Por Leonel Serrato Sánchez

Desde temprano el lunes nos dimos cuenta que la semana pintaba para ser por lo menos convulsa, pero nunca imaginamos que tanto.

La Asamblea de vagos había listado entre sus asuntos a conocer el jueves la votación de la Trama Panavi, y pocos avizoraban el hervidero que provocaría, los que menos esperaban la avalancha eran los propios congresistas, y mucho menos el desmañando Secretario General de Gobierno y su equipo de crisis ¿tendrá uno?

Conforme transcurrió la semana fueron muchas la voces que se volvieron a levantar para que se rechazara el dictamen del desfalco con las luminarias, reiteraron su posición en contra las cámaras empresariales y de comercio, las organizaciones de la sociedad civil, líderes religiosos y de opinión, articularon sin concierto previo, una frontal oposición a las pretensiones del exedil soledense –hoy capitalino– respecto de una de los más oscuros negocios de la historia de San Luis Potosí.

La Trama Panavi supera cualquier negocio sucio que haya tenido lugar con el dinero público de San Luis en su historia, no sólo por su monto, sino sobre todo por lo que ha podrido en su trayecto hacia una eventual aprobación y operación.

Deuda pública para solventar porquerías ha habido mucha a lo largo de nuestro devenir, no es posible olvidar los 1500 millones de Su Alteza Serenísima Marcelo de los Santos Fraga, o los cerca de 1000 del gobernador Cándido Ochoa Rojas.

Negocios turbios ha habido por montones, desde cualquier obra pública opaca, hasta los de la basura contratados por Jorge Lozano Armengol, pasando por la venta de los terrenos de la Ford, pero ninguno que sumara todas esas variables hasta lograr un tufo espantoso, un hedor insoportable, y una contaminación que alcanzó hasta los más altos niveles, y que sumara la impresionante cantidad de 1500 millones de pesos.

La Trama Panavi es simple: se privatiza el servicio de alumbrado público para que las empresas ganadoras de las licitaciones coloquen poco más de 45 mil lámparas de nueva tecnología, en este caso led, y se hagan cargo del servicio por 15 años; hasta ahí todo bien, pura miel; el asunto inicia a pudrirse cuando las lámparas son presupuestadas al triple de su valor comercial, cuando las empresas no tienen la experiencia en el negocio que proponen –puesto que una de ellas se constituyó apenas 28 días antes de que “ganara” el concurso–, y cuando la mercancía que ofrecen colocar no tiene las patentes vigentes para nuestro país, ni cumplen con las normas oficiales.

El Congreso del Estado en la legislatura anterior fue preciso en su decreto, y si bien el Ayuntamiento no fue exacto en su aplicación, se instauraron los candados para que pudiera transitar con un mínimo de garantías; el proceso de putrefacción creció cuando las empresas contratadas incumplieron el contrato, dado que transcurrió con exceso el ya de por sí excedido plazo para colocar las lámparas, sin que eso tuviera lugar; Usted puede ver que son unas pocas las ya instaladas, y todas de una calidad inferior a lo que determina el decreto y el contrato, amén de que no cumplen las normas oficiales, y su luz es menor a la requerida, bueno, algunas ya no sirven.

La peste se elevó cuando aparecieron los nombres de júniores y mirreyes asociados al del hijo incómodo; alcanzó a molestar a todos cuando el nombre del odiado Carlos Salinas de Gortari hizo acto de presencia respaldando a su hijo, el vástago inútil, el que no salió listo, como sediciente principal promotor de la Trama Panavi; huelga decir que eso surgió por los comentarios que personas que tuvieron contacto con los implicados revelaron las dimensiones de la alberca de heces, pero en realidad las empresas contratadas son propiedad de un par de becarias de Guadalajara, una de las cuales ni siquiera reside en México, porque está estudiando en el extranjero.

El hedor tomó proporciones épicas, y motivó el rechazo unánime de la sociedad, cuando las “negociaciones” dejaron entrever el comercio descarado del voto de los integrantes de la Asamblea de vagos; si una sola de las fracciones parlamentarias se hubiese visto implicada la responsabilidad corrupta hubiera recaído en esa facción, pero no, embarró a las diputadas y a los diputados de las principales fuerzas políticas; conforme fue pasando el tiempo se desbordaron las pasiones, llegando el Congreso del Estado a agredir a sus críticos y a generar un montón de distractores.

Los nombres y montos de lo ofrecido y aceptado como soborno saturaron nuestras redes sociales y los servicios de mensajería celular; circularon profusamente toda clase de versiones, las que contemplaban unos pocos cientos de miles de pesos hasta millones de pesos ofrecidos a cada uno de esos descarados, así como el monto de los adelantos.

La pandilla de vagos incultos se transformó a los ojos de la sociedad en una Asamblea de criminales, y la danza de los millones fue pública en plena sesión.

Como corolario del día en que se iba a votar, está la intensa actividad de los personeros de las empresas, la preocupación rayana en el llanto y la desesperación de parte de las diputadas y diputados promotores, que por momentos –según quedó denunciado en los medios de comunicación– llegaron a duplicar las ofertas del moche para dos controvertidas diputadas, ambas siempre dispuestas a la “sororidad”, pero ajenas a la solidaridad y al patriotismo.

Al final intervino el ausente Gobernador del Estado, pero sólo le alcanzó para frenar la intentona y que regresara a comisiones para su estudio y quizás vuelta a presentar en cuanto el dictamen fuera modificado para ajustarse a ciertas exigencias puntuales del doctor Carreras.

En el camino la sociedad obtuvo un resonante pero limitado triunfo al evitar el atraco.

Los muchos días en que la Sala de Plenos del Congreso del Estado estuvo llena de indignados comerciantes del Frente Común de Comerciantes Potosinos impidió que el jueves los malandrines pudieran siquiera regar el lodo, aunque un orate lo intentó.

Ese caos, ese desorden lo han provocado varias cuestiones a saber: La voracidad de un grupo de inmorales júniores y mirreyes que decidieron servir de escupidera al hijo corrupto de un desalmado expresidente; el hambre legendaria y la ausencia de integridad de dos diputadas y cuatro diputados que decidieron vender a San Luis Potosí por unos millones de pesos para su bolsillo; la debilidad estructural de los partidos principales, el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, que no han alcanzado a disciplinar y someter a los corruptos que militan en sus filas; y la más importante, la ausencia del Gobernador del Estado en la resolución de la Trama Panavi.

Temario

En la semana que inicia tenga especial cuidado en lo siguiente:

  • La Trama Panavi, la secuela. Van a intentarlo de nuevo.
  • El despertar de los regidores opositores en el Ayuntamiento capitalino.
  • La Fiscalía General del Estado y la Fiscalía Anticorrupción, la presión aumenta.

Leonel Serrato Sánchez

[email protected]

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