Astrolabio

Antonio González Vázquez

“Ya se que no aplauden”, lamentó una ocasión fuera de micrófono el presidente Peña Nieto al concluir un discurso en el que respondía a críticas contra su gobierno por los casos de conflictos de intereses.

Otra vez, ante las críticas, el presidente Peña lamentó que lo critiquen tanto y respondió a los críticos (que por cierto, son millones) que “no creo que un presidente se haya levantado pensando en cómo joder a México”.

También, frente a las críticas a su gobierno días antes de su cuarto informe de gobierno, el presidente Peña aseguró en tono de queja que “las cosas buenas casi no se cuentan, pero cuentan mucho”.

Y como no hay día en que no le lluevan las críticas, cierta ocasión en un foro, el presidente Peña dijo con cierto enojo que “no pienso que ningún presidente se haya levantado un día para pensar en cómo joder a México”.

Con el gasolinazo que generó una protesta nacional en su contra, el presidente Peña, se volvió a quejar de las críticas de los mexicanos: “comprendo la molestia y el enojo de los mexicanos por el incremento al precio de la gasolina pero pido comprensión”.

En San Luis Potosí también hay alguien que no aguanta las críticas y recurre a las lamentaciones con cierta dosis de teatralidad. 

“Tanto ataque es lo que me desanima, a lo mejor lo dejo pasar”, dijo Ricardo Gallardo Juárez cuando le preguntaron sobre su postulación para reelegirse como alcalde de la capital.

Pero antes, en esa faceta del funcionario incomprendido y subestimado, Gallardo soltó la frase de su trienio municipal. Le dijo a Televisa: “te digo una cosa, ahí que me disculpen los que me oyen, ya me tienen hasta la madre, si estoy aquí es porque le hago falta a mi gente que no tiene nada”.

Ante la crítica sobre su actuación en el gobierno municipal, el alcalde Gallardo o cae en lamentaciones o en exabruptos.

Así son algunos políticos de escasas tablas, por eso, ayer se recargó en el muro de las lamentaciones y dijo que “ya es cotidiano recibir ataques de gente sin quehacer”.

Como el presidente Peña, el alcalde Gallardo no soporta la crítica, se duelen de eso, y se quejan en extremo hasta asumirse mártires, pero en ambos casos, al final hacen lo que quieren.

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