Obras que sobran

Alejandro Rubio

¿Cuántos potosinos realmente están convencidos de que a la ciudad le urgía una Arena Potosí? ¿Cuántos más creen que el paso a desnivel de Cordillera de los Alpes era una obra prioritaria? En cuántas ocasiones se ha tomado en cuenta la opinión de la ciudadanía para llevar a cabo una construcción en la capital y en cuántas se ha impuesto la voluntad politiquera de los mandatarios, cuyo principal interés queda bastante lejano de las verdaderas preocupaciones y necesidades de la población.

En una ciudad que sufre de constantes sequías, más de uno cambiaría alguno de los “puentesitos” que están en proceso de construcción o planeación por parte del Gobierno del Estado y de la capital, con tal de que le aseguraran tan si quiera el suministro de agua en su hogar. Porque lo curioso en esta ciudad es que nadie pide servicios gratuitos o más baratos, la petición constante es que tan si quiera el agua llegue.

Con el 2026 ya encaminado, los gobiernos de Enrique Galindo y Ricardo Gallardo están al borde del final. Ambos están a meses de convertirse en figurillas propagandísticas capaces de prometer hacer –ahora sí– todo lo que no hicieron en seis años. Galindo buscando la gubernatura y Gallardo en el afán de allanarle el camino a su esposa, Ruth González Silva.

Con las elecciones en puerta, la hora de ponerse a chambear comenzó y–al parecer– ambos individuos están dispuestos a abrir hasta el más insignificante boquete en la ciudad con tal presumir obra pública, sumar adeptos y simular un arduo trabajo que no hicieron en seis años.

El problema de este afán politiquero de obra pública es que no siempre realizan lo que verdaderamente requiere la ciudad o, mejor dicho, se limitan a las necesidades de los automóviles.

Las necesidades de la capital potosina son bastas, pero las que más han adolecido son el agua, la seguridad y, de los últimos años para acá, la movilidad.

Seis años no les bastaron a ninguno de estos dos personajes para, si quiera, mejorar alguno de estos rubros.

Y no… no hablo de mejorar el suministro de agua y la seguridad en Lomas. Son las colonias de la periferia de la ciudad las que necesitan trabajo, las que siempre quedan en segundo plano.

Al alcalde se le pueden reprochar muchas cosas y agradecer muy pocas. Ni aquí ni allá hubo soluciones de fondo. El Interapas sobrevivió, pero ahí seguirá como un problema más para el próximo alcalde y para la ciudad. El agua llega en pipas a decenas de colonias de una ciudad capital, eso más que un reconocimiento da para taparse la cara.

La movilidad quedó resulta para quien circule en automóvil en Cordillera de los Alpes, ya no hay semáforos que detengan a los carros que van hasta a 100 kilómetros por hora. Ojo, solo para quien vaya por Cordillera de los Alpes, porque para quien tenga que cruzar por Himalaya y llegar hasta la glorieta de Sierra Leona, el tiempo de espera quizá se incrementó hasta en 10 minutos más.

De ahí en fuera, la ciudad sigue igual…

La ciclovía de Carranza, sigue en Carranza, destruyéndose poco a poco. El Plan Maestro de Ciclovías fue quizá la mayor simulación de Enrique Galindo. Un mejoralito que sirvió para apaciguar a un grupo de inconformes durante un tiempo, pero que se quedará en el papel.

Del lado de Gallardo Cardona la situación no es mejor. Su obra insignia, la Arena Potosí, es el claro reflejo de las políticas públicas de su sexenio: fiesta y espectáculo.

Ya vimos que sí se puede gobernar sin una visión de Estado, pero no es ético hacerlo.

En el último tramo de su mandato llega otra ocurrencia que, en este punto, parece increíble, pero sucederá: la remodelación del extinto parque acuático Splash o, mejor dicho, el “Dinoasis”.

Ya tenía un tiempo que Gallardo Cardona no recurría a anunciar una obra o compra como “la más grande de México” (o Latinoamérica, como lo hizo con aquel árbol de navidad que falló en su primer día de encendido”.  

Lo preocupante es que el gobernador siga nutriendo su gobierno de obras que se hicieron hace más de 30 años, como el Parque Tangamanga. Y por mucho que quiera cambiar la opinión colectiva de este lugar por el arraigo que tienen los potosinos, refleja una mayor falta de ideas e imaginación.

En lugar de consolidarse en otros espacios, ha buscado, a como dé lugar, resignificar el Parque Tangamanga, el corazón de San Luis.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.