Las “N”: El movimiento de 6 mujeres frente al enclave político en la Facultad de Derecho

Blakely Morales

La agresión sexual contra una estudiante dentro de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, ocurrida en octubre de 2025, detonó una movilización estudiantil inédita y abrió una disputa profunda por el control político de uno de los espacios más influyentes de la universidad. En ese contexto emergió un grupo de académicas e investigadoras que, al posicionarse como una opción de cambio, fue blanco de descalificaciones, omisiones deliberadas y procesos de criminalización simbólica.

Durante la contienda por la dirección de la Facultad de Derecho Ponciano Arriaga Leija, sus nombres fueron borrados del debate público y su movimiento reducido a una “minoría”, en un clima marcado por la polarización y el respaldo de grupos alineados con la dirección interina encabezada por Javier Delgado Sam. El proceso culminó a inicios de 2026 con la elección de Georgina González Cázares como directora, la primera mujer en asumir el cargo, decisión que aún enfrenta impugnaciones legales.

Lejos de cerrar la herida, este episodio reconfiguró el debate universitario. Seis mujeres —Suhey Tristán, Violeta Mendezcarlo, Roxana M. Villaseñor, Xóchitl Rangel, Edith Argüelles y Carla Monroy— articulan una voz colectiva que cuestiona no sólo el hecho delictivo, sino las estructuras patriarcales que lo hicieron posible y que, advierten, permanecen intactas.

Tras meses de hostigamiento, campañas digitales con bots y deslegitimación pública, celebran la llegada de una directora mujer, pero advierten que la paridad no equivale a una transformación institucional. Exigen acciones concretas: análisis de riesgo para prevenir nuevas agresiones, capacitación obligatoria en perspectiva de género y derechos humanos para todo el personal académico, espacios seguros para estudiantes y una actualización profunda del modelo educativo.

Para ellas, lo ocurrido en octubre no fue un accidente, sino una grieta. Un punto de quiebre que visibilizó prácticas normalizadas de violencia, omisión y simulación democrática. Coinciden en que no existe aún un cambio estructural: persisten las inercias del poder, el uso instrumental del discurso de género y una noción de “normalidad” que reproduce la violencia machista.

Sin embargo, identifican un desplazamiento clave: el miedo cambió de lugar. Las y los estudiantes —y ellas mismas— rompieron el silencio y se reconocieron como sujetos políticos. La universidad dejó de ser sólo un espacio de transmisión de conocimientos para mostrarse como un terreno de disputa ideológica, donde se confrontan visiones conservadoras, discursos legalistas vacíos y la exigencia de justicia sustantiva.

Las académicas coinciden en que la universidad no puede seguir operando desde pensamientos únicos ni desde una falsa neutralidad. Formar abogados y criminólogos implica formar ciudadanía crítica, capaz de comprender su contexto, su responsabilidad social y los límites de un derecho desconectado de la justicia.

La llegada de una mujer a la dirección no garantiza una agenda feminista. El verdadero indicador de cambio, sostienen, será la capacidad de desmontar privilegios, transformar lo cotidiano y dejar de proteger estructuras que han normalizado la violencia. Combatirla —no “recuperar la confianza”— es el punto de partida.

Octubre de 2025 dejó claro algo: después de esa fecha, ya no es posible decir que no se sabía.

Ejercicio de memoria

P: Para abrir la conversación, ¿Cómo llamar a lo que ocurrió en octubre del 2025? ¿El movimiento de octubre? ¿El otoño universitario? ¿El despertar de la autonomía?

Suhey Tristán Rodríguez, doctora en Derecho, coordinadora de la Maestría en Derechos Humanos:

Es una pregunta muy compleja. A mí me gustaría pensarlo como un despertar. No un despertar de la autonomía, me parece que lo que acaba de suceder en las últimas semanas nos deja en claro que no es así, pero sí el despertar de las y los estudiantes como agentes políticos y de cambio. El despertar estudiantil, que se conciban a ellos y a ellas, y a elles, como sujetos que pueden transformar la realidad en la que viven, porque lo que hicieron es histórico.

Violeta Mendezcarlo Silva, doctora en Derecho, profesora investigadora de tiempo completo:

Y sobre todo el despertar de esta comunidad universitaria a partir justamente de lo que nos demuestran los jóvenes. Ellos nos están enseñando que son generaciones que ya no tienen esa tolerancia que muchas ocasiones nosotros, por ejemplo, como docentes o como generaciones anteriores normalizamos.

Roxana Montejano Villaseñor, doctora en Derecho, maestra en Derechos Humanos, docente e investigadora enfocada en infancias:

Fíjate que yo pensaba que no tengo como tal una forma de nombrarlo; sin embargo, me quedo en cómo las chicas y los chicos lo que hicieron fue interpelar al poder establecido en la universidad. Cómo esto en la parte de la autonomía lleva a un plano de disputa, pero que parte de ahí, de algo sumamente espontáneo, sí, desafortunadamente partió de una violación acontecida en la Facultad de Derecho, pero que fue un movimiento espontáneo de los chicos, donde se dejó ver este coraje, esta rabia que los chicos y las chicas han tenido guardados, porque incluso las denuncias siguen, algunas de ellas sin ser respondidas.

P: ¿Qué cambió a partir del movimiento? ¿Cambió algo realmente en el ecosistema universitario?

Carla Monroy Ojeda, doctora en Criminología, docente, investigadora y coordinadora de la Maestría en Política Criminal:

Primeramente no se ha terminado de cuestionar y analizar los factores de riesgo que propiciaron el hecho, o este ambiente institucional que permitió ese tipo de delito, porque no es cualquier delito; y después, que es ahí donde estamos ahorita, la discusión más fuerte, precisamente el proceso para la nueva dirección.

Sí hubo un cambio en el ecosistema, entendiendo que se sentía el ambiente tenso, puesto que ya había un cuestionamiento de las prácticas institucionales habituales y entonces a nadie le gusta que le pregunten o le saquen esos trapitos que tanto tiempo mandó debajo del tapete. Sí, sigue habiendo un clima hostil para con nosotras como cuestionando, para los alumnos a lo mejor ya se trató más o menos de llevar a normalidad, pero no se niega o no se puede dejar de lado lo que ya pasó o ha estado sucediendo.

P: ¿Se volvió a esa normalidad que es, en realidad, la normalidad de la violencia machista?

Xóchitl Rangel Romero, maestra en Política Criminal, doctora en Gestión Educativa, profesora investigadora de tiempo completo, con reconocimiento nacional e internacional:

Hay un cambio en cuanto a redefinir las prácticas y redefinir el qué somos y cómo estamos dentro de una facultad y dentro de una universidad.

Quiero platicarte que cuando regresamos a las aulas universitarias después del evento que sucedió el 17 de octubre, hicimos un encuentro que denominamos encuentro desde el dolor y la memoria. Y en ese encuentro la intención era observar qué decía el estudiantado, qué decían las docentes, qué decían las compañeras administrativas y algo interesante fue que hay un cambio significativo en cuanto que las alumnas viven con miedo, viven con temor de estar en los espacios universitarios. El evento del 17 dejó visibilizar que los espacios universitarios son inseguros y al momento en que son inseguros no pueden responder a las necesidades del estudiantado ni responder a las propias necesidades de cómo están establecidos las formas en las cuales estructuran las instituciones.

En realidad hay cambios, pues sí, cambios que se dan dentro del estudiantado y profesorado, pero al final la lógica de las instituciones es ser resistentes a esos cambios que están presentes. Entonces, al final de cuentas hablamos de una normalidad, pero la normalidad desde las propias lógicas del poder.

Suhey Tristán: Creo que sí hubo, digamos, determinados cambios en cómo las y los alumnos están percibiendo a las y los profesores. Yo creo que este proceso sirvió para podernos reconocer algunos y algunas, quitar estas máscaras y que eso realmente pueda provocar ciertos cambios dentro de la universidad, pero cambios que no tienen que ver y en eso quiero ser muy clara, que los cambios que se esperan en la universidad y los cambios que superen esa normalidad machista y misógina, no tiene que partir de recuperar la confianza. Tiene que partir de combatir las violencias. Porque decir ‘vamos a recuperar la confianza de las y los estudiantes’ invisibiliza que esa confianza está rota, que el tejido social está roto, que la comunidad universitaria, al menos de la facultad, no voy a decir está rota en el sentido más amplio, pero al menos tiene grietas importantes y que la forma de recuperar y de lograr realmente un cambio no tiene que ver con instrumentalizar un discurso de género.

Roxana M. Villaseñor: Yo creo que sí ha habido un cambio que a lo mejor no en lo estructural, no en esta lógica de poder todavía, pero cambió el miedo. Yo creo que el miedo pasó a otro lado, a quienes tradicionalmente desde esta posición conservadora han tenido el poder dentro de la universidad. Porque las y los estudiantes perdieron el medio y por qué no decirlo creo que nosotras también; frente a una estructura tan grande, no me estoy refiriendo única y exclusivamente a la universidad, sino en general.

Perdimos el miedo y eso claro que es un cambio.

Violeta Mendezcarlo: Y justamente se desvela esa naturaleza que tiene la universidad, porque de pronto pensábamos que era una institución que trabajaba y formaba en función de un pensamiento homogéneo. Incluso cometimos el error durante muchos años de considerar que la universidad únicamente era una transmisora de conocimientos, cuando en realidad es formadora precisamente de la ciudadanía y es necesario que sea el centro de la politización de la sociedad. Por lo tanto, la universidad reproduce también esa diversidad, pero también esas fallas que inciden en nuestra sociedad, digamos, en un nivel macro. Y lo que sí encontramos también es que justamente esa parte más conservadora que no ha transitado precisamente por todos estos cambios estructurales que se han visto tanto a nivel nacional, como internacional, el paradigma de los derechos humanos, la equidad de género, la transversalidad, la igualdad, la equidad, sino que todavía incluso vemos discurso muy recurrido en la pura legalidad, es decir, sin trascender específicamente a buscar la justicia a través del derecho, que curiosamente es el lema de nuestra facultad, se quedó, precisamente, en esa parte puramente de la letra, se quedó a la interpretación literal y no se pudo llevar por estos pesos que todavía anclan a nuestra facultad.

P: Y siento que también es un tema de lenguaje porque no por nada sale Javier Delgado Sam la semana pasada que resulta electa Georgina González y dice, “Triunfó la razón, no la sin razón.” Es decir, no hay en su entender otra manera de nombrar a la oposición, a las posturas contrarias, más que la sin razón.

Violeta Mendezcarlo: Nos han dicho de otras formas. Pero es interesante cómo todavía estamos en un paradigma donde eres bueno o eres malo, ese maniqueísmo donde dices es blanco o es negro y en donde todo es inconciliable. Yo no sé qué vamos a hacer ahora que ya toda esta situación está demandando otras capacidades formativas de los abogados, como la mediación, la conciliación, el arbitraje, los medios alternos de solución de conflictos. ¿Cómo los vamos a aplicar? ¿Cómo vas a ser un licenciado en derecho, un licenciado en criminología que esté más a la altura de las demandas de la sociedad? Si estás hablando de esa polarización y tú, precisamente, desde un puesto de representatividad de una comunidad hablas de dos bandos, los que tienen la razón, o sea, nosotros y los que no la tienen, aquellos que realmente no están pensando como él.

El presente ideológico y qué esperar de la nueva dirección

P: Hablemos sobre el presente que se percibe dentro de las aulas. En el mundo vemos un viraje hacia un conservadurismo. Lo que vimos en octubre fue una politización importante, pero no estoy seguro de que esa politización haya sido progresista o simplemente impulsada por una especie de impotencia, de rabia ¿Ustedes qué perciben en las aulas entre las y los estudiantes?

Edith Argüelles Barrientos, comunicóloga de formación, doctora en Ciencias Sociales, docente en la Licenciatura en Criminología e investigadora en seguridad:

Edith Argüelles: Nosotros como universidad pública y como docentes universitarias tenemos la obligación de formar ese pensamiento crítico en los alumnos. Obviamente estas corrientes están presentes, a veces desde las estructuras de poder, como la acaba de mencionar la doctora Violeta, pero también hay mucho contenido en redes sociales sobre estas ideas conservadoras, la famosa machosfera, también hay un movimiento contra feminista y bueno, movimientos conservadores que incluso no van de acuerdo. Es decir, una persona de clase social media o clase social baja vota por la derecha conservadora, que favorece políticas públicas en contra de la seguridad social, de las pensiones, etcétera. Es decir, no hay un entendimiento de tu conciencia de clase en el contexto, no puedes estar en contra de de ti mismo y eso es muy importante en la facultad de derecho, porque se están creando perfiles en los abogados, que más adelante van a estar en el congreso, que más adelante van a estar en el gobierno y cómo van a estar votando iniciativas de ley que afectan al pueblo, a la comunidad.

P: Me parece que Edith acaba de describir la fórmula del estatus quo. ¿Qué esperar de esta postura colectiva, digamos, hacia el futuro con estos posicionamientos muy conservadores, pero también hay que decirlo abiertamente fascistas?

Xóchitl Rangel: Quiero platicarte algo importante y por eso sostengo el debate de que los pensamientos únicos no son idóneos en las instituciones de educación superior, porque como están construidos los currículos de las licenciaturas, no solamente de la licenciatura de derecho o de la licenciatura de criminología, porque no se da la visión de pensadoras mujeres en la biografía de nuestros licenciaturas, que apenas con las incorporaciones de los pensamientos abiertos nos permite la incorporación de nuevas ideas.

Al final de cuentas, nuestro estudiantado requiere, no porque lo digamos nosotros, sino porque se requiere en particularidad para la construcción de su propio derecho humano a la educación, un pensamiento amplio, abierto, libre, en una institución de educación superior.

Violeta Mendezcarlo: Y en ese contexto, tenemos un ejemplo clarísimo, ¿cómo es que la Facultad de Derecho no ha respondido adecuadamente al nuevo modelo educativo que tiene la universidad?

Si lo que nosotros buscamos es ser incluyentes en la educación, el poder facilitar, como lo mencionaba Edith esta capilaridad social que se permite a través de la educación universitaria, esta posibilidad de nuestra diversidad ser incluidos para poder acceder al conocimiento, la tutela del derecho humano a la educación, entonces, ¿por qué no existen y se facilitan estructuras incluyentes dentro de nuestra facultad?

¿Por qué no tenemos espacios para facilitar el acceso de las mujeres a este derecho, lo que más adelante va a significar precisamente que haya mujeres que también tengan acceso a la educación, que tengan la posibilidad de desempeñarse como docentes, que tengan la posibilidad de proyectar a la universidad hacia la sociedad, hacia la abogacía, hacia el tema de la criminología, por qué no se está facilitando que las mujeres vivan en un espacio libre de violencia, pero también que puedan estudiar a pesar o más bien en conjunto con otras circunstancias que son tomadas como decisiones de vida?

Todavía se ve mucho esta cuestión de “decidiste ser madre, entonces ya no puedes continuar estudiando”. ¿Por qué? Porque la universidad no puede responder a esa realidad y prefiere cerrar los ojos.

Es necesario que se modifiquen, no solamente los planes de estudios, que se modifiquen las perspectivas a partir de las cuales también se administra la misma universidad y esto será parte importante de la respuesta institucional que se pueda dar a partir del nuevo nombramiento de dirección, pero no solamente eso, no basta con que se coloque una figura femenina al frente de un sistema que sigue totalmente patriarcalizado. Necesitamos un sistema que desde su su raíz, se pueda adaptar a las necesidades de esa diversidad, específicamente de las mujeres.

P: Hablamos de paridad y hablamos de mujeres en el poder, hemos visto hechos en el ámbito local que hecho cuestionar ¿Qué hay detrás? ¿Cómo evidenciar cuando se trata de un discurso instrumentalizado? ¿Cómo evidenciar cuando se trata del patriarcado enmascarado?

Suhey Tristán: Fíjate que es una pregunta sumamente compleja. El grupo de profesoras que estamos acá celebramos el que haya llegado por primera vez en la historia una mujer a la Facultad, que es algo que costó, y que nos atravesó de distintas formas, pero que ello no supone el que haya una mirada feminista. Eso ya lo hemos aprendido y lo hemos aprendido de mala manera. No necesariamente la llegada de una mujer va a suponer una agenda que priorice y que beneficie otra vez a quien debería estar en el centro: Las alumnas, las administrativas y las docentes. Y eso cómo lo vamos a saber, pues con acciones muy concretas, tiene que ver con lo que ya decían las compañeras hace un momento. No se trata de discursos, se trata de acciones que realmente pongan en una balanza los derechos que están en juego.

Los ejemplos que ellas hablan de maternidades, o de los contenidos educativos o de la transversalidad de la perspectiva de género, derechos humanos, interculturalidad, juventudes, en algunas materias muy específicas del plan de estudios, están por encima de los derechos sindicales de las y los docentes, que esta ha sido una de las grandes disputas, y además un uso muy perverso y aquí lo digo muy claro, perverso, de la autonomía. Porque la autonomía no significa que yo pueda hacer las cosas como me venga en gana, amparado de un sistema que me proteja.

No, es que la autonomía significa una forma de autogobierno, de regirme por mis propias normas, pero que esas normas están dentro de un bloque de constitucionalidad porque la universidad no está fuera de.

Y entonces, ¿cuál va a ser el compromiso de ese patriarcado que esperemos no esté enmascarado? Pues que la realidad que construye lo cotidiano se transforme ¿Cómo? Bueno, con esos espacios, impulsando una agenda, vamos a capacitar a los dos profesores con perspectiva de género. ‘Es que no quieren por sus derechos sindicales’; es que si haces una ponderación en materia de derechos humanos, pues está muy por encima el interés colectivo que el derecho individual, que además tampoco se sustenta digo, no soy laboralista, pero me parece un absurdo que se le siga protegiendo.

P: En todos los centros de trabajo es obligatoria la capacitación…

Claro y más en una Facultad de Derecho, no estamos hablando de alguien que no debería saber o no debería conocer, pues por supuesto que tienen acceso, no quieren tener acceso porque significa exhibir y creo que eso tiene que ver con la correteada que nos han puesto. Porque la correteada tiene que ver con esa exhibición. Entonces para resumir: espacios para las infancias, espacios para las madres que han decidido seguir cursando la universidad y que eso no es antagónico con su proyecto de vida, la capacitación a los profesores, que se note que va haber una forma distinta de dar los contenidos, de los discursos vacíos, lograr espacios seguros y dejar de proteger privilegios de quienes están ahí.

La criminóloga Carla Monroy enfatiza la necesidad de que se realice un análisis de riesgo para determinar los factores que derivaron en el caso de la violación sexual dentro de la Facultad el 17 de octubre.

Carla Monroy: Ahí nada más una sobre una frase que comenta Suhey acerca de las incongruencias que se viven; todavía no hemos hecho un análisis del caso que detonó todo lo demás; ¿Cómo es que en la Facultad de Derecho pasa un delito de esa naturaleza? ¿Cómo es que siendo criminología no se hizo una evaluación de riesgos? Entonces, ahí es como esa tarea que también tiene que salir en esta nueva administración, o a partir de este día; evaluemos sí todo la estructura y puntualmente el caso concreto que detonó en delito en la Facultad de Derecho y que el trabajo criminológico y criminalístico, estuvo con las patas.

P: Han vivido, como dice Suhey una correteada brutal que incluso ha llegado a la esfera de lo digital…

Suhey Tristán: Compraron granjas de bots, y no fueron lo suficientemente listos para poner bots con apellidos nacionales, hay un grupo de personas africanas que nos odian. Lo cual es muy raro porque no hemos tenido esos alcances. Pero bueno, gracias, somos bien internacionales. Gracias por el apoyo.

P: Pero justo a eso a eso quería ir, ustedes han vivido, se han enfrentado directamente al machismo en la facultad de derecho. Yo quería saber, hasta donde ustedes puedan, hasta donde tengan confianza de compartirlo, que nos hablen de experiencias que ilustran esa misoginia estructural…

Edith Argüelles: Quisiera compartirte una experiencia que creo que también movió en nuestro grupo y obviamente nuestra facultad. Cuando sucede el lamentable hecho de la estudiante y empieza el paro en toda la universidad, existe la renuncia de nuestro director y se nombra un director interino, pero no fue hasta dos, tres semanas después que se hace una reunión en donde él se presenta.

El 5 de noviembre por la tarde, cita el director interino y empieza a platicar, pero muy curiosamente en vez de hablar de las acciones que se iban a hacer para que esto no volviera a suceder nunca, empieza a hablar de que ya todos estaban bien puestos para el tema de la dirección. Nuestro grupo y particularmente yo al hacer uso de la palabra y al hablar de estas necesidades de hacer programas de prevención, que era necesaria la capacitación en materia de género, incluso expuse que cuando había una capacitación de género iban tres o cuatro personas.

Pero cuando empecé a hablar justamente de este tema de género y por ahí tuve una equivocación al momento de hablar, cabe mencionar que yo tengo el trastorno del espectro autista, entonces tenía aquí a un abogado que me volteaba a ver con unos ojos muy incisivos, con una mirada muy penetrante. Es un abogado alto, rubio, creo que da filosofía. Pues me puse nerviosa, ahí como que titubee en el nombre del Consejo Técnico Consultivo y me empezaron a abuchear, pero yo creo que era la mitad del salón, así: ¡Ya, ya, que se calle!.

Entonces, para mí fue algo muy fuerte, muy impresionante, yo no sé qué se pretendía que me pusiera a llorar y me saliera o qué, porque ninguna de las personas que estuvo ahí, el director interino que era el líder, la cabeza, paró. Tú sabes que cuando, por ejemplo, vemos estos shows en el canal del Congreso Nacional pues siempre la persona que está a la batuta, hace un llamado al respeto, el director no lo hizo.

Yo lo tuve que hacer y decirles, ‘Compañeros, por favor, les pido respeto, si yo no les estoy faltando el respeto, pido que ustedes me respeten, esta es una reunión para resolver dudas y es lo que estoy haciendo, preguntando, dando mi punto de vista y me deben de respetar sobre todo ustedes que son unos abogados tan distinguidos allá afuera, de renombre’. Entonces fue cuando pararon, pero fue realmente un acto de violencia muy fuerte.

Yo metí una queja a la Defensoría de los Derechos Universitarios y está pendiente el proceso. Entonces esperemos que haya sanciones porque finalmente permitir la omisión o la acción, son violencia y con más razón vemos la necesidad de capacitar a nuestros profesores y profesoras en materia de género.

Roxana M. Villaseñor: Es un ejemplo nada más, hay tantos que incluso quitando el tema de género y por eso en algún momento yo decía, ‘qué trillado, pero qué importante a la par’, es un tema de respeto básico, que entonces yo voy a pensar en quiénes están frente a grupo, dando clases, que incluso pueden permitir o incluso fomentar que este tipo de situaciones pasen. Eso nos lleva a hablar que no hay congruencia en la facultad de derecho, pareciera como algo surrealista porque una base es la dignidad de las personas y el respeto, ahí ese escenario es una muestra de lo que no está pasando y se lleva a las aulas. Yo siempre parto de eso, la congruencia, lo que tú eres en otros espacios de vida, lo replicas en la cuestión institucional y laboral.

Violeta Mendezcarlo: Imagínate, si nosotros hemos tomado la postura de decirlo, de nombrarlo, imagínate quienes no han tenido esa posibilidad de decirlo, de nombrarlo, lo que están pasando, lo que pasan todos los días. Por eso es importante y creo que es nuestro deber como profesoras, como licenciadas en derecho, como licenciadas en criminología, el mencionarlo y el promover que existan estos cambios. Si tú nos preguntaste al principio, ¿qué es lo que va a pasar o qué es lo que se está logrando? Se está logrando, yo creo, tal vez desde el aparato que todavía se maneja desde una perspectiva desfasada, anacrónica, a lo mejor hay pequeños cambios, pero desde nuestra propia conciencia y la capacidad de agencia de muchos miembros de la comunidad universitaria, creo que ya hay cambios y estos cambios no se van a agotar en un solo momento. Estos cambios ya son hacia lo futuro y estamos trabajando por la permanencia de esta lucha.

P: ¿Cómo pensar una universidad sin violencia, pero sin caer en discursos vacíos o en lugares comunes? Claro, hace rato hablaban de que la directora electa llega con un supuesto plan de paz, ¿no? Pero eh eh decir paz, no es lo mismo que construir la paz.

Suhey Tristán: Creo que el no permitir que se instrumentalicen los discursos para seguir manteniendo el estatus quo, va ser uno de los primeros indicadores de que realmente se quieren hacer las cosas distintas, yo también siempre lo digo, quizá por el espacio en el que ahora coordino y en el que mi corazón está siempre ahí, que es la Maestría en Derechos Humanos, luego siempre se puede utilizar para discursos muy a contentillo, muy convenientes, muy de “no voy a poder mover profesores porque eso significa dejar un vacío para los estudiantes y por encima está el derecho a la educación”, que sin fijar los contenidos y cómo se instrumentaliza y se convierte de manera muy perversa el discurso, pero creo que estaremos ahí y no esa amenaza, pero vamos a seguir ahí para seguir señalando.

Yo lo decía en el en el de los comunicados, eso que incomoda lo vamos a seguir señalando, como un ejercicio colectivo y que ojalá no se traduzca esta nueva etapa en la Facultad, en mantener el estatus quo porque fue ese status quo el que permitió que se llegara a donde se llegó. La violación tumultuaria a la estudiante el 17 de octubre es resultado de décadas de omisiones, de misoginia, de violencias dentro de la Facultad, y de incluso del incumplimiento de los derechos de las y los estudiantes porque este hecho pasa un viernes a las 3:30 de la tarde. ¿Dónde estaban las y los profesores? ¿Dónde estaba el derecho a la educación de las y los estudiantes? Porque fue tan fácil y porque ha sido tan fácil mantener ese estatus.

Tiene que ver con cómo se ha construido la Facultad pero ojalá que el tiempo nos permita pensar, no vamos a acabar en dos años con lo que ha sucedido en cuarenta o más, pero que se den los primeros indicadores para realmente lograr un cambio.

Xóchitl Rangel: Y hay que recordar que no es un discurso aislado. Tenemos que crear nuevos caminos y crear nuevos caminos significa escuchar, significa acompañar y obviamente reconocerlos como una sola comunidad; y obviamente la necesidad apremia, los tiempos apremian también, y obviamente requerimos que nuestra Universidad Autónoma de San Luis Potosí esté unida, pero esté unida en esta pluralidad que aquí hemos comentado.

Violeta Mendezcarlo: Yo solamente te diría que muchísimas gracias por darnos este espacio para que la comunidad que te lee sepa y tenga la otra versión de los hechos. Finalmente que se den cuenta que no somos un grupo de choque, como muchas veces se nos ha dicho, que no somos un grupo de personas que realmente estamos únicamente por intereses políticos. Nosotros concebimos esta oportunidad de representación, de capacidad de movilidad en la misma universidad no como un ejercicio de poder, sino simplemente como una oportunidad de generar una mejora institucional y social y también pues señalar en nuestro compromiso de que vamos a permanecer precisamente, pero sobre todo hacer esta precisión. Se nos ha dicho mucho que solamente somos nosotras, que somos seis y adoptamos esta idea de 6N precisamente, porque en una las prácticas justamente con las que trataron de desprestigiarnos en algún momento fue la aparición de unos cartelitos en donde a cada una se nos llamaba por nuestro nombre, pero además se agregaba “N”, como si nosotros tuviéramos alguna presunción de ser responsables de algún delito, fíjate hasta dónde llega esta situación en una idea de criminalización de lo que realmente estábamos haciendo.

Sin embargo, no solamente somos seis, hay muchos miembros de la comunidad universitaria que están buscando esta transformación, estamos buscando que efectivamente la universidad sea un lugar de seguridad, un lugar de confluencia, sobre todo un lugar de democracia, sobre todo un lugar en donde podamos generar un proyecto de vida y mejorar la pues precisamente la comunidad. Muchas gracias.