Manipulación de estadísticas de homicidios dolosos oculta aumento en la incidencia

Por Victoriano Martínez

De acuerdo con lo que la Fiscalía General del Estado (FGE) le reporta al Gabinete de Seguridad Federal, desde el pasado 10 de junio no ha ocurrido un solo homicidio doloso en el Estado… o mejor dicho: ese fue el último día que la FGE reportó los últimos dos homicidios en la entidad.

Si usted es lector cotidiano de la nota roja y le ha tocado leer sobre 47 asesinatos después de esa fecha, tenga en cuenta que desde la perspectiva de quien tiene la responsabilidad de reportar diariamente a la Federación el número de casos en el Estado debe tratarse de relatos imaginativos para que no se pierda la costumbre de ver sangre en esa sección.

Si le tocó ser testigo de un asesinato, haya sido por observación directa o porque ocurrió en su vecindario o porque se lo platicó alguien cercano, comience a considerar que no lo alcanzó o es inmune al destello neuralizador (Hombres de negro) que borra de la memoria eventos sin registro oficial, en este caso, los reportes diarios de la FGE.

Claro, si consulta los reportes diarios de la FGE sobre homicidios dolosos, también tome en cuenta la advertencia de que se trata de cifras preliminares que después son corroboradas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), así que es mejor esperar a medio mes para ver cuantas carpetas de investigación se abrieron por asesinatos.

Entonces se encontrará con el primer indicador del ocultamiento de los homicidios dolosos por parte de la FGE. Podrá ver que de enero a agosto sólo ha reportado 15 homicidios dolosos, pero ha abierto carpetas de investigación por 34. Un ocultamiento de 19 casos sobre los que hay evidencia de que sí se enteró.

Una manipulación sobre las cifras de homicidios dolosos cuyo mayor contraste se da con los casos que son evidentes por ser de conocimiento público por haber consternado amplios sectores de la sociedad, pero más específicamente por haber sido dados a conocer en medios periodísticos.

Ubicaciones, número de víctimas, descripción de hechos y hasta imágenes de lo ocurrido son elementos que confirman los casos presentados por la prensa. De enero a agosto sumaron 93, lo que representa la desaparición de 59 homicidios en la estadística oficial.

¿Se trata de negligencia en los reportes diarios y en la apertura de las carpetas de investigación o de una estrategia de manipulación con fines de lograr una buena imagen en materia de seguridad?

“La estrategia de seguridad implementada por el Ejecutivo estatal registra resultados históricos en la disminución de delitos de alto impacto”, afirmó el gobernador Ricardo Gallardo Cardona en su 5º Informe Cualitativo (página 126).

Enseguida lo califica como un logro histórico para luego describir la importancia de las cifras:

“Esta atmósfera de tranquilidad ha permitido fortalecer el tejido social y potenciar el desarrollo integral de las familias. Al mismo tiempo, la seguridad se afianza como el principal motor de crecimiento del Estado, transformándolo en un polo industrial altamente atractivo para la inversión nacional y extranjera, un destino turístico de excelencia y un referente de dinamismo económico”.

¿Podría hablar de esa misma atmósfera de tranquilidad si se refiriera al panorama que aparece en medios de comunicación, que registró casi tres veces más homicidios dolosos que los que presume que ocurrieron? Eso sin contar balaceras, persecuciones y hasta casos en los que se dio el uso de explosivos.

Un maquillaje para la situación de los homicidios dolosos que no para: septiembre se suma a los meses en los que la FGE no reportó un solo homicidio a la Federación a pesar de que en medios de comunicación se pudo saber de la existencia de 19 casos.

Que se maquillen las cifras es por sí mismo grave, pero más grave resulta que esa maniobra oculte la tendencia creciente en la incidencia de ese delito. Mientras oficialmente los casos disminuyen, el aumento en los que se hacen públicos es tal que pasaron de 9 casos en enero a 19 en septiembre.