Persiste riesgo de contaminación del agua subterránea de SLP con floúr y arsénico

María Ruiz

Aunque la presencia de contaminantes en el agua subterránea de San Luis Potosí no es un tema nuevo, recientes análisis han permitido profundizar en su origen, alcance y riesgos.

Antonio Cardona Benavides, especialista de la Facultad de Ingeniería en el área de Ciencias de la Tierra e integrante del Grupo Universitario del Agua, detalló nuevos hallazgos derivados de un proyecto de muestreo que confirma la persistencia de sustancias como flúor, arsénico e incluso uranio en el vital líquido.

El académico explicó que estos resultados forman parte de un seguimiento a investigaciones previas, con un enfoque específico en pozos profundos, de donde se extrae el agua que abastece a la mayor parte de la población.

“Todo inicia con un proyecto que estamos realizando en donde tomamos una serie de muestras de agua subterránea en pozos, pozos de poca profundidad y pozos de mucha profundidad y también tomamos muestras de agua de la superficie después de las lluvias”, indicó.

Precisó que, si bien el estudio contempla diversas fuentes, los resultados presentados recientemente se centran en los pozos profundos de la capital debido a su relevancia para el consumo humano.

“Entonces, lo que acabamos de presentar está enfocado precisamente nada más en los pozos profundos, ¿por qué? Porque son los que se utilizan para el abastecimiento de la población”, subrayó.

Uno de los principales hallazgos confirma que gran parte de los contaminantes tiene un origen natural, derivado de la interacción del agua con los materiales del subsuelo.

“Básicamente lo que identificamos fue que las condiciones naturales del contacto del agua subterránea con las rocas y con los materiales con los que está en el subsuelo genera que se movilicen entre otras constituyentes fluoruro y arsénico hacia el agua subterránea”, explicó.

No obstante, el especialista advirtió que también existe evidencia de alteraciones adicionales en la composición del agua por actividades en superficie.

“El otro tema importante que evidenciamos en esta ocasión, es que esa agua subterránea profunda también está, digamos, que modificada su composición química original por la infiltración de contaminantes a partir de la superficie”, señaló.

De acuerdo con el estudio, alrededor del 13 por ciento de los más de 270 pozos analizados en el estado, presentan este tipo de afectación adicional, lo que agrava la problemática en ciertas zonas.

Cardona Benavides enfatizó que estas condiciones no son exclusivas de San Luis Potosí, sino que se repiten en otras entidades del país con características geológicas similares.

“(…) se presentan en otros estados como Zacatecas, Aguascalientes, Durango, Chihuahua y Guanajuato”, dijo.

En cuanto a los límites de seguridad, recordó que la normativa vigente establece concentraciones máximas permisibles claras.

“La norma 127 establece que la concentración límite de arsénico debe de ser del orden de 10 microgramos por litro, también para el caso del fluoruro el límite permisible es de 1 microgamo por litro”, detalló, al tiempo que reconoció que una parte importante de los pozos supera estos valores.

Pese a este panorama, el especialista consideró que eliminar por completo estas sustancias del agua de red es inviable debido al volumen y características del recurso disponible. Por ello, insistió en la necesidad de estrategias enfocadas en el consumo.

“El pensar en que el agua entubada llegue con concentraciones bajas de arsénico y flúor es imposible, lo que se debe de hacer es asegurar que las personas puedan tener acceso a agua barata de garrafón purificada”, afirmó.

Asimismo, destacó la importancia de fortalecer la comunicación de riesgos hacia la población.

“Es muy importante que las autoridades tengan programas de comunicación de riesgos y que informen a la población sobre el peligro que involucra el consumo continuo del agua con esas concentraciones”, agregó.

Sobre los efectos a largo plazo, advirtió que estos no son inmediatos, pero sí pueden ser graves si no se modifican los hábitos de consumo.

“El tema es de que los efectos a la salud no son instantáneos… no son de un día para otro”, explicó.

Entre los principales riesgos, mencionó afectaciones cognitivas en niños y niñas por exposición prolongada a fluoruro, así como enfermedades graves en adultos.

“La exposición a largo plazo del arsénico genera problemas de cáncer, el problema del uranio tiene que ver con problemas en los riñones”, puntualizó.

Finalmente, el académico subrayó que el papel de la Universidad es generar información útil para la toma de decisiones, más que ejecutar políticas públicas.

“Nuestra participación como grupo del agua está en obtener información que puede ser utilizada por los tomadores de decisiones”, concluyó.