Alejandro Rubio
Desde el primer trienio, que inició en 2021, la administración de Enrique Galindo Ceballos lleva casi un cumplimiento cuantitativo perfecto de sus obligaciones en la Plataforma Estatal de Transparencia, lo que demuestra lo engañoso de estas cifras que, a simple vista, reflejan un gobierno transparente, pero que cuando se pone a prueba deja mucho que desear.
Han pasado ya tres días desde que se llevó a cabo la subasta de 18 inmuebles de la capital y es fecha que el Ayuntamiento no ha ofrecido información precisa sobre este proceso.
Apenas este jueves, el alcalde soltó escuetos datos sobre la subasta: solamente se vendieron 13 predios y se podrían obtener hasta 658 millones de pesos.
“Estoy hablando un poquito al aire, me estoy terminando de documentar”, dijo al ser entrevistado por medios de comunicación.
La escasa información que el propio presidente municipal ofrece es equiparable al tamaño de lo que intentan ocultar.
¿Quiénes fueron los compradores? ¿A qué precio adquirieron? Ni idea, al día de hoy solo conocemos que tenemos un alcalde que no sabe o, mejor dicho, se hace el que no sabe con lo que pasa en su administración, después de haber vendido 13 terrenos que pertenecían a la ciudad.
Si el anuncio de la enajenación de los inmuebles y la subasta mereció una rueda de prensa encabezada por el alcalde, lo mismo se esperaría de los resultados.
El actuar de cualquier funcionario siempre será sujeto de escrutinio público, porque es un derecho de los ciudadanos y por las acostumbradas mañas y engaños de los politiquillos.
El tema no es para menos. No se trata de una calle pavimentada o de la compra de bultos de cemento. Se vendió parte del patrimonio de la ciudad y, al parecer, ahora habrá más de 600 millones de pesos extras en el erario de la capital.
Aunque se diga que ese dinero únicamente podrá ser utilizado en obras públicas, con la opacidad con la que se conduce el Ayuntamiento, ¿cómo podemos estar seguros de que será así? Ni la creación de mil comisiones de vigilancia podrían asegurarlo mientras
Que alguien le avise al Ayuntamiento que la transparencia no se limita a la Plataforma Estatal, sino que debe permear todos sus procesos, de principio a fin. De lo contrario, aquel cumplimiento del 100 por ciento se convierte en un mito y obliga a cuestionarse: ¿de verdad transparentan todo o nada más lo que les conviene?
Una ocasión más en la que se pone de verdad a prueba ese 100 por ciento de cumplimiento en transparencia del Ayuntamiento capitalino y falla.
Con dichos, hasta una administración gallardista es la más transparente del país, pero en los hechos, con actos como se desmorona fácilmente cualquier narrativa de transparencia engañosa.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.






