Iraís Valenciano
“En tiempos de engaño, decir la verdad es un acto revolucionario… y firmarla, un acto de responsabilidad” es una frase que se atribuye a George Orwell, aun cuando no existe evidencia textual de ello. ¿Por qué entonces vale la pena replicarla? Más allá de su origen, sirve como recordatorio de la importancia de la honestidad en medio de una realidad en la que predominan las mentiras, la desinformación, la polarización y los intentos de manipulación.
Escribir para otras personas requiere, además de valor, contar con los elementos necesarios para sostener lo dicho, porque aun cuando la inteligencia artificial vuelve cada vez más complejo distinguir lo real de lo falso, la verdad buscará siempre la manera de salir a flote.
Y es justo esa verdad la que permite a la sociedad tomar las mejores decisiones. Cada persona es libre de pensar de manera distinta, y de expresar tanto sus opiniones como sus posturas, pero los hechos suelen hablar por sí solos. Que resulte tentador manipular la realidad, invertir grandes cantidades en la construcción de narrativas y crear redes de “información” sustentadas en engaños, es otra cosa.
Una publicación en redes sociales con más de diez mil “likes” y dos mil comentarios, ¿es exitosa? Si las reacciones y mensajes llegaron de manera orgánica, lo es, pero si ese “engagement” lo generaron cientos o miles de empleados “voluntariamente obligados” a aportar interacciones y enviar evidencia de ello, el engaño tarde o temprano pasará factura.
Y entre más se acercan los procesos electorales, se intensifican no solo las publicaciones “matraqueras” a favor de quienes aspiran a un cargo público, también las hostilidades y ataques (justificados o injustificados) contra los posibles rivales.
¿Qué tan harta está la ciudadanía de navegar por las diferentes redes sociales y toparse con insultos, verborrea, caricaturas ofensivas creadas con inteligencia artificial y portales que aseguran dedicarse a informar pero que desconocen por completo las reglas básicas del rigor periodístico?
¿Qué tan fastidioso es toparse con un mismo texto plagado de adjetivos y replicado de manera casi idéntica por varias páginas que tienen siempre a los mismos destinatarios de los ataques pero jamás tocan ni con el filo de una crítica a quienes les financian su existencia?
¿Quiénes sostienen portales como Punto Rojo SLP, Blog Código Rojo Potosino, Noticias Capital SLP, Circulo (sic) Rojo SLP, NotiLeaks, Última Hora SLP, Periodico Accion (sic), San Luis Informa, Soledad En Linea (sic), One Click Noticias San Luis Potosí, Digital SLP, Los Desechos de San Luis, Perspectiva San Luis, Extramuros, Tiradero San Luis, Memelas de San Luis, Potosinadas, Ave Nocturna o Primero San Luis?
La libertad de expresión es un derecho humano, no un cheque en blanco para denostar o insultar. Si ese es el tipo de política que se ejerce en México y el nivel de discusión al que recurren quienes nos gobiernan (mediante agresores a sueldo disfrazados de opinantes), urge no solo defender el periodismo serio, también elevar como sociedad el nivel de exigencia respecto a la información que se consume.
Firmar lo que se escribe es un acto de responsabilidad… e informar, también. El periodista colombiano Javier Darío Restrepo decía que el periodismo es un servicio público en el que se trabaja para la gente, no para el poder y que la credibilidad es el único capital del periodista.
Urge en estos tiempos decir la verdad… y analizar si lo que se nos dice, es verdad.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.






