimiento de los atractivos históricos de la zona.

Hasta hoy, las referencias que se han hecho en declaraciones públicas a un presunto plan de reordenamiento del Centro Histórico son el único indicio de la existencia de tal programa, porque el argumento lo mismo ha servido para desalojar comerciantes informales de la Plaza del Carmen que para reinstalarlos.

En cambio, la presencia cada vez mayor de comerciantes informales ha convertido los espacios peatonales principalmente en un campo de disputa como potenciales clientes de los transeúntes que recorren la zona, en una competencia en la que todo indica que los informales llevan ventaja sobre los formales.

Al menos así lo muestran los llamados al alcalde Nava Palacios por parte del comercio formal al grado de que han recurrido a mantas en al menos dos puntos centrales de la zona sin que tengan una respuesta, y que contrastan con la tolerancia a los informales no sólo para que ocupen los espacios.

El festejo que por el Día de Reyes encabezó Juan Martín Ayala Torres, líder de la Federación Estatal de Usuarios y Comerciantes (FEUC), además de ser su lanzamiento como un benefactor más de los desfavorecidos de la ciudad con un estilo muy cercano al de la gallardía –de la que fue aliado en el anterior trienio– tiene mucho de demostración de fuerza y de dominio en el Centro Histórico.

“Es el primer evento de muchos que vienen en el año; ojo, traten de pegarse un poquito más a don Martín para que tengan grandes beneficios en todo el transcurso del año”, fue la recomendación pública del maestro de ceremonias en el arranque del festejo de Día de Reyes en la Explanada Ponciano Arriaga.

La presencia de funcionarios municipales en el evento fractura las expectativas de un reordenamiento real del Centro Histórico, al dejar ver una forma de aval al acto del que formaron parte, sea por la capacidad de convencimiento de Ayala Torres, o por la necesidad de tener de su lado el apoyo corporativo de la FEUC y las adiciones que logre con el proselitismo clientelar iniciado.

“Recuerden que estaremos aquí el primer martes de cada mes apoyando a nuestra gente con despensas, a partir del primer martes de febrero compañeros, vamos a disfrutar, vamos a llevar la fiesta en paz”, anunció Ayala Torres.

Si se describiera la situación del reordenamiento del comercio informal en el Centro Histórico como si de un partido de futbol se tratara, tendría que decirse que el marcador va dos a cero a favor de los informales, que se presagia una goliza porque el árbitro se ha cargado a favor de los que ya llevan la ventaja.