Argentina's President Fernandez de Kirchner gestures during a ceremony in Buenos Aires

Buenos Aires, Argentina (16 de Marzo).- Alrededor de 300 jóvenes ultra cristinistas se han graduado como espías gracias a ‘cursos exprés’ de apenas 20 días de duración y han ingresado en la flamante Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que reporta a la Casa Rosada.

El diario ‘La Nación’ ha destapado que chicos militantes de las agrupaciones oficialistas La Cámpora -fundada por el primogénito presidencial, Máximo Kirchner Fernández- y Movimiento Evita fueron catapultados a la AFI, como una suerte de ‘Súper Agente 86’ a la argentina.

La improvisación ha llegado al extremo de que se filtrasen las identidades de 138 de esos nuevos espías a la revista ‘Noticias’. Allí figuraba, para sorpresa de muchos, José María Olazagasti, secretario del poderoso ministro de Planificación, Julio De Vido.

Y también había jóvenes que antes eran empleados de la Secretaría General de la Presidencia, de ministerios, del Senado, del Congreso de los Diputados y hasta de la agencia gubernamental de noticias, TELAM.

Oscar Parrilli, titular de la Secretaría de Inteligencia (SI) y hombre de máxima confianza de la Presidenta, intentó frenar la publicación. Instó a ‘Noticias’ a no distribuir la revista porque, según alegó, revelaba secretos de Estado. Pero la dirección explicó que ya había salido de imprenta y estaba en proceso de venta.

La AFI es el nuevo nombre de la SI de la Presidencia, que Cristina Fernández, viuda de Kirchner, disolvió por decreto en diciembre último y era tristemente célebre como central de espionaje político.

Una agencia fuera de control

En 1946 el entonces presidente Juan Perón creó la SI. Y las sucesivas dictaduras militares del siglo XX la utilizaron para perseguir y capturar tanto a opositores demócratas como a guerrilleros.

Pese a ello, ningún gobierno constitucional hizo nada para reformarla, a partir de la recuperación democrática, en 1983. Así, la SI tomó autonomía y sus agentes se especializaron en reunir información secreta de personajes públicos y, luego, traficarla y/o extorsionar a las víctimas.

Por ejemplo, Juan Bautista Yofre, ex titular de la SI de 1989 a 1991, y los ex agentes de inteligencia Iván Velázquez y Pablo Carpintero, fueron procesados en 2012 por, supuestamente, ‘hackear’ los correos electrónicos de la Presidenta y otros altos funcionarios y políticos.

Incluso el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) usó 400.000 dólares de la SI para sobornar a testigos en el juicio por el atentado terrorista a la mutual judía AMIA, que en 1994 causó 84 muertos.

El fallecido fiscal Alberto Nisman investigaba el ataque a la AMIA, con la ayuda de Antonio Stiuso, jefe de operaciones de la SI que llevaba 42 años trabajando allí. Pero la Presidenta Fernández lo jubiló a la fuerza en diciembre último.

El gobierno argentino sospecha que Stiuso habría tenido alguna vinculación con la muerte de Nisman, encontrado con un disparo en la cabeza. Supuestamente el ex espía quiso vengarse por su retiro arrojando un cadáver a la escena pública.

Fuente: El Mundo