¿Más pozos, presas o mejor gestión? El verdadero dilema del agua en la Zona Metropolitana de San Luis Potosí

Dr. Rodolfo Cisneros Almazán

La conversación pública sobre el agua en la Zona Metropolitana de San Luis Potosí (ZMSLP) suele centrarse en la escasez. Cada año seco reaviva el debate y cada crisis reactiva soluciones emergentes, no siempre correctas ni sostenibles. Se discute desde diferentes instancias y por casi todos los niveles de gobierno; el resultado al final es que la población vive ante una amenaza real y, en muchos casos, ante la experiencia concreta de no tener agua para sus necesidades más vitales.

Sin embargo, desde una perspectiva técnica, el problema no puede explicarse únicamente como falta física del recurso. La región enfrenta una combinación de alta ineficiencia operativa y crecimiento urbano desarticulado del balance hídrico.

Como parte de esta ineficiencia, diversas estimaciones técnicas, aceptadas por la propia autoridad, sitúan las pérdidas de agua en la red de distribución de agua (“potable”) cercanas al 50% en la ZMSLP. Este porcentaje incluye pérdidas físicas, consumos no registrados y tomas clandestinas. A este grupo de pérdidas se les conoce técnicamente como Aguas No Contabilizadas (ANC). Estas ANC simplemente no son recuperadas ni física ni económicamente, porque el organismo operador no va a facturar (cobrar) por algo que no está midiendo.

En términos más simples, las ANC son pérdidas ocasionadas en la red de distribución de agua por fugas, al ser en su mayoría una red de varias décadas de antigüedad. A estas fugas se les suman tomas clandestinas que, por falta de sistemas de detección, que debieran existir como en cualquier red de distribución medianamente tecnificada, no son detectadas por la autoridad. Existen otras pérdidas que se dan cuando el organismo operador cobra sólo un mínimo de consumo, sin medir realmente lo que se consume. Todo ello suma las pérdidas de agua que se producen en una ZMSLP a la que se le inyectan alrededor de 3.8 m3/s (metros cúbicos por segundo), esto es 3,800 litros por segundo para abastecer a una población cercana al 1,200,000 habitantes. ¿De dónde viene toda esta gran cantidad de agua? Principalmente (casi un 80%) de pozos, el resto de la Presa de San José, del Acueducto (casi fallido) del Realito (el cual un día falla y el otro también).

Entonces, si el sistema pierde cerca del 50%, podríamos decir, que se pierden cerca de 1.9 m3/s que no llegan a la población (con excepción de aquellos que tienen tomas clandestinas). En términos anuales, esto representa más de 59 millones de metros cúbicos perdidos al año. Es agua extraída del subsuelo, bombeada con energía eléctrica, tratada y distribuida… que simplemente no se aprovecha. Entonces estas ANC, nos llevan a perder un recurso vital que es el agua, energía, trabajo y dinero. Por eso al organismo operador no le salen las cuentas: paga electricidad para bombear agua que no factura, mantiene infraestructura que pierde presión y enfrenta un déficit financiero estructural derivado de su propia ineficiencia técnica.

Cada 100 litros por segundo recuperados equivalen a evitar el consumo de cientos de miles de kilowatts-hora al año. En una ciudad que depende en casi un 80% de extracción subterránea, eficiencia también significa reducción de presión energética y reducción de emisiones indirectas. No es solo un asunto hidráulico; es también energético y ambiental.

De todos los puntos comentados, el más crítico es el agua, porque en su mayoría es un agua que estamos extrayendo del subsuelo y a cada vez más profundidad, por lo pronto no comentaré sobre la calidad de agua que estamos extrayendo, pero que se suma a los factores que debemos considerar. En realidad, las aguas almacenadas, forman parte del activo para las futuras generaciones. Activo, que como se observa, está ya muy comprometido tanto en cantidad como en calidad.

Durante la crisis severa que enfrentamos en el 2023, se establecieron posibles soluciones, desde diferentes ángulos y con diferentes actores. En este año se formó el Grupo Universitario del Agua, que hizo propuestas técnicas, culturales, sociales, entre otras. Propuso como parte del Derecho Humano al Agua que debe cumplirse con la población, una serie de acciones de corto, mediano y largo plazo, que debe recaer en primer término en las autoridades competentes. Estas acciones, están vertidas en lo que se conoce como la Agenda hídrica de la Zona Metropolitana de San Luis Potosí.

Dentro de muchas propuestas, existe una que tiene que ver con la propuesta de mejora de la red de distribución de agua, precisamente para evitar tanta ineficiencia, tantas pérdidas. Esta mejora debe estar acompañada de la implementación de una sectorización hidráulica integral que ayude a conocer con mayor precisión cuánto corresponde a cada tipo de pérdida, que se haga una división de macrosectores, que se tenga un diagnóstico del catastro de la red hidráulica, que mida las presiones y caudales de cada sector, que se mejore la micro y macromedición, para que entonces sí, se haga una rehabilitación de infraestructura completa controlada por sistemas digitales y telemetría.

Para todo ello, se requiere inversión de recursos, de tecnología, pero principalmente de una decisión política total. Los tres niveles de gobierno deben sentarse a planear. La población ya no puede esperar.

La recuperación de agua puede hacerse paulatinamente, pero de forma consistente. La UASLP realizó algunos cálculos que indican que sólo incrementar la eficiencia del 50% al 70% permitiría rescatar hasta 800 lps, lo cual ayudaría significativamente a reducir el déficit hídrico actual y disminuir la presión sobre el acuífero profundo. 

Se ha hablado entre otras opciones para solucionar el problema de escasez, la construcción de presas o de otros acueductos, sin embargo, aquí equivaldría hacer un símil con la red de una casa. Si usted tiene una fuga en su casa, ¿compra otro tinaco o arregla la fuga? La respuesta es evidente. Lo mismo ocurre a escala metropolitana.

No es técnicamente coherente ampliar la demanda si el sistema pierde cerca de la mitad del agua que produce. Antes de perforar nuevos pozos o incrementar la oferta, resulta indispensable reducir pérdidas y establecer metas obligatorias de eficiencia como condición previa al crecimiento urbano.

El dilema real no es solamente cuánta agua queda en el acuífero, sino cuánto tiempo puede sostenerse un modelo que pierde la mitad del agua que produce y continúa expandiéndose territorialmente sin integrar sus límites hidrológicos. No estamos ante una ciudad sin agua.
Estamos ante una ciudad que pierde la suya.

Referencias

Banco Mundial. (2016). Reducing non-revenue water in developing countries: Using performance-based service contracting to improve water utility efficiency. World Bank Group.

Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). (2015). Disponibilidad del agua en el acuífero administrativo 2411 San Luis Potosí. Gobierno de México.

INTERAPAS (2023). Informe Anual 2023. Tomado de https://interapas.mx/informes-anuales-2023/

INTERAPAS-CEA-CONAGUA (2021). Estudio para nuevo programa de mejora de organismo metropolitano de agua potable, alcantarillado, saneamiento y servicios conexos de los municipios de Cerro de San Pedro, Soledad de Graciano Sánchez y San Luis Potosí. Publicación Inédita.

International Water Association (IWA). (2017). Performance indicators for water supply services (3rd ed.). IWA Publishing.

Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Grupo Universitario del Agua. (2025). Agenda hídrica de la Zona Metropolitana de San Luis Potosí, Región Centro. UASLP.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.