OMS refrenda a la UASLP como Centro Colaborador y acepta propuesta para una nueva carrera en salud ambiental

Estela Ambriz Delgado

El grupo de ciencias ambientales de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) informó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) les refrendó como Centro Colaborador sobre Evaluación de Riesgos Sanitarios y Salud Ambiental Infantil, y aceptó su propuesta para una nueva profesión y una visión que vincule los impactos ambientales y sociales.

El doctor Fernando Díaz Barriga, quien dirige esta colaboración que lleva ya 20 años, indicó que la profesión fue renovada para el periodo 2026- 2030, y la OMS pidió al grupo de investigadores que coadyuvaran en trabajos relacionados con sitios contaminados e infancias en riesgo, a fin de ayudar a mejorar las condiciones en América Latina en esta área.

Destacó la relevancia de este año, no sólo por el refrendo de la colaboración por otros cuatro años, ya que además se les permitió proponer un proyecto que abarca cuatro áreas, las cuales serían parte de una nueva profesión de salud. Esta trabajaría las áreas de alto riesgo en sitios con contaminados, temas de cambio climático, así como las nuevas amenazas ambientales y sociales a las que se enfrenta la población.

El catedrático puntualizó que el primer objetivo de estos proyectos es crear un nuevo profesional de salud, pero también una visión integrada, ya no solamente el aspecto ambiental sino el social. Para ello se emplearán nuevas metodologías de análisis, a fin de medir el impacto ambiental y el impacto de los determinantes sociales o violencias.

Subrayó que es un gran logro que por primera vez la OMS les haya permitido hacer esta propuesta, además de que en la primera red latinoamericana de atención a emergencias químicas en la que trabaja la Organización Panamericana de la Salud incluye cuatro grupos en América Latina, y el de la UASLP es uno de ellos.

Las líneas de trabajo

Entre los investigadores que forman parte de este grupo se dio la palabra al doctor
Francisco Pérez Vázquez, quien habló sobre el trabajo que han realizado en diferentes escenarios de exposición a sustancias químicas.

El grupo ha trabajado desde la atención en ladrilleras y del escenario de exposición a mercurio en trabajadores informales, bajo un esquema de acción participativa con la comunidad en la que destaca la evaluación de contaminantes en diferentes matrices ambientales, suelo, agua, sedimentos, y aire, e identificar cómo está expuesta la población, determinar las fuentes y las vías de exposición que pueden impactar a toda un área y en la población infantil.

Indicó que han creado esquemas para la atención de la disminución de riesgos en salud, principalmente en la población infantil, por la exposición a múltiples contaminantes en ladrilleras, en cuyo caso fue atendido con la evaluación de algunos efectos también en salud y dio pauta a la propuesta de la Norma Técnica Ecológica Estatal (NTE-SEGAM-003/2025).

El doctor Rogelio Flores Ramírez resaltó que este es un grupo multidisciplinario con biólogos, sociólogos, psicólogos, médicos, entre otros, además de la importancia de generar conciencia ambiental del impacto de los contaminantes a la salud, en particular el plomo, considerado uno de los más dañinos dentro de las 10 sustancias tóxicas a nivel mundial y que tiene un impacto directo sobre la vida, particularmente en las infancias.

Hizo mención también de que generan nuevas metodologías a fin de apoyar a la población para que puedan conocer el estado del ambiente, pues en el caso de San Luis Potosí, desde hace mucho tiempo se tiene una deficiencia en generar datos importantes sobre la contaminación atmosférica.

“Como ya lo hemos señalado en múltiples medios, a diario amanecemos con un aire contaminado (…) y ahora la población ha tomado conciencia precisamente de que ese aire no es bueno para su salud, no es bueno respirar. Y en este momento, por ejemplo, ha surgido iniciativas precisamente de la sociedad en donde la misma sociedad pide la universidad apoyo para poder demostrar: una, efectos en la salud; y dos, las empresas que están contaminando precisamente su aire”.

El investigador explicó que esta unidad tiene que ver con la concientización, el aumento de metodologías que sirvan a la población para poder hacer auditorías ambientales ciudadanas, y que eso impacte en una política pública, particularmente para proteger la salud de las infancias.

Por su parte, el doctor Mauricio León Arce señaló que uno de los elementos más importantes de este nuevo plan de trabajo que proponen a la OMS es el que se enfoca en el marco de la justicia ambiental; en reconocer que niñas, niños y adolescentes viven y experimentan las exposiciones a estos riesgos ambientales y sanitarios de manera diferenciada.

Al respecto, señaló que esto sucede porque la exposición a las sustancias químicas como plomo, mercurio, arsénico, cadmio, microplásticos, y cualquier otro tipo de contaminante, se combinan también con las desigualdades sociales, la pobreza, la falta de acceso a la educación y a servicios de salud.

“Todos esos elementos que se integran en la comunidad generan este tipo de escenarios complejos en donde aumenta o incrementan los efectos en salud (…). Lo que estamos proponiendo es posicionar la salud ambiental infantil como un referente desde un enfoque de derechos humanos y un enfoque interseccional. ¿Qué quiere decir esto? Que el género, la edad y el territorio influyen en estas condiciones de salud”.

Agregó que esto lo plantean hacer a partir de diferentes estrategias, una de las cuales se enfoca primordialmente en la construcción o el fortalecimiento de las capacidades para que las propias comunidades puedan hacer frente a este tipo de amenazas, a través de sus conocimientos ancestrales, saberes, y el desarrollo de la ciencia local.

La doctora Evelyn Van Brussel puntualizó que el área que le concierne es la toxicología clínica comunitaria, enfocada no sólo en la atención y evaluación de estas personas expuestas en diferentes escenarios, sino también la capacitación al personal de salud de las distintas áreas.

Consideró que el desarrollo de la toxicología clínica es una debilidad que se tiene en el país, por lo que en cada uno de estos escenarios hacen capacitaciones y dan atención. Por ello han trabajado con personas que extraen mercurio de minas artesanales en la Sierra Gorda de Querétaro, así como en áreas donde se localizan ladrilleras.

Para concluir, el catedrático Díaz Barriga afirmó que en San Luis Potosí hay más de 40 sitios contaminados, en el país más de mil 500, y en América Latina más de 10 mil, lo que excede por mucho la capacidad de este grupo para atender todo, por lo que el principal reto es que se conformen más grupos como este de la UASLP.