Antonio González Vázquez

Con 530 iniciativas de ley pendientes por resolver, este sábado la LXII Legislatura del Congreso del Estado finaliza el primero de tres años de ejercicio.

Hoy hace un año concluyó la legislatura de la ecuación corrupta y arrancó una nueva que presumía que limpiaría la imagen del Congreso.

Los diputados habían prometido, hace un año, que el trabajo supliría los escándalos y con ello recuperarían la confianza y la credibilidad de los ciudadanos.

Todo quedó en palabras.

La Gaceta Parlamentaria de la pasada sesión extraordinaria, correspondiente al 6 de septiembre, muestra que el trabajo legislativo ha dejado mucho que desear al cumplirse un año de la LXII Legislatura.

De 735 iniciativas de ley promovidas y canalizadas por el pleno a comisiones para su revisión y dictamen, 530 tienen estatus de pendientes.

Según el documento, solamente 158 iniciativas alcanzaron un dictamen aprobatorio. En tanto que 41 fueron improcedentes, tres fueron archivadas, una fue dada de baja y tres retiradas.

Pero hay otro nivel de rezago, éste, en materia de iniciativas de Decreto: de 223 promovidos durante el primer año de la Legislatura, 34 están pendientes de resolver.

Del mismo modo, de 99 puntos de acuerdo presentados, 70 fueron aprobados, 13 están pendientes, dos caducaron, dos archivados y 13 fueron rechazados.

Los 12 juicios de responsabilidad administrativa en el año están pendientes.

En el año legislativo se realizaron 90 sesiones, de las cuales solamente 35 fueron ordinarias del Pleno. También se llevaron a cabo 10 sesiones en privado, es decir, a puerta cerrada

Por último, el diputado con más faltas a las sesiones ordinarias fue Pedro César Carrizales Becerra, con cuatro, en tanto que los legisladores que llegaron a las sesiones con más retardos (siete), fueron Edson de Jesús Quintanar Sánchez, Rolando Hervert Lara y Rubén Guajardo Barrera.