Abelardo Medellín Pérez
El apuro con el que el Gobierno del Estado de San Luis Potosí arranca obras y edifica proyectos sin contar con los requisitos mínimos para iniciarlos, se ha convertido en algo que más que la sospecha evidente de un mal manejo de recursos, sino también en una peligrosa constante que hemos permitido.
La más recientes de estas obras precoces es el recién anunciado (y recién arrancado) paso a desnivel del anillo periférico a la altura de la Arena Potosí. El gobernador lo presentó como un proyecto destinado a remediar los congestionamientos del cruce y como una mejora para las vialidades que colindan con la Feria Nacional Potosina (Fenapo).
El problema no fue la propuesta, a diferencia de otras tantas obras con más adornos que planeación, un cruce y paso a desnivel que reorganice el tráfico en la zona, para cualquier que transite por el sitio más de dos veces al día, es por sí mismo una buena idea.
La verdadera tragedia se reveló cuando la titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop), Leticia Vargas Tinajero, confesó desvergonzadamente que la administración estatal no había realizado ninguna licitación para esta obra de 250 millones de pesos, no había adjudicado ni otorgado el proyecto a alguna empresa constructora… para acabar pronto, ninguna empresa del ramo se encarga de la obra, todo queda en “trabajos preliminares” en lo que al gobierno se le ocurre o se le antoja cumplir con la norma.
Esta lamentable confesión de la titular de la Seduvop, aunque vergonzosa, no es nueva. La administración a cargo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona tiene diversos ejemplos (también con obras grandes) de cómo el debido proceso es opcional, cuando el único objetivo del proyecto es poder presumirlo.
A inicio de abril de 2024, en los terrenos frente a la Fenapo, ya se observaba un claro avance e intervención en el sitio donde luego se comenzó a construir la Arena Potosí; el propio gobernador Gallardo Cardona aceptaba que faltaban semanas para concluir el proceso de licitación y atribuía los trabajos en el lugar a la colocación de cimientos. Nunca aceptó públicamente que, como era obvio para todos, la obra había iniciado meses antes que el proceso de licitación hubiera concluido.
El 10 de marzo de 2025, el municipio de Soledad y el gobierno estatal dieron el banderazo de inicio a las obras del puente vehicular superior que (todavía el día de hoy) se construye sobre la carretera Rioverde en su cruce con el Periférico; sin embargo, la convocatoria para la licitación de la obra se publicó oficialmente un mes después el 10 de abril, momento en que la tierra ya se había abierto, la maquinaría ya había abierto las vialidades y el gobernador ya tenía semanas presumiendo su nuevo proyecto.
La ley no prohíbe al gobierno hacer obra, de hecho, existe la figura de “administración directa” que permite a la administración estatal prescindir de contratistas, siempre y cuando se cumpla con requisitos como: tener el presupuesto, contar con la capacidad técnica y, el más importante, que exista un proyecto ejecutivo que justifique el por qué es mejor encargarse del trabajo en lugar de un tercero.
El problema, es que el gobierno no se hace cargo de la obra por conveniencia técnica o presupuestal, pareciera más bien que la administración gestiona en función de las ocurrencias que exige el jefe del ejecutivo.
El gobernador despierta con ganas de hacer un puente, y la obra requiere al menos un para de meses de planeación, estudios y publicación de licitaciones… pero no, el gobernador quiere ir a ondear una bandera y tomarse una foto en dos semanas, entonces la Seduvop levanta, no una obra, sino una pantomima de infraestructura donde, aunque se asignará la obra a un tercero, el gobierno gasta recursos en hacer trabajos previos e iniciar precozmente la construcción.
Ese es el nivel de irresponsabilidad con la que, a todas luces, opera el gobierno; el mismo gobierno que, presume, habrá gastado 27 mil 600 millones de pesos en obra pública durante los primeros cinco años de administración. ¿Cuánto de ese dinero será en infraestructura y cuánto será un desperdicio en lo arranques simulados?
Entre los puentes colgantes de adorno, las pantallas metálicas de mal gusto y las vialidades que se hunden a semanas de ser inauguradas, pareciera poca cosa este evidente problema de asignaciones irregulares; sin embargo, pinta de cuerpo completo a esta tragedia donde, por un lado el gobernador quiere ser recordado como “Pollo el Constructor”, pero por el otro entrega “proyectos patito”.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.






