Alejandro Rubín de Celis

No hay marcha atrás, Xavier Nava Palacios está resuelto a promover su imagen por todos los medios a su alcance, sin importar lo que se tenga que gastar ─del erario, por supuesto─ ni que tenga que pasar por encima de la Constitución, hasta terminar su gestión como presidente municipal, con tal de alcanzar su más grande aspiración: la gubernatura del estado.

No le han importado las fundadas críticas que casi desde el inicio de su administración le han hecho analistas de medios independientes ni las del Frente Ciudadano Anticorrupción (FCA) por el excesivo gasto en promoción personalizada, que ni siquiera ha disminuido a raíz de la pandemia para canalizar esos recursos a la atención de las urgencias que requiere el caso.

El presupuesto original del Ayuntamiento de San Luis Potosí en 2019 para Servicios de Comunicación Social y Publicidad fue de 35 millones 378 mil 454 pesos, pero con diversas ampliaciones aprobadas por el Cabildo acabó por devengar 81 millones 384 mil 746 pesos en ese rubro.

El presupuesto original para 2020 es de 65 millones 762 mil 410 pesos y en la primera mitad del año el ayuntamiento de la capital ya gastó 39 millones 467 mil 846 pesos, y todavía el Cabildo puede aprobar ampliaciones presupuestales. ¿A qué cantidad podría llegar el gasto en Comunicación Social y Publicidad para favorecer la imagen del presidente municipal y más si estamos cerca de iniciar oficialmente el proceso electoral 2021?, ¿80 millones?, ¿90 millones? Aún cuando fuera la cantidad presupuestada originalmente es desproporcionada.

Como se ha dicho, de enero a junio de este año la administración municipal gastó 39 millones 467 mil 846 pesos, mientras que el Gobierno del Estado pagó 23 millones 840 mil pesos por el mismo concepto y en el mismo lapso, es decir 15 millones 627 mil 846 pesos más que el Poder Ejecutivo del estado. ¿Tiene lógica que un ayuntamiento, aunque tenga la mitad de la población de la entidad, gaste 65.5 por ciento más que un gobierno estatal?

Era de esperarse que, tal como se comprometió en campaña y después de haber padecido la peor administración municipal en décadas, encabezada por Ricardo Gallardo Juárez, quien utilizó recursos públicos para beneficio particular y se caracterizó por el dispendio y por desplegar una profusa promoción de su imagen con cargo al erario, Xavier Nava haría todo lo contrario.

Pero su ambición por alcanzar la gubernatura lo ha cegado y ha cerrado la puerta a cualquier cuestionamiento por el excesivo gasto que hace con tal de aparecer en todos los espacios públicos posibles y en primero plano, siendo siempre el actor principal de cualquier obra, acción o programa de gobierno que se difunde.

El Frente Ciudadano Anticorrupción es el organismo civil que más ha insistido al alcalde que reduzca drásticamente el gasto en promoción y en que haga una reconversión para que la Dirección de Comunicación Social del ayuntamiento sea genuinamente una instancia al servicio de la comunidad en materia informativa ─no propagandística─ y de interacción con la ciudadanía.

El 27 de mayo, el FCA envió una carta al alcalde en la que le solicitó promover ante el Cabildo una represupuestación de los fondos destinados a comunicación social o al menos establecer un parámetro de moderación en el gasto, reencauzar los recursos excedentes a la atención de prioridades municipales, y adelgazar y reestructurar la oficina de comunicación social para que cumpla con los fines sociales que le corresponden. Desde entonces no ha habido respuesta formal del alcalde.

Lamentablemente, Nava Palacios no encuentra un contrapeso entre los integrantes del Cabildo. En la sesión del 12 de junio, tres regidores y el síndico, identificados con el grupo del diputado federal Xavier Azuara ─que también quiere ser candidato a la gubernatura por el PAN─, utilizaron políticamente el tema del gasto excesivo en propaganda personalizada para golpear al alcalde. Sin embargo, después de que el 7 de julio el FCA hizo llegar a todos los regidores y síndicos una carta en la que les exigió, como representantes populares electos en las urnas, promover la aprobación de los tres puntos que ya había planteado al alcalde y a los que éste hizo caso omiso, pero nada han hecho al respecto.

Penosamente, ante un alcalde que ha hecho oídos sordos a una genuina demanda ciudadana para frenar la propaganda personalizada que es violatoria del artículo 134 de la Constitución federal y del 135 de la local; unos regidores y síndicos incapaces de hacer a un lado sus intereses políticos y representar a la ciudadanía con un auténtico combate al dispendio en lo que toca al gasto en medios por parte de Xavier Nava; y el ofrecimiento del regidor Alfredo Lujambio Cataño de reunir a miembros del Frente con los integrantes de la Comisión de Hacienda de Cabildo 70 días después de la primera carta al presidente municipal, calificada por los inconformes como una “forzada maniobra que consideramos como un tardío acto de simulación con el que pretenden aparentar una apertura al diálogo” para evitar que los atienda el alcalde, el Frente Ciudadano Anticorrupción ha decidido dejar de insistir en sus observaciones en lo referente a la propaganda personalizada y al gasto en comunicación social.

Sin embargo, le advierte al presidente municipal en una carta fechada el 7 de agosto pasado que “nos mantendremos atentos sobre su desempeño y nos reservamos nuestro derecho de actuar en consecuencia conforme a nuestras posibilidades y a las instancias que encontremos disponibles”, como ya lo hicieron en una ocasión ante el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana.

Lo que ha quedado bien claro en estos casi dos años de gobierno es que Xavier Nava Palacios no tiene la voluntad para hacer a un lado sus intereses particulares y asumir plenamente su responsabilidad como un alcalde que debe representar los intereses de la sociedad, y no promoverse con dinero del erario con fines electorales.

La opinión pública lo tendrá en cuenta en las elecciones del año próximo.