Redacción

En su edición 2241, la revista Proceso publicó un reportaje en el que revela las precarias condiciones laborales en las que se encuentran trabajadores de las maquiladoras que se han instalado al interior de los centros penitenciarios, cuyos contratos permanecen ocultos. 

La demanda que presentó María de la Luz Miranda Cárdenas contra la empresa Taktolamp tras ser despedida puso al descubierto una “red de explotación laboral” de la que se benefician, al menos, tres empresas.

Con sueldos por debajo del salario mínimo y a la mitad de lo que pagan las empresas fuera de prisión, sin afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social, sin pago de prestaciones y sin la protección adecuada para desempeñar sus tareas, trabajan los internos de La Pila en San Luis Potosí.

De acuerdo con la publicación, Joel Hernández Vázquez, abogado de María de la Luz, señaló que con la demanda no sólo buscan el pago de su salario y prestaciones, sino que se revise el sistema penitenciario y de reinserción social, ya que calificó al penal de La Pila como una “fábrica con dormitorio”.

María de la Luz fue despedida con el argumento de que su productividad bajó 10 por ciento y no recibió liquidación, ni las partes proporcionales de aguinaldo y vacaciones ni el fondo de ahorro por el que le descontaban el 33 por ciento de su sueldo, dejando sus ingresos en 53.6 pesos diarios.

Entre las empresas que Proceso menciona como beneficiarias de este modelo de explotación laboral se encuentran Traktolamp, Envases del Potosí y la Ixtlera Santa Catarina, cuyos contratos se han negado a transparentar las autoridades estatales. 

Proceso destaca que la empresa Traktolamp es representada por el bufete De la Garza S.C., del abogado y ex presidente de la Barra Mexicana de Abogados, José Mario de la Garza Marroquín, quien a su vez encabeza la asociación civil Renace, que “se supone defiende a personas en situación de cárcel”.

Al final, la publicación refiere que el jueves 10 autoridades estatales y representantes de Traktolamp acudieron al penal y reunieron a las internas que laboran para esa empresa para anunciarles que dejarían de operar dentro de La Pila. “Presuntamente, los funcionarios y representantes de la compañía culparon del cierre a las internas que demandaron sus derechos laborales”.