María Ruiz
La normalización de conductas violentas dentro del noviazgo es uno de los principales factores que impide que muchas y muchos jóvenes identifiquen que viven una relación dañina, advirtieron integrantes de la Asociación Civil Embajadoras de la Paz.
La presidenta nacional de la A.C., Irma Martínez Nieto, explicó que la violencia no comienza con agresiones físicas, sino con señales sutiles que suelen confundirse con muestras de interés o amor.
“Los primeros focos rojos son el control y el aislamiento. Cuando tu pareja empieza a decirte con quién sí puedes hablar, a quién no debes voltear a ver o te pide que te alejes de tus amistades, ahí ya hay una señal de alerta”, señaló.
Indicó que la violencia psicológica y verbal ocupa el primer lugar en las relaciones juveniles, por encima de la física. Celos excesivos, humillaciones, chantajes emocionales y descalificaciones constantes forman parte de una dinámica que muchas veces se minimiza.
“Se nos ha enseñado que los celos son una prueba de amor, pero no es así. El amor no controla ni somete”, enfatizó.
Por su parte, la abogada Hilda Manzano Lara, también integrante de Embajadoras de la Paz, subrayó que el principal riesgo es que estas conductas se vuelvan parte de la rutina.
“Se hace común el empujón, el jaloneo o la palabra ofensiva. Muchos jóvenes ya no diferencian entre una relación sana y una relación tóxica porque esas conductas se normalizan”, explicó.
Añadió que cuando la violencia psicológica se tolera, puede escalar a agresiones físicas más graves.
No obstante, destacó que, pese a esta normalización, sí existen jóvenes que deciden acudir a instancias legales para presentar una denuncia formal cuando se reconocen vulnerados en sus derechos.
“Sí hay denuncias, tanto de mujeres como de hombres, cuando existe violencia psicológica, física o lesiones. Jurídicamente está penada y puede tener consecuencias legales”, afirmó.
La abogada señaló que uno de los principales retos es la falta de información, ya que muchos jóvenes desconocen que ciertas conductas dentro del noviazgo constituyen un delito. Además, alertó sobre la violencia digital, como la revisión de celulares sin consentimiento o el control de redes sociales.
La presidenta de Embajadoras de la Paz, Irma Martínez Nieto, señaló que las personas que atraviesan violencia en el noviazgo requieren, en primer lugar, acompañamiento emocional y orientación profesional para reconocer que viven una situación de riesgo.
“Lo más importante es que no se sientan solas. Necesitan redes de apoyo seguras, ya sea familia, amistades o instituciones especializadas que las escuchen sin juzgar. También requieren información clara para saber que lo que están viviendo no es normal y que existen instancias que pueden brindar ayuda psicológica y jurídica. El apoyo oportuno puede marcar la diferencia entre romper el ciclo de violencia o permanecer en él”, expresó.
Ambas coincidieron en que el primer paso para frenar la violencia en el noviazgo es dejar de normalizar conductas de control y agresión, aprender a identificar señales tempranas y fomentar relaciones basadas en el respeto, la confianza y la libertad.





