Las prisas electorales de Galindo

Alejandro Rubio

La aprobación de la subasta de 18 inmuebles que pertenecen al Ayuntamiento de San Luis Potosí para conseguir dinero, es un movimiento que genera un mar de dudas ante una autoridad que al ser cuestionada suele volverse sumamente opaca, y peor aún, al darse justo en pleno año de inicio al proceso electoral con un alcalde que ha expresado abiertamente su intención de ser candidato a la gubernatura.

El paso a desnivel en El Saucito, la salida a Guadalajara, el puente en el Río Españita y la ampliación de la Vía Rápida Poniente, son obras que el alcalde Enrique Galindo Ceballos viene anunciando casi desde que inició su segundo trienio, es decir, hace 500 días, lapso de tiempo en el que, por lo visto, han sido financieramente inviables ya que ahora resulta que se necesitan conseguir recursos extraordinarios para su ejecución.

El Ayuntamiento de la capital cuenta con los proyectos ejecutivos de las obras desde hace meses, si no es que más de un año, pero por alguna razón esperó hasta el penúltimo año de administración para llevar a cabo todas al mismo tiempo.

Aunque el presupuesto municipal de San Luis Potosí es el más grande de los ayuntamientos, tampoco alcanza para todo, no se necesita ser un erudito de las finanzas para darse cuenta de que con el presupuesto ordinario es financieramente imposible realizar esas cuatro grandes obras anunciadas en tan solo un año con el presupuesto ordinario.

Por ejemplo, si cada una tuviera un costo de 200 millones de pesos, significa que en total se necesitarían 800 millones de pesos, lo que representa el 21.91 por ciento de los recursos que la capital tiene para gastar este 2026.

La mala planeación, gestión de recursos y timing del Ayuntamiento, vuelven este embrollo inmobiliario un campo de batalla para las sospechas, sobre todo porque se habla de conseguir recursos fuera del presupuesto –que van a ser vigilados por una comisión del propio Ayuntamiento– y con un proceso electoral que está a pocos meses de iniciar, con un alcalde cuyos intereses en el próximo cargo han sido expuestos desde hace años.

Pareciera que más que un interés legítimo en aportar infraestructura a la ciudad, la intención de Enrique Galindo es entrar en campaña y presumir que recién entrega cuatro obras que estarán frescas en la mente de todos los potosinos, como ya lo hizo cuando buscó la reelección y presumía su obra insignia (la única, de hecho): el paso inferior de Cordillera de los Alpes e Himalaya.

Los seis años de Enrique Galindo en el Ayuntamiento de la capital encajan muy bien en aquella vieja expresión estudiantil sobre ponerse a hacer la tarea una noche antes de entregarla, y es que, pareciera que solo actúa conforme los tiempos electorales le marcan y cuando es necesario ponerse a “chambear” porque ha llegado lo verdaderamente importante para la clase política: las elecciones.

Por otro lado, es sumamente preocupante que un Ayuntamiento como lo es la capital, tenga que echar mano de subastar terrenos públicos para conseguir recursos. No es una práctica que se vea a diario y tampoco es la que se espera cuando se habla con el administrador de la ciudad. Lo correcto hubiera sido gestionar las obras en todos los años (Galindo va a sumar seis en total) y disminuir otros presupuestos menos importantes, como lo es claro el de Comunicación Social, que este año es de 89 millones de pesos.

La vía de solicitar un crédito para conseguir los recursos (que hubiera sido igual de lamentable) debió haberse descartado casi de inmediato, ya que tenía que pasar por un Congreso verde que le ha rechazado casi todo a este Ayuntamiento. Sin mencionar que hubiera significado un mayor el escándalo, que como se hizo actualmente, con el Cabildo controlado.

Si a final de cuentas se van a subastar bienes inmuebles que le pertenecen a la ciudad para conseguir recursos, ¿cuál es el fin del afán recaudatorio de Enrique Galindo y esos aumentos desproporcionados al impuesto predial que lleva años realizando?

Al parecer, el aumento en los impuestos no es suficiente para que la ciudadanía tenga obra pública en la ciudad, también hay que vender

Aunque se quiera minimizar la importancia de dichos inmuebles, tienen que tener un alto valor para alguien, si de ellos se piensa conseguir hasta mil 100 millones de pesos, como lo anunció el propio alcalde, es decir, al menos 61 millones 111 mil 111.11 pesos de cada uno.

Un predio de ese valor sin duda no es para construir una “casita” de dos pisos… ¿de verdad nunca iban a ser de utilidad para la ciudad? ¿Y quiénes van a ser los “humildes” benefactores que comprarán dichos terrenos? No cualquier ciudadano está listo para erogar más de 60 millones de pesos en la compra de un simple terreno, serán empresarios de esos ya conocidos quienes accedan a quedarse con otro “cachito” de la capital, como ya lo han hecho durante muchos años.

O los terrenos tienen un valor mucho más alto de lo que se pretende hacer creer o la cifra de mil 100 millones de pesos de Galindo Ceballos es demasiado optimista.

El anuncio de la creación de una comisión que vigile el destino de dichos recursos tampoco es un gran alivio, menos si será presidida por el regidor del Verde, Gustavo Garay, quien recordemos que también encabezó un gran fraude para la ciudad, junto a otros actores, al haber promovido la compra venta de terrenos al ejido Rancho Viejo La Libertad, terrenos que eran de la capital y justamente se encontraban en litigio, sin embargo, con su ayuda, el Cabildo aprobó realizar el pago y se llevó a cabo una primera erogación de 4 millones de pesos al ejido sin que hubiera resolución de un juez, dinero del que ya no se volvió a saber nada y al final de cuentas el procedimiento se quedó estancado, ya que nunca les fue posible probar la propiedad de las tierras ante el Registro Agrario Nacional.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.