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Nueva York, (20 de marzo).-  Cuando algunos museos todavía se asustan ante la idea de vender recuerdos, el célebre MoMA de Nueva York ha hecho de este concepto uno de sus motivos de orgullo y su tienda de diseño es casi tan visitada como sus salas repletas de obras de arte.

La primera tienda abrió en 1939, un pequeño mostrador de venta en el Museo de Arte Moderno que acababa de instalarse en la calle 53 de Manhattan, cerca de la Quinta Avenida.

Desde aquellos inicios modestos se ha transformado, y actualmente cuenta con cinco espacios de venta en la ciudad –dos de ellos dedicados al diseño–, otro en Tokio y varios sitios de venta en línea. La más conocida de todas es la consagrada de manera exclusiva al diseño, en la calle 53, justo enfrente del museo.

Los turistas la visitan un poco como un anexo del museo, convencidos de que allí encontrarán lo mejor en materia de diseño.

Los objetos son presentados a menudo con una pequeña descripción, el nombre del artista y el año de concepción.

En algunos casos, se trata de obras que figuran en la colección del MoMA. Otras veces son exclusividades seleccionadas por los compradores del museo que recorren el planeta para renovar las estanterías dos veces por año.

Fuente: La Jornada