Por Victoriano Martínez

“Ese pueblo, sí sería realmente traición lo que hiciera si no se acordara de toda la lucha que ha habido”.

El Doctor Salvador Nava Martínez siempre tuvo clara su relación con el pueblo y por eso, diez días antes de su fallecimiento, pronunció esas palabras que respaldaron su afirmación de que Nava no es el Navismo, porque antes que desear ser recordado él, su deseo era que se recordara el movimiento civilista… y se continuara.

Hoy que se cumplen 28 años de su muerte, motivos para recordar su último discurso, pronunciado el 8 de mayo de 1992, los hay de sobra: cuando parecía que la ciudadanización de los organismos electorales que Nava impulsó abría camino a una democracia que privilegiara a los ciudadanos, auténticos vividores la pervirtieron desde los partidos políticos.

Si algo niega a la población la gran mayoría de los políticos actuales es su dignidad como ciudadanía –con todo lo que ello implica– y simplemente la toman como instrumento clientelar para ganar votos. Peor aún, derrochan el erario para hacerlo, en una doble traición a los contribuyentes.

Si algo distinguió a Nava fue lo opuesto a esos malos políticos, y lo expuso aquella noche: siempre seguir “todo aquello que el pueblo ha querido”.

“Lo que sí les puedo decir: que la rectitud como amigo de este pueblo nunca he dejado de tener, nunca he sacrificado absolutamente ninguna ambición si no es en bien de ustedes. No me importan, ni nunca me han importado, los halagos, ni el puesto, ni la cuestión económica. Me han importado ustedes, como guía que ustedes me pusieron”, dijo.

Recordó sus encuentros con la población en mítines multitudinarios, especialmente en la Plaza de los Fundadores, donde lo reconocieron como guía del movimiento civilista que encabezó.

“Ahora yo se los devuelvo a ustedes, pido que me releven en ese cargo. Pero sí, así lo puedo decir con exigencia, que ustedes lo deben seguir, enarbolando esa bandera para seguir adelante”, dijo y expresó la forma en que quiso ser recordado: “Pueden invocar muchísimas cosas y Salvador Nava, hoy y siempre, como ayer, estará con ustedes”.

A 28 años de su partida, la degeneración de la vida política vuelve cada vez más imperativo recordarlo como el guía que fue, pero –sobre todo– atender a lo que él mismo expresó como exigencia y aún es una deuda: relevarlo y enarbolar la bandera para continuar la lucha por la justicia en San Luis Potosí y en el país.

Escuche aquí el discurso de Salvador Nava Martínez del 8 de mayo de 1992: