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La verdadera historia del Conde Drácula no es sobre vampiros ni nada sobrenatural, simplemente se trata de un hombre tan sanguinario y despiadado que supera por mucho a la ficción plasmada en las películas.

Vlad Tepes III, fue príncipe de Valaquia y un gran luchador en contra del expansionismo otomano. Fue apodado por sus enemigos como “Vlad el empalador”. El escrito Bram Stoker se inspiró en este príncipe para crear el famoso personaje del Conde Drácula.

Su padre, el Conde Dracul (que en rumano significa ‘dragón’), entregó a dos de sus hijos, Vlad y Radu, a los turcos, como garantía de su sumisión al Sultán. Así que la infancia del príncipe estuvo marcada por muerte, asesinatos, malos tratos y torturas, y se dice que aprendió de los turcos la técnica del empalamiento, que lo haría famoso después.

Vlad llegó a ser príncipe de Valaquia gracias al apoyo de los turcos; a partir de ahí se convirtió en uno de los monarcas más temidos de la época, sus enemigos y todo aquél que no cumpliera con lo que el príncipe estipulaba, morían de una de las formas más lentas y dolorosas que puede haber.

El empalador.

Se dice que masacró entre 40.000 y 100 mil personas. Fue implacable, en las ciudades en las cuales no lo aceptaban como su nuevo Príncipe, procedía a empalar a hombres, mujeres y niños por igual.

Solía organizar empalamientos multitudinarios con formas geométricas, una serie de anillos concéntricos alrededor de la ciudad era la forma más común. La técnica que utilizaba era la de introducir un palo de aproximadamente 3,50 metros de largo por el recto de las personas, lo fijaba en la carne con un clavo y después lo levantaba para que la víctima muriera muy lentamente.

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Se cree que muchas de sus víctimas estaban con vida cuando sus cuerpos tocaban el suelo, lo cual hace suponer que eran sumamente cuidadosos de no atravesarles el corazón para que la agonía fuera mucho mayor.

Las torturas de Vlad.

Pero el Príncipe no solamente empalaba a sus enemigos, también le gustaba otras técnicas de tortura, las cuales aplicaba generalmente en la intimidad de su castillo. Algunas era la extracción de ojos con ganchos calientes, amputación de miembros, orejas y narices, estrangulamiento, quemar vivas a sus víctimas; y en el caso de las mujeres, le gustaba especialmente amputarles los senos y cortarles los genitales.

Finalmente “Vlad el Empalador” fue asesinado por los turcos, tras una emboscada de la cual no pudo huir, fue decapitado, y su cabeza, enviada a Constantinopla, donde el sultán ordenó colocarla en una estaca para ser exhibida.

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Como podrás ver, la verdadera historia del príncipe que inspiró al Conde Drácula resulta mucho más siniestra y aterradora que el personaje de ficción.