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Ciudad de M{exico (17 de Marzo).- El coordinador del PAN en el Senado de la República, Fernando Herrera, justificó que el gasto de 9.5 millones de pesos en alimentos y café durante 187 sesiones realizadas de septiembre de 2012 al 12 de marzo del presente año, no sólo se da en el Senado de la Republica, sino que es una tendencia histórica de gastos en varios rubros.

No, pues que coman menos y desayunen menos los senadores… No, mira, son tendencias históricas de gastos, entiendo yo, que se han presentado; rubros como ese y muchos otros se pueden eficientar, se puede lograr ahorrarlos”, señaló.

El legislador afirmó que no se trata sólo de ahorrar en el Senado, sino también en otros poderes en donde se tiene este tipo de gastos excesivos.

No sólo es en el Senado, en la Cámara de Diputados, en el Poder Judicial, Poder Ejecutivo, en todos lados, y todos deben estar comprometidos en que eso ocurra”.

En su visita a Aguascalientes, Herrera Ávila dijo desconocer si el gasto millonario es una burla para la ciudadanía, dada la situación económica que enfrenta el país, pero precisó que es necesario buscar que sea mucho menor el gasto que se realiza en comida y café.

Yo no sé si sea una burla, lo que sí puedo decir es que es mucho dinero y hay que buscar que sea menos la erogación”, detalló. 

De acuerdo con la Unidad de Eventos de la Secretaría General de Servicios Administrativos del Senado, cada sesión del pleno cuesta 397.30 pesos por cada uno de los 128 senadores, es decir, cada sesión cuesta 50 mil 854 pesos.

Dentro del menú existe una gran variedad en las bebidas, como el café, pues se les ofrece americano, capuchino, expreso, caliente o en frapé, así como galletas, botanas nueces de la India, almendras y pistaches, y bufete no sólo para ellos sino también para sus invitados.

Ayer Excélsior publicó que en las instalaciones del Senado el servicio de bufete se coloca en dos espacios. Uno en la llamada Pasos Perdidos, a un lado del salón de plenos, donde los senadores de la República reciben invitados.

Ahí se acondicionó un pequeño restaurante, que por cierto se reordenó, porque quienes se comían el bufete eran asesores, amigos y empleados de los senadores.

El otro espacio donde se sirve el bufete se ubica en la parte de abajo del pleno y ahí sólo tienen acceso los senadores. Ninguno de sus auxiliares ni asesores, menos invitados, pueden comer de esos alimentos.

En las charolas de ambos servicios de comida los legisladores disponen de ensaladas, botanas de verduras, principalmente zanahoria, jícama y pepino; diferentes tipos de pescado; jamones, quesos y pastas. No hace mucho se retiró el servicio de la fruta. También se canceló la compra de vino y bocadillos en los eventos que realizan los legisladores.

De igual manera quedó prohibido alquilar salones de fiestas u hoteles para hacer eventos legislativos y contratar empresas privadas para organizar eventos.

Un acuerdo de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política obliga a mantener “medidas de control al consumo de alimentos en el Salón de Sesiones, y áreas adyacentes, a efecto de garantizar que estén al servicio exclusivo de los legisladores”.