Por Victoriano Martínez

Tanto les urgía decir que aprobaron los programas de desarrollo urbano, que no les importó recurrir a una aprobación que “no les otorga vigencia ni definitividad”, ni excluir “las porciones señaladas en el oficio emitido por SEMARNAT” como confesión de sus intenciones de afectar la Sierra de San Miguelito en los documentos dictaminados en comisiones.

Una sesión extraordinaria de Cabildo de 39 minutos, que abrió con la propuesta del alcalde interino, Alfredo Lujambio Cataño, de prácticamente quitarle a los documentos las páginas por las que los agarraron en la movida de favorecer a los depredadores inmobiliarios, aprobarlos sin aprobarlos para después hacer la aprobación definitiva, una vez corregidos los errores.

En la urgencia por cacarear la aprobación de los programas, como nunca ocurrió durante todo el proceso de preparación de los programas, en la página Web del Ayuntamiento se publicó por duplicado el comunicado oficial del resultado de la sesión de Cabildo: una con la imagen de la sesión de Cabildo y la otra con una fotografía de Lujambio Cataño. Ambos casos con el mismo texto.

La mayor parte del tiempo de la sesión del Cabildo se ocupó en explicar una y otra vez, de una y otra forma, que se acordaría aprobar los programas sin que la aprobación contara todavía porque está condicionada a mesas de trabajo, que comenzarán el miércoles, con autoridades federales y estatales para revisar la compatibilidad con el Área Natural Protegida de la Sierra de San Miguelito.

Lujambio Cataño aseguró que ya hubo acuerdo con la SEMARNAT para la realización de las mesas de trabajo durante tres semanas a partir del 17 de febrero.

“Haciéndole saber que la aprobación por parte del Cabildo municipal no le otorga definitividad a dichos instrumentos, pues ello se realiza únicamente como parte y seguimiento del procedimiento al que estamos obligados por las leyes vigentes en la materia y en el cual, además, actualmente nos encontramos en omisión sin que exista justificación”, explicó el alcalde interino.

“La votación de los programas en esta sesión no surte efectos para las porciones señaladas en el oficio emitido por Semarnat”, agregó el secretario Sebastián Pérez, quien anunció que se retomará el tema una vez que se concluyan las mesas de trabajo. “Lo que resulte de ello será sometido nuevamente a este honorable Cabildo para entonces contar con la aprobación de dichos textos”, dijo.

Un “lo que resulte” que pone las mesas de trabajo anunciadas como la nueva arena en la que los operadores de los depredadores inmobiliarios seguramente presionarán para rescatar lo que claramente ya habían alcanzado en los programas tal como se pretendían aprobar.

Y tanto se centraron en la explicación de salvar las observaciones de la SEMARNAT que, aunque la regidora Ana Rosa Pineda propuso regresar los dictámenes a comisiones, Pérez la ignoró y se apresuró a centrar la votación en la propuesta de Lujambio Cataño.

Aprobar sin aprobar para después tener que volverlos a aprobar parece más una bufonada con la que pretenden rendir cuentas a dos amos: a los depredadores inmobiliarios le pueden mandar la votación de los 13 fieles que le dieron su visto bueno a los programas, y a la SEMARNAT simplemente informarle que “votamos, pero nomás de a mentiritas”. El que a dos amos sirve…

Los integrantes del Cabildo pierden de vista que –en su desaseado proceso– el caso de la compatibilidad ecológica de los programas con la Sierra de San Miguelito y el respeto al derecho humano a un medio ambiente sano es sólo uno de los puntos conflictivos de los programas, porque hay cuando menos dos temas más por los que incurren en violaciones a suspensiones de amparo.

Se trata de la invasión y despojo de núcleos agrarios como el del Ejido La Pila, y la invasión sobre 127 hectáreas que pertenecen al municipio de Mexquitic, donde se ubica el Santuario del Desierto. Tanto los ejidatarios de La Pila, como los de Guadalupe Victoria, presentarán denuncias contra la sesión de Cabildo de este viernes por violar las suspensiones de sus respectivos amparos.

Así hayan aprobado sin efectos y en una primera parcialidad los programas de desarrollo urbano, el acto de la autoridad abre acceso, para fines de seguimiento a los procesos judiciales federales en curso, a los documentos que hasta ahora siguen en la opacidad, pero que ya se les podrán requerir judicialmente.

Es muy probable que –vivillos– hayan librado la advertencia que la SEMARNAT le hizo a Lujambio Cataño así: “en caso de avanzar con la aprobación, se buscarán todas las medidas administrativas y jurisdiccionales para que se haga valer el Derecho al Medio Ambiente Sano y el pleno respeto a la voluntad del Pueblo de San Luis Potosí”.

Pero lo que también resulta como consecuencia de su urgente aprobación –así sea de a mentiritas– es que se abren opciones para que los afectados en otros rumbos de la ciudad y por distintos puntos de los programas encuentren medidas administrativas y jurisdiccionales que hagan valer, con consecuencias impredecibles para quienes dieron su aval a los programas.