Por Edgardo Pérez Alvelais
El 22 de febrero ya es un día que se ha convertido en una efeméride especial para México y el mundo. En esa misma fecha de 2014 ocurrió la segunda captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien en ese momento era el líder del Cártel de Sinaloa (CDS) y el narcotraficante más buscado en todo el orbe. Ayer, 12 años después, cayó abatido alguien que lo superó con creces: Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que tiene presencia en los 32 estados del país, en los 50 de Estados Unidos y en más de 60 países con un capital de mil millones de dólares.
Estamos asistiendo al funeral del criminal más poderoso del mundo y que cambió el mapa. “El Señor de los Gallos” -como se le conocía- nacido en Aguililla, municipio de la zona de Tierra Caliente en Michoacán, acumuló más dinero y poder que el mismo Pablo Escobar que es el capo colombiano más famoso y reconocido a nivel mundial. En su momento, el líder del Cartel de Medellín que admiraba Pancho Villa fue considerado el mayor narcotraficante de la historia, controlando gran parte del tráfico de cocaína hacia Estados Unidos en los años 80 y principios de los 90.
Ser el “Enemigo Público Número Uno” significa ser identificado como el criminal más buscado de un país o la mayor amenaza para la seguridad y el bienestar de la sociedad. Este término combina una clasificación oficial y mediática de peligrosidad con una percepción social de desafío a las leyes y al orden establecido.
El concepto se popularizó en los Estados Unidos durante la Gran Depresión en la década de 1930. John Dillinger fue el primer criminal en ser nombrado formalmente “Public Enemy Number One” por el FBI en 1934 debido a sus violentos asaltos bancarios y espectaculares fugas. Antes de Dillinger, la Comisión del Crimen de Chicago ya había utilizado este término para señalar a Al Capone como el máximo líder de la criminalidad organizada que solía decir que “un abogado con su maletín puede robar más dinero que cien hombres armados”.
Con lo que no contaba “El Mencho” es que en diciembre de 2024, el gobierno de Estados Unidos aumentó la recompensa por su captura de 10 a 15 millones de dólares, pero sobretodo con la presión de la actual administración de Donald Trump sobre el gobierno mexicano para capturar a líderes de cárteles que como el caso del CJNG fueron nombrados organizaciones terroristas internacionales con constantes amenazas de que los atacaría por aire, mar y tierra siendo un factor determinante en la estrategia de seguridad. Sus días estaban contados.
“El Mencho” creció admirando a “Los Valencia” y formó parte del grupo de “Los Torcidos” que eran los “Mata Zetas”. Se desempeñó como agente de policía en los municipios de Cabo Corrientes y Tomatlán, en Jalisco. Su ingreso a la corporación ocurrió en la década de los 90, después de haber sido deportado de Estados Unidos tras cumplir una condena por tráfico de heroína. Durante su tiempo como oficial, comenzó a vincularse con el Cártel del Milenio liderado por la familia Valencia, sirviendo eventualmente como sicario y jefe de seguridad para dicha organización antes de fundar el CJNG en 2010 tras la ruptura del Cártel del Milenio y la reconfiguración de estructuras vinculadas al CDS.
“El Mencho” tomó relevancia cuando desplaza a los cárteles de Michoacán y Jalisco en el momento en que el mercado de los narcóticos cambia. La mariguana y la cocaína se ven desplazados por las drogas sintéticas (anfetaminas y metanfetaminas). Tuvo la visión de contactar y hacer negocios con grupos delincuenciales del sur de China y Asia acumulando una gran fortuna.
El 1 de mayo de 2015, el Ejército mexicano desplegó el “Operativo Jalisco” en el municipio de Villa Purificación, para detenerlo. En respuesta el CJNG derribó un helicóptero de la SEDENA. Fue un ataque sin precedentes en el que murieron 11 militares y 2 policías federales. De ahí “El Mencho” extiende sus redes y alianzas criminales en Asia, Europa y África e incorpora tecnología como drones explosivos y minas antipersonales o dispositivos ocultos.
“El Mencho” se volvió en el criminal más poderoso del mundo desafiando al Estado. El 26 de junio de 2020, Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, fue atacado por el CJNG. El atentado ocurrió aproximadamente a las 06:35 horas en la intersección de la avenida Paseo de la Reforma y Monte Blanco, en la colonia Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México.
Este evento es recordado como uno de los ataques más directos y violentos de un grupo del crimen organizado contra un alto mando de seguridad en la capital del país. Fallecieron tres personas: dos escoltas del secretario y una mujer que circulaba por la zona en su vehículo. El funcionario recibió tres impactos de bala y tuvo heridas por esquirlas de granada. El CJNG utilizó armas de alto poder, incluyendo fusiles Barrett .50 y granadas; la camioneta blindada en la que viajaba recibió más de 400 disparos. Harfuch sobrevivió y ayer le ganó la partida a“El Mencho”. Su muerte representa uno de los momentos más significativos en la lucha contra el narcotráfico desde la fragmentación de los grandes cárteles en la década pasada. Pero para entender la magnitud del hecho es necesario retroceder en el tiempo.
Entre 2016 y 2019, el CJNG expandió su presencia a más de la mitad del territorio nacional, disputando estados como Guanajuato, Veracruz y Zacatecas. En paralelo, diversificó actividades hacia el robo de combustible, extorsión, control portuario y lavado de dinero.
En 2020, Estados Unidos incrementó la presión financiera y judicial contra la organización, incluyendo sanciones del Departamento del Tesoro y la oferta de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la captura de su líder. La organización fue señalada como actor central en la cadena del tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense, en medio de la crisis de sobredosis que afecta a múltiples estados del norte.
Entre 2021 y 2024, el CJNG mantuvo su expansión territorial pese a operativos federales, demostrando una capacidad de adaptación estructural y fragmentación táctica que dificultó su desarticulación completa. Durante ese periodo, investigaciones periodísticas y reportes de inteligencia apuntaron a la creciente sofisticación de sus redes financieras, que incluían empresas fachada, operaciones inmobiliarias y esquemas de triangulación internacional.
El golpe definitivo llegó tras un operativo ejecutado por fuerzas federales mexicanas en Jalisco, confirmado oficialmente por la Secretaría de la Defensa Nacional. Reportes internacionales señalaron apoyo de inteligencia estadounidense dentro de un esquema de cooperación bilateral. Desde Washington, el subsecretario de Estado Christopher Landau calificó el hecho como un avance relevante para la región, enmarcando la operación dentro de la estrategia de combate a organizaciones responsables del tráfico de fentanilo.

Simultáneas:
– La muerte del líder no cierra la historia. La experiencia comparada demuestra que las organizaciones criminales no desaparecen con la caída de su cabeza; se reorganizan. La verdadera dimensión del desafío radica en sus estructuras financieras. El robo de combustible —conocido como huachicol— se convirtió en una fuente estratégica de ingresos para múltiples organizaciones criminales durante la última década. Investigaciones oficiales han documentado redes que involucraban perforación clandestina de ductos, almacenamiento ilegal, distribución y comercialización con complicidades locales. En distintos periodos, autoridades mexicanas han procesado a funcionarios de Pemex y operadores regionales por su presunta participación en estas redes. El CJNG fue vinculado en reportes de inteligencia a disputas por control de zonas de extracción y distribución ilegal de hidrocarburos, particularmente en estados del centro del país. El huachicol no solo representa flujo inmediato de efectivo; también permite lavado de dinero a través de empresas de transporte, estaciones de servicio y contratos simulados.
– El esquema financiero. Además del combustible, el CJNG logró articular empresas fachada en sectores inmobiliarios y agroindustriales, exportaciones simuladas para justificar transferencias internacionales, usar criptomonedas y triangulación bancaria e invertir en negocios formales para mezclar capital ilícito con ingresos legítimos. El combate moderno al crimen organizado no se gana únicamente en el terreno. Se gana siguiendo el dinero (follow the money). Y el dinero deja rastro. En las últimas dos décadas, México ha enfrentado procesos judiciales contra exfuncionarios por vínculos con organizaciones criminales en distintos gobiernos. Algunos casos derivaron en sentencias firmes en cortes estadounidenses, evidenciando que cuando existen pruebas suficientes, la jurisdicción puede trascender fronteras. La discusión pública sobre posibles infiltraciones institucionales ha sido constante. Investigaciones periodísticas han planteado cuestionamientos sobre financiamiento político, protección territorial y redes administrativas vulneradas. Muchas de esas controversias permanecen en el terreno político; otras han sido judicializadas. El punto central es que la expansión prolongada de una organización de esta magnitud abre inevitablemente interrogantes estructurales.
– El horizonte electoral de 2027. La seguridad será eje del debate público y cualquier avance judicial que trascienda la figura del capo tendría implicaciones profundas en la narrativa política nacional. Estados Unidos considera el tráfico de fentanilo como amenaza directa a su seguridad nacional. Esa categorización modifica la lógica de cooperación. La presión no se limita a operativos; incluye análisis financiero, sanciones económicas y procesos judiciales cuando corresponde. La muerte del líder del CJNG es una victoria táctica. La pregunta estratégica es si el golpe se traducirá en desarticulación de redes financieras, revisión institucional y fortalecimiento estructural del Estado mexicano. El crimen organizado muta con rapidez. Las estructuras administrativas y financieras no lo hacen con la misma facilidad. Contratos, transferencias, permisos y autorizaciones dejan huella. La historia dirá si este momento fue simplemente el cierre de un capítulo violento o el inicio de una revisión más profunda del ecosistema que permitió su expansión. Lo que está en juego ya no es únicamente la captura o eliminación de líderes criminales. Está en juego la solidez institucional del país frente a una amenaza que durante más de una década demostró capacidad de expansión, adaptación y penetración económica. La película aún no termina. Apenas entramos al acto decisivo. Lo que diga hoy en la conferencia mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum será decisivo. Mañana martes presenta la Reforma Electoral donde no todas las canicas del Verde y PT están en su bolsillo. Mucho de ello definirá el futuro político de SLP que por cierto ayer fue un paraíso en relación a lo que sucedió en estados circunvecinos donde hubo muertos, heridos, narcobloqueos e incendios. Hoy en San Luis Potosí hay clases, transporte, seguridad y certeza.
¡Hasta el próximo lunes!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UASLP. Comenzó como reportero en Canal 13 y para la revista Jaque. Dirigió Canal 9 de SLP y conoció de cerca el modelo de Radio Canadá en Montreal. Ocupó cargos de producción audiovisual, monitoreo, síntesis y análisis en Comunicación Social de Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de la capital. Fue ejecutivo de Proyectos Técnicos y Especiales del Centro Nacional de Supercómputo del IPICYT y en la iniciativa privada participó en Seguros ING y AXA. Actualmente se desempeña en el sector inmobiliario y es director de Ajedrez Político SLP. Twitter: @AlvelaisPerez.






