San Luis Potosí cuenta con seis áreas naturales protegidas (ANP) de carácter federal. No obstante, de la que más se habla por ser la más reciente y haber sido producto de una movilización ciudadana en contra la de depredación inmobiliaria es la ANP Sierra de San Miguelito.
Una movilización que en más de dos años logró la declaratoria presidencial el 13 de diciembre de 2021, pero que no paró ahí.
La inercia de la defensa de la Sierra de San Miguelito, potenciada con los graves incendios de abril de 2019, se tradujo en jornadas de reforestación, pero también en una serie de actividades enfocadas no solo a su regeneración sino también al reconocimiento de sus bellezas naturales y posibilidades de actividades productivas.
En poco más de cuatro años, ya con su Programa de Manejo desde 2023, las acciones en torno a la ANP Sierra de San Miguelito representan un modelo de atención para un área Natural Protegida.
Cada año, desde la sociedad civil se organizan jornadas de reforestación con el apoyo de la dirección del Área de Protección de Flora y Fauna (APFF) Sierra de San Miguelito, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), de la SEMARNAT y de la SEDENA.
Reforestaciones que son monitoreadas por la Dirección de la ANP para medir el impacto real de las acciones de restauración hechas por la ciudadanía entre los meses de junio y septiembre de los tres últimos años y que seguramente continuarán este año.
Actividades en torno a la Sierra de San Miguelito que incluyen la promoción en escuelas primarias de las comunidades dentro de la propia ANP para que los niños y las niñas se involucren en actividades ambientales y de protección de ecosistemas.
La movilización que exigió la declaratoria de ANP para la Sierra de San Miguelito generó la integración de distintos grupos de apoyo que aún se mantienen activos, tanto para apoyar las jornadas de reforestación y otras actividades como el Festival que se desarrolla cada año en conmemoración de la declaratoria.
Entre estos grupos destaca la Comunidad de San Juan de Guadalupe en Resistencia, que enfrentó la mayor amenaza de depredación inmobiliaria, en cuya página de Facebook difunde leyendas, historias y, sobre todo, fotografías que exponen los atractivos de la Sierra de San Miguelito que dan cuenta de por qué es valiosa como para ser protegida.
Por la forma en que se gestó la declaratoria de ANP para la Sierra de San Miguelito, con toda una movilización detrás y la inercia de la participación ciudadana, la atención que se le ha dado por se acerca al prototipo de la forma en la que se debe cuidar una ANP con una coordinación entre la ciudadanía y las autoridades, en la que la primera suele generar las principales ideas de las acciones.
Una especie de modelo que plantea un reto para el resto de las ANP (Reserva de la Biósfera Sierra del Abra Tanchipa, Sierra de Álvarez, Sierra la Mojonera y los Parques Nacionales Gogorrón y El Potosí) que requieren con urgencia un mayor involucramiento de la población.
Aunque el Programa para la Protección de Ecosistemas y Especies Prioritarias (PROREST) 2026, que ofrece apoyos económicos para los núcleos agrarios inmersos en las ANP federales, representa un buen incentivo de participación, su éxito depende de la conciencia comunitaria que los habitantes de cada ANP tengan sobre la protección que ésta requiere.
El acceso a los incentivos del PROREST está abiertos y, con ellos, la oportunidad para que en las seis áreas naturales protegidas se emprendan proyectos que contribuyan a hacer efectiva su protección.





