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Ciudad de México (16 de febrero de 2016).- “Nada sabe tan rico como la sensación de estar delgada”, respondió una vez la supermodelo Kate Moss a un reportero cuando le preguntó si tenía algún lema como guía en su vida. Su delgada y frágil figura marcó el inicio de la “chica heroína”, representada por modelos de pasarela tan imposiblemente delgadas que uno se veía tentado a ingresarlas en rehabilitación con un par de emparedados.

Este ideal de belleza se convirtió en un elemento de rigor en la industria; la modelo de pasarela promedio tiene un índice de masa corporal (IMC) de 16, clasificado por la Organización Mundial de la Salud como gravemente magro. Y para las jóvenes promedio, vivir de acuerdo con ese tipo de expectativas es suficiente para ponerlas en una caída en picada emocional y en una batalla de toda la vida contra sus protuberancias.

“Sabemos, tras años de investigación en psicología y salud pública que la vergüenza y la insatisfacción corporal llevan a aumentar de peso”, señala S. Bryn Austin, catedrática de ciencias sociales y conductuales de la Facultad de Salud Pública T. H. Chan de Harvard. Sin embargo, añade Austin, tendemos a olvidar la grave situación de las modelos. Dado que la mayoría de las mujeres tienen curvas, la industria de la moda suele emplear chicas que apenas han pasado la pubertad. Austin dice que la mayoría de ellas sufre “inanición forzada” como un esfuerzo por permanecer empleadas como “colgadores de ropa” vivientes.

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Y la idea de que las modelos tienen un metabolismo rápido es principalmente un mito. “Existen historias que dicen que esas chicas comen pañuelos desechables para tratar de ocupar espacio en su estómago y aliviar el dolor”, dice Austin, quien publicó recientemente un editorial en la revista American Journal of Public Health, donde insta a la industria estadounidense de la moda a imponer reglas que hagan que sea ilegal emplear modelos de pasarela con un IMC de menos de 18.

En diciembre, Francia aprobó una ley para tal efecto, la cual también exige que una modelo se presente a trabajar con la nota de un médico que certifique que ella goza de buena salud. Las empresas y agencias de modelaje que no cumplan con la ley deberán pagar una multa de más de 80 000 dólares. España, Italia e Israel tienen leyes similares.

Pero en Estados Unidos, donde la mujer adulta promedio es talla 14 y tiene un IMC de 26.5 (que indica sobrepeso, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de la Enfermedad), las leyes sobre el trabajo infantil son una ocurrencia tardía. ¿Alguien gusta un poco de vodka con soda y pañuelos desechables?

Fuente: NW Noticias. (Por Jessica Firger)

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