PROCESO

Luego de su estancia en la Universidad de Harvard, que se extendió hasta junio pasado, el expresidente Felipe Calderón regresó a México con un libro bajo el brazo, en el que defiende su estrategia de seguridad y asegura que es una interpretación imprecisa llamarla guerra contra las drogas.

“Mi gobierno nunca le ha declarado la guerra a los narcotraficantes, esa es una afirmación que en el mejor de los casos es imprecisa”, puntualiza en su libro Los retos que enfrentamos: Los problemas de México y las políticas públicas para resolverlos (2006-2012.

Dividido en 11 capítulos, en el primero de ellos –titulado “Estrategia Nacional de Seguridad”– Calderón destaca que si bien los resultados no fueron los esperados, su gobierno siempre actuó a solicitud expresa de las autoridades locales, dando resultados exitosos en donde se instrumentó la estrategia, como en Tijuana, Monterrey y Ciudad Juárez.

En ese apartado aclara que no hay Estado sin ley, y que su estrategia se enfocó en proveer seguridad a las familias.

En su libro, que será presentado el próximo miércoles 13 en el Club de Industriales localizado en Polanco, el exmandatario afirma que en las entidades donde no les interesó colaborar, “los resultados fueron deplorables, como en Guerrero, Tamaulipas y especialmente en Michoacán”.

Los otros 10 capítulos del libro escrito por el panista y editado por Debate son: “Crisis y competitividad de la economía”, “El sexenio de la infraestructura”, “Telecomunicaciones y radiodifusión”, “Cobertura nacional en salud”, “Políticas de desarrollo social y vivienda, “Avances en educación”, “Lo sustentable del desarrollo”, “Liderazgo de México ante el desafío del cambio climático”, “Del sufragio efectivo a la democracia efectiva” y “Más México en el mundo y más Mundo en el México”.

Se trata de una revisión de esos temas en su gobierno, donde justifica sus decisiones y reconoce que no siempre se obtuvo lo esperado.

Sobre la estrategia nacional de seguridad, dedica más de 50 páginas en las que abre con la frase: “No hay Estado sin ley, las naciones solo pueden aspirar a su prosperidad si logran ordenar su convivencia bajo un auténtico Estado de derecho”.

Dice también que contar con un verdadero Estado de derecho no se agota en la preservación de la seguridad pública, pero la implica necesariamente porque la función de proveer seguridad a la nación es esencial al estado.

Más adelante, el expresidente Calderón precisa que de manera equivocada se dice que la prioridad de su gobierno fue el combate a las drogas, pero no es así, y hace un balance de cómo diagnosticó el problema en su campaña de 2006, cómo trazó una estrategia de seguridad y justicia y que abarcó acciones orientadas a todas las fases sucesivas del fenómeno criminal, que son la prevención y el combate del delito, la procuración de justicia y la readaptación social.

El libro de Calderón se suma a los de otros exmandatarios, entre ellos José López Portillo, que al dejar la Presidencia de la República escribió Mis tiempos, una especie de autobiografía.

Miguel de la Madrid Hurtado también publicó su Cambio de rumbo, con el apoyo de Alejandra Lajous. Carlos Salinas de Gortari hizo lo propio al escribir sus libros: Un paso difícil a la modernidad, La Década Perdida 1995-2006 Neoliberalismo y Populismo en México, y Democracia Republicana. Ni Estado ni mercado: una alternativa ciudadana.

El panista Vicente Fox Quezada también publicó: “A Los Pinos, autobiografía escrita durante la campaña que lo llevó a la Presidencia de la República. Posteriormente publicó: La revolución de la esperanza. La vida, los anhelos y los sueños de un presidente.

Y como candidato, el actual presidente, Enrique Peña Nieto, presentó: México, la gran esperanza. Un Estado Eficaz para una democracia, en el que detalla su visión del país.