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Mary Bell. Tenía un rostro de ángel, y su apariencia, algo descarada y orgullosa, le daba sin duda más edad de lo que en realidad tenía, cuando con sólo 11 años fue inculpada y encarcelada por matar a dos niños.

El mundo de la criminalidad está habitado también, aunque cueste creerlo, por el nombre de varios niños asesinos. Criaturas capaces de alzar un arma y, con toda la intención, quitar la vida a otras personas por simple curiosidad, o incluso rabia.

Comencemos por este caso…

Mary Bell, una infancia complicada y un desenlace fatal.

La infancia de esta niña estuvo cincelada por el clásico caso de una familia desestructurada. Por una madre que se ganaba la vida como prostituta en el Glasgow de principios de los años 60. Se sabe que el nacimiento de su niña no fue bien recibido por ella, y que en más de una ocasión intentó deshacerse de Mary. Es más, llegó a decir que  todavía siendo muy pequeña, intentó matarla haciendo creer que era un accidente, aunque no le salió bien.

Se desconoce quién fue el padre de Mary Bell, pero la propia niña estaba convencida de que era Billy Bell, un criminal local famoso por realizar robos a mano armada; sin embargo, nunca se llegaron a hacer pruebas biológicas para determinar si verdaderamente este hombre era el padre de Mary. Lo que sí se sabe, es que esta niña sufrió desde muy temprano abusos sexuales.

******* MUST READ NEW LEGAL WARNING BOX 17/4/2002**** MARY BELL, convicted child murderer, pictured at the age of sixteen.

Con sólo cuatro años, según declaraciones de ella misma en el juicio, su madre la incluía en esos encuentros privados con sus clientes. Algo que sin duda, fue hiriéndola por dentro y por fuera, causando ya desde el inicio una falta de equilibrio, dibujándole un mundo donde no existían límites morales, ni respeto, ni valor por las personas y su integridad.

Fue el 25 de mayo de 1968 cuando Mary afiló definitivamente los hilos de su gestada malignidad al estrangular a un niño de cuatro años, Martin Brown. Lo hizo justo el día antes de su cumpleaños, dejándolo después abandonado en un campo y cubierto por la maleza. Pero su curiosidad o sus ansias, no se vieron satisfechas con esta primera muerte. En absoluto. Porque dos meses después lo volvió a hacer.

Esta vez, se hizo acompañar por una amiga, una niña de 13 años, llamada Norma Bell (no era familiar, la coincidencia de apellidos es casual).

Bueno, estas dos “amigas” tomaron a un niño de tres años de edad, llamado Brian Howe y lo estrangularon. Según los informes, policiales, la propia Mary volvió horas después hasta donde habían dejado el cuerpo del pequeño para inscribir una “M” con una navaja en el cuerpo del niño. En su estómago. Después, con unas tijeras le cortó el cabello y sus genitales. Terrible.

Mary Bell, de once años, fue juzgada y sentenciada. Se concluyó que padecía una psicopatía, y puesto que era demasiado joven para ingresar a una prisión, se juzgó la necesidad de llevarla a una institución psiquiátrica. Era una persona peligrosa y como tal, la sentencia se firmó como At Her Majesty’s Pleasure, es decir, prisión indefinida; lo mismo ocurrió con Norma Bell.

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Mary estuvo institucionalizada hasta 1980, garantizándole siempre el total anonimato, en especial cuando, en 1984, fue madre por primera vez. Pero finalmente los periodistas dieron con ella, y todo salió a la luz de nuevo, e incluso su propia hija no tardó en conocer el verdadero pasado de su madre…

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