No es lo mismo, pero… tiene que demostrarlo

Por Victoriano Martínez

“Hay quienes llevan cinco años, yo voy empezando en esta responsabilidad y estamos listos”, dijo Eli César Cervantes Rojas al ser designado como coordinador estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de Morena.

De entrada, señaló la desventaja con la que empieza, que es la que en el ánimo de morenistas y observadores no morenistas deja la impresión de una candidatura –que aún no la considera así sino mera coordinación– testimonial como resultó hace seis años la que encabezó Mónica Rangel Martínez.

Pero no es lo mismo. Cervantes Rojas viene de la militancia fundadora del movimiento en el Estado en tanto que Rangel Martínez fue una advenediza proveniente de una militancia priísta y del gabinete del gobierno saliente. Ambos provocaron inconformidad entre los morenistas.

Rangel Martínez fue designada como candidata el 10 de febrero de 2021, ya con los contrincantes definidos y tras el rechazo de los morenistas locales a la coalición con el PVEM luego de frustrar el intento de registro, en noviembre de 2020, de la coalición para postular a Ricardo Gallardo Cardona, apoyado por el dirigente nacional morenista, como su candidato.

El nombramiento de Cervantes Rojas es como coordinador estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional que es el previo a la formalización de la candidatura. Pero también se da sin coalición con el PVEM, aunque en esta ocasión por el candado contra el nepotismo en Morena y la insistencia de postulación verde ecologista de Ruth González Silva, esposa del gobernador Gallardo Cardona.

Hace seis años la coalición la impidió el rechazo de la militancia de Morena a la postulación de Gallardo Cardona, en esta ocasión es el rechazo de los lineamientos de Morena a la intención nepotista. No son lo mismo, pero sí circunstancias que mantienen abierta la coalición sobre otros espacios, con sus efectos sobre la elección de gobernador.

Rangel Martínez provenía de la oposición a Morena y del gabinete de un gobierno priísta ante la que tenía que demostrar su conversión y que había logrado la purificación de convertirse en la encargada de encabezar los esfuerzos de la Cuarta Transformación.

Cervantes Rojas, a pesar de su origen como militante fundador de Morena en el Estado, también tiene que demostrar su lealtad plena al movimiento en tanto no pocas veces se mostró afín a acciones poco claras en gobernador Gallardo Cardona.

Un ejemplo es su entusiasta participación en el presunto arranque de la construcción de la autopista de cuota a Matehuala a cargo de la empresa Infraestructura Potosina de Carreteras, cuando aún no se concretaban los contratos de ocupación de los terrenos del trazo ni se tenía la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental.

En ese momento fue cómplice, o comparsa, de Gallardo Cardona y la empresa de un acto que tuvo como finalidad ejercer presión sobre al menos dos ejidos para que aceptaran condiciones abusivas para ocupar sus tierras.

Apoyar de esa manera un proyecto carretero del tipo de los que el presidente Andrés Manuel López Obrador, al inaugurar la carretera Ciudad Valles-Tamazunchale, había señalado como impropios de la Cuarta Transformación, además de las maniobras para afectar ejidos, aleja a Cervantes Rojas de una convicción plena sobre los ideales de la 4T.

De por sí Morena no cuenta en el Estado con personalidades que pudieran competirle a quien lleva cinco años de ventaja y sus opciones eran muy pocas para perfilar la postulación de una opción competitiva.

Cervantes Rojas, por el bajo perfil en que se ha movido, pero también por algunos indicios de cercanía con intereses de la gallardía, no sólo tiene que remontar esa desventaja.

Son elementos que explican la percepción en algunos sectores de que se trata de otra postulación testimonial para dejarle la mesa puesta a la gallardía.

Un benevolente beneficio de la duda permitiría considerar que no es lo mismo… pero tiene que demostrarlo.