Las “Nasoni” vs. el “Dinoasis”

Iraís Valenciano

“Cuando sus hijos tengan su edad van a decir: ‘Papá, mamá, ¿por qué no gritaron cuando conocían la verdad?’ Y esta es una parte de la verdad”. En menos de 30 palabras, el docente de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí Fernando Díaz Barriga Martínez resumió el llamado urgente para que se atienda la calidad del agua que se distribuye en la entidad.

Durante el informe de avances del Grupo Universitario del Agua, una de las ponencias que más llamó la atención fue la del académico de la Facultad de Medicina, quien advirtió sobre las graves afectaciones a la salud por los altos niveles de arsénico y flúor detectados en el agua subterránea de la zona metropolitana.

Y como si esa composición química no fuera suficiente, ya también se ha encontrado uranio debido a formaciones volcánicas, además de nitratos por contaminantes en la superficie.

Lo menos grave son las manchas en los dientes debido al flúor. Daños en el cerebro, el corazón y los riñones son algunas de las consecuencias de ingerir el agua que se extrae de pozos y no se trata de manera adecuada. Según el experto universitario, se han comprobado disminuciones en el coeficiente “y eso es un indicador que se traduce en un pronóstico de fracaso escolar y ocupacional cuando sean grandes”.

Díaz Barriga lo explicó con un ejemplo muy práctico: ¿De qué sirve que a San Luis Potosí lleguen empresas como BMW, si la capacidad intelectual de las nuevas generaciones se verá mermada por los contaminantes hallados en el agua y los locales deberán conformarse con ser mano de obra por no ser aptos para ocupar puestos directivos?

Interapas respondió al Grupo Universitario del Agua que el líquido suministrado cumple con los niveles de calidad que exige la Norma Oficial Mexicana, la cual establece 1 miligramo por litro de flúor. Según Díaz Barriga, el límite debiera ser 0.4 miligramos por litro, para proteger el cerebro de los niños.

Y mientras en San Luis Potosí los académicos advierten que no es conveniente ni saludable beber agua directo del grifo, en Roma existen más de dos mil fuentes públicas de agua conocidas como “nasoni”, en las que habitantes y turistas pueden refrescarse con el líquido que fluye de manera constante y es cien por ciento potable.

También en Madrid hay quienes prefieren el agua de grifo por encima de la embotellada, no solo por el ahorro que representa, también por la baja mineralización.

¿Cuál es la diferencia?

En Europa, el agua proviene muchas veces de ríos protegidos o manantiales, mientras que en la zona metropolitana de San Luis Potosí, gran parte se extrae de los mantos acuíferos y en ambos casos, la composición química de origen es distinta.

Otro punto importante, además de las normas regulatorias y el cumplimiento de las mismas, son las inversiones en potabilización y redes de distribución. ¿Qué tan limpia llega el agua que pasa por tuberías modernas, cuidadas, monitoreadas y bien selladas? ¿Y cuántos contaminantes se cuelan por tuberías viejas o con fugas?

“Yo no quiero solamente agua. Yo quiero que los niños vivan agua sin arsénico y sin flúor”, exclamó Díaz Barriga. Su exigencia quizá tendrá eco cuando los presupuestos gubernamentales sean suficientes para procurar no solo el suministro, sino la calidad del líquido.

El académico insistió en la necesidad de abordar el problema con una visión metropolitana. Desde el gobierno estatal y los municipios conurbados, lo más fácil ha sido culpar a Interapas y hasta amenazar con desincorporarse, cuando el manto acuífero es el mismo para todos y alcanza incluso a Villa de Reyes, un municipio en constante crecimiento pero sin perspectiva sobre el futuro del agua.

“Al perro más flaco se le cargan las pulgas”, dice un popular refrán. Que Interapas tiene todavía mucho por mejorar, no hay quien lo rebata, pero ¿y la Federación? ¿Y el Estado? ¿Cuándo sacarán del limbo la presa Las Escobas, si es que algún día retomarán el proyecto?

Para fortalecer sus operaciones y mejorar la infraestructura, Interapas necesita recursos. Por eso, llama la atención que hasta septiembre de 2025, ni la Arena Potosí ni la Feria Nacional Potosina -dos de los proyectos más estruendosos del gobierno estatal- tuvieran una conexión regular a la red de organismo operador del agua… y obvio, tampoco le habían pagado por el suministro ni las descargas residuales.

Entre octubre de 2024 y marzo del 2026, se han realizado en la Arena Potosí los conciertos de Luis Miguel, Los Tigres del Norte, Julión Álvarez, Chayanne, Gloria Trevi, Morat, Matute, Grupo Firme, Marco Antonio Solís, Panteón Rococó, Carlos Rivera, Alejandro Fernández, Edén Muñoz y 90s Pop Tour, además del Torneo Charro, el espectáculo Cuernos Chuecos, el show infantil Bely y Beto, la función de box encabezada por Julio César Chávez Jr. y la despedida de El Hijo del Santo.

¿Cuántas de las personas que asistieron a esos eventos usaron los servicios sanitarios del recinto? ¿Y cuántos litros de agua se requirieron para dejar reluciente el inmueble antes y después de cada concierto?

Habrá quienes digan que es descabellado comparar a San Luis Potosí con Madrid o Roma, porque tienen condiciones geográficas, geológicas y climáticas muy distintas, pero que Gobierno del Estado prefiera transformar el Splash en el Dinoasis Aquapark en vez de sumar esfuerzos para renovar las tuberías de la zona metropolitana y los sistemas de tratamiento de San Luis Potosí no solo es descabellado, sino hasta ofensivo.

“Ahorita ya se están llenando las albercas, se tiene ya una planta tratadora de agua, se llena por una sola vez y dura de cinco a ocho años, para que se cambie esa agua, la agua (sic) va a estar ciclando y tratándose en la tratadora nueva que está en el parque y esa agua no se mueve porque después empiezan las grillas y ‘no hay agua porque tienen en los toboganes agua’”, declaró el gobernador Ricardo Gallardo Cardona tras los cuestionamientos por la inversión en el Dinoasis.

La duda que queda en el aire: ¿Las decisiones que hoy se toman le darán en un futuro la razón a Díaz Barriga?

“¿Por qué no gritaron cuando conocían la verdad?”

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.