Por Victoriano Martínez

Los actores no estuvieron de acuerdo si fue o no un circo, pero la comparecencia del fiscal Federico Garza Herrera ante los diputados del Congreso del Estado estuvo llena de malabares.

Tras un arranque entre confusiones, el primer acto estuvo a cargo del Fiscal, quien comenzó por dar una voltereta al argumento que se dio como razón para hacerlo comparecer.

“Ante la compleja situación de inseguridad y la nula procuración de justicia que atraviesa nuestro Estado es urgente que rinda cuentas el titular de la Fiscalía General ante la representación popular”, mencionó el primer párrafo del citatorio y agregó:

“Debo señalar que este texto causa agravio y ofende, porque dichas palabras denostan, agravian por su ligereza y por su crítica severa sin razón. Sin duda ello trastoca el honor de todos los que trabajamos en la Fiscalía General del Estado, a ustedes les consta el trabajo”.

Y enseguida, diputadas, diputados y fiscal se enredaron, cual malabaristas, en un juego de lanzamiento de cifras que se modificaban según el personaje que las citaba.

Que si van 16 feminicidios en el año, que van 12… hasta que el protagonista principal del evento afirma que son 11, de los cuales el 64 por ciento están resueltos, que equivaldrían a 7.04 casos.

Esa manía de manejar porcentajes para impresionar, pero que se traducirían algo así como “hemos resuelto siete casos y un poquitito de otro”. Tan difícil es decir “se han resuelto 7 y tenemos cuatro en proceso de investigación”. Pero los porcentajes dan más caché, aunque no era circo.

“Yo no miento, no vengo a esta Soberanía ni siquiera a sorprenderlos”, lanzó Garza Herrera cual pirueta para demostrar que su número era más genuino.

Y apareció el acto de la cifra negra. Los delitos denunciados son los menos, lo que podría llevar a calcular que en el estado se cometen cientos de miles hasta alcanzar o rebasar el millón.

Eso significaría que la mitad de los potosinos ha sido víctima. Trato de restar verosimilitud al cálculo de la diputada Beatriz Benavente Rodríguez, en un juego de malabares que –con el empujoncito de otros legisladores– obligó al fiscal a lanzar un aro hacia afuera del escenario.

“Habría que ver cuáles son las actividades que realizan las policías preventivas. Y esas policías preventivas, si hicieran su quehacer, sin duda los incidentes de los delitos bajarían, y poder nosotros trabajar de mejor forma”.

Así fue como Garza Herrera lanzó en varias ocasiones un aro tan ligero como el que se apresuró a regresar a los diputados al iniciar su comparecencia.

No hay mucha diferencia entre el señalamiento de la nula procuración de justicia que atraviesa nuestro Estado que agravió y ofendió al Fiscal, y el si hicieran su quehacer que le lanzó a la Secretaría de Seguridad Pública, la Dirección de Seguridad Pública del Estado y las corporaciones municipales.

Garza Herrera le reprochó al diputado Rolando Hervert haber calificado la comparecencia como un circo, pero al final la tomó como un juego de malabares en el que la inseguridad se convirtió en un vil acto de echarse la pelotita.