Por Victoriano Martínez
“En Grupo Calidra llevamos a cabo acciones de responsabilidad social que demuestran el compromiso e interés por mejorar nuestro entorno y colaborar por un bienestar común.
“Apoyamos a comunidades para la restauración y construcción de calles, escuelas, obras públicas, colaboramos en reforestaciones voluntarias, con fundaciones de asistencia social y campañas de salud internas para nuestro personal.
“Tenemos muy presente el rol tan importante de las empresas en la creación de valor y fomento al desarrollo en nuestra sociedad”, con esas palabras describe la Calera ubicada dentro del Área Natural Protegida Sierra de Álvarez su compromiso de Responsabilidad Social.
“No han dado ninguna ayuda, jamás para nada, ni siquiera agua hasta últimamente que primero era necesidad y ahora exigencia (…). Ya son años y apenas hace semanas están llevando, pero a mí no, soy la única persona. Por el camino no puede entrar ni un carro o camioneta, yo intenté y me tuve que regresar por tambos para acarrearla”, describió Alberta Zárate Pérez, habitante de Los Matías¸ comunidad ubicada a 700 metros de la Calera.
“La extracción de material pétreo (grava y cal, destinados para la industria de la construcción) … a consideración de sus pobladores, ha causado la desecación de arroyos y manantiales que durante toda su vida les habían dotado de agua”, describió Jorge Damián Morán Escamilla, investigador del Colegio de San Luis (Colsan), en un texto publicado en periódico Momento.
Un alto contraste entre la declaración de responsabilidad social de la empresa y dos descripciones de la situación que vive la comunidad Los Matías. La primera manifestación desde el afán propagandístico-publicitario para la proyección de imagen, la segunda desde el padecimiento y descripción de los efectos de la operación de la planta.
Una forma de operar que, de entrada, pasa por encima de lo que debería ser el cuidado que exige un Área Natural Protegida al extremo de cabildear y buscar influir en la elaboración del Plan de Manejo, cuya publicación está por cumplir 45 años de retraso.
En 2018, el subdirector encargado del ANP, Oscar Flores Sosa, presentó un borrador de Plan de Manejo que establecía una serie de restricciones a los habitantes de la zona, como impedirles cortar leña, sacar tierra o tener ganado de chivos y borregos porque se comen las plantas, pero a la Calera no le ponía ninguna restricción.
“Incluso yo le pregunté: ¿entonces hasta cuándo van a parar la calera?, y respondió que hasta que ya no tengan material para trabajar. Pues será hasta que se acabe la Sierra de Álvarez porque ahí todo es roca caliza … entonces eso es lo que están esperando”, comentó Francisco Romero Tristán, integrante de Pro San Luis Ecológico, organización que asesora a los vecinos del Grupo Ecológico La Florida.
Una responsabilidad social de Calidra que la llevó a operar una planta de Producción y Envasado de Hidróxido de Calcio “El Zacatón” dentro de la mancha urbana que fue clausurada en agosto de 2023, pero a pesar de ello los vecinos denuncias el pasado mes de noviembre que la planta opera por una omisión del Concejo Municipal de Villa de Pozos.
“En Calidra brindamos el servicio de abastecimiento de agua durante todo el año a la comunidad de Los Matías en San Luis Potosí beneficiando a más de 30 familias”, fue la única referencia que la empresa hizo en su Reporte Anual de Sostenibilidad 2023 hizo a sus comunidades vecinas en la Sierra de Álvarez.
Si apenas hace unas semanas comenzó a repartir agua a esa comunidad como denunció Zárate Pérez, la referencia en el Reporte sin ninguna evidencia fotográfica no es más que una mención obligada por sus fines publicitarios que poco tienen que ver con su compromiso con “mejorar nuestro entorno y colaborar por un bienestar común”.
Una hipocresía publicitaria por parte de la empresa ante la que las omisiones de las autoridades no sólo incentivan la depredación ambiental en la Sierra de Álvarez, sino que incumplen con sus obligaciones legales de garantizar el derecho a un ambiente sano.




