Astrolabio

Por Victoriano Martínez

A la señal de uniformidad con presagio de anular su condición de contrapeso que dio la LXIII Legislatura desde los preparativos para su arranque añadió un indicador más al realizar de manera precoz su primera sesión ordinaria, en la que exhibió que cuando haya premura por complacer al Ejecutivo, poco le importará cumplir las formalidades que legalmente le exige su Ley Orgánica.

Tradicionalmente, después de la sesión solemne de instalación, las Legislaturas comienzan con una sesión solemne de apertura de su primer periodo ordinario de sesiones el 15 de septiembre para, al terminarla, convocar a su primera sesión ordinaria cuando menos dos días después.

Así pasó con la LXI Legislatura que, al terminar esa sesión solemne, convocó a su primera sesión ordinaria para el 17 de septiembre de 2015.

En el caso de la LXII Legislatura, al terminar su sesión solemne de inicio del primer periodo ordinario de sesiones, convocó para el 21 de septiembre a su primera sesión ordinaria.

Un lapso que tiene su razón de ser en lo que la Ley Orgánica del Poder Legislativo prevé en su artículo 145 como trámite formal para la realización de las sesiones del pleno: la distribución y publicación de la Gaceta Parlamentaria “con cuarenta y ocho horas de anticipación a las sesiones plenarias”.

La primera sesión ordinaria de la LXIII Legislatura no cumplió con ese requisito legal. En sentido estricto, cualquiera que se sintiera agraviado por esa circunstancia podría impugnar la validez de sus acuerdos.

Una omisión que quedó reflejada en el orden del día de las primeras sesiones ordinarias de las tres Legislaturas.

La LXI Legislatura comenzó su sesión con la aprobación de las “actas sesiones solemnes Nos. 1, y 2, del 14, y 15, de septiembre 2015”.

La LXII Legislatura lo hizo con la aprobación de las “actas sesiones solemnes números: 1, y 2, del 14, y 15 de septiembre 2018, respectivamente”.

La LXIII Legislatura lo hizo con la “Inscripción de los grupos parlamentarios; y de las representaciones parlamentarias”, un punto que en la LXI Legislatura apareció como el segundo y en la LXII Legislatura como el cuarto.

Una omisión que, en consecuencia, deja el antecedente de que la primera iniciativa turnada por el Pleno a la Comisión de Gobernación incumple con el requisito de haber sido publicada en la Gaceta Parlamentaria.

Se trata de la propuesta para “declarar Recinto Oficial Provisional del Honorable Congreso del Estado de San Luis Potosí, la Plaza de los Fundadores, ubicada en el centro histórico de la ciudad Capital, únicamente para la Sesión Solemne en la que rendirá protesta de ley el domingo 26 de septiembre del 2021, el ciudadano José Ricardo Gallardo Cardona, como Gobernador Constitucional del Estado”.

En 2015, la iniciativa para declarar recinto oficial el Centro de Convenciones para la protesta de Juan Manuel Carreras López la presentaron 11 diputados de la LX Legislatura desde el 18 de agosto, 25 días antes de que el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana hiciera la declaratoria de validez de la elección. No tuvieron problema para incluir el dictamen en su primera Gaceta.

En esa ocasión, la falta de declaratoria de validez de la elección no fue impedimento para que la iniciativa se presentara más de un mes antes. Ahora quizá la falta de resolución del juicio de nulidad que aún pesa sobre esa elección hizo perder de vista ese detalle, por lo que a los nuevos diputados les entró la urgencia.

Una urgencia que dejaría la declaratoria de recinto oficial para la Plaza de los Fundadores con un vicio de origen que bien pudo evitarse si hubiesen recurrido al artículo 134 de su Ley Orgánica que permite “dispensar o abreviar los trámites establecidos” si las dos terceras partes de los diputados presentes calificaran la urgencia de la iniciativa.

Si no fueron capaces de calcular que pudieron programar su primera sesión ordinaria para este viernes para tener tiempo para publicar la Gaceta Parlamentaria y la segunda sesión para el jueves, como está programada, la señal que dan es que, ante lo que consideren apremiante, antepondrán sus deseos sobre el cumplimiento de la Ley.

Sumisión y poco respeto a la Ley son las características de los primeros actos de la LXIII Legislatura. Una muy mala combinación que deja muy pocas esperanzas de que la renovación del Congreso del Estado llegue a lograr la tan necesaria dignificación de la función del Poder Legislativo.