Astrolabio

Por Victoriano Martínez

No tendría por qué sorprendernos, pero lo hace porque aún no se toma conciencia de que estamos ante una nueva normalidad con la que tendremos que vivir y aceptar que la vida como la conocimos antes de marzo de 2020 ya no regresará.

Hace dos semanas se anunció la vuelta al semáforo epidemiológico amarillo, tras haber vivido unas cuantas semanas del relajamiento que trajo el semáforo en verde.

Una ilusión pasajera que nos hacía ver la luz al final del túnel, cuando la realidad –a golpe de una nueva ola de contagios con la variante delta del coronavirus– insiste en presentarse como un nuevo ecosistema en el que debemos aprender a convivir con un virus cambiante ante el que tenemos que saber reaccionar para sobrevivir.

La pandemia Covid-19 nos tomó por sorpresa y, aunque aún no lo aceptemos por completo, prácticamente nos cambió de casa –modificó nuestro hábitat– a todos en el planeta, no sólo en México, y mucho menos sólo en San Luis Potosí.

Los sobrevivientes tenemos que ver en el más de cuarto de millón de bajas en el país, y los 5 mil 783 decesos en el estado, la advertencia de que las medidas sanitarias no son temporales, sino reacciones necesarias ante las condiciones nuevas que impone un virus mutante. Reacciones de las que depende evitar más bajas y, sobre todo, formar parte de esa estadística.

Este lunes, San Luis Potosí regresa al semáforo naranja. El aumento en las restricciones por las medidas sanitarias no puede verse con fastidio, sino como una guía para contribuir a regresar a uno de los otros dos colores que amplían las posibilidades de convivencia y, más aún, para evitar caer en el semáforo rojo con restricciones mayores.

La aplicación de las vacunas trae esperanzas, pero no debe traer exceso de confianza. Como cualquier medicamento, si no son acompañadas por ciertas conductas y hábitos que contribuyen a mejorar su efecto poco contribuirán a mantener la convivencia social con las ventajas de un semáforo epidemiológico en verde.

Esa es la nueva normalidad: vivir atentos al color de ese nuevo semáforo que llegó a nuestras vidas para actuar en consecuencia con el objetivo de permanecer lo más posible en el verde, que representa menores restricciones.

Con un virus mutante como el responsable de la pandemia Covid-19, el esquema de semaforización epidemiológica resulta la descripción más clara hasta ahora de lo que será la nueva normalidad: reaccionar de la mejor manera a las condiciones de riesgo que el color del semáforo como la forma apropiada de adaptarnos a la mutación que se dio en nuestro hábitat.

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