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Ciudad de México, (24 de marzo).- Roque Santa Cruz es la carta fuerte de Cruz Azul: el exjugador de equipos como Bayern Múnich, Blackburn Rovers, Manchester City, Real Betis y Málaga ha tomado la decisión de apostar por La Máquina.

A sus 33 años, el de Asunción, Paraguay, platicó con Excélsior de este nuevo reto, así como también de

regresar a su selección, donde ha sido considerado por el recién llegado técnico Ramón Díaz, quien alguna vez dirigió a las Águilas del América.

Fue un comienzo muy lindo con Cruz Azul: poder jugar y ganar un partido, luego de la lesión ha sido un poco complicado”, expuso el guaraní. “La gente está muy ilusionada. Me he encontrado con un vestuario con personas muy buenas, muy agradables, en donde se me ha hecho muy sencilla la adaptación”.

Roque jamás le ha rehuído a los retos: tenía 17 años cuando dejó al Olimpia y emigró a Europa, nada menos que con el Bayern, lo que marcó su carácter, dentro y fuera de la cancha. “El cambio, a pesar de haber sido muy grande, estaba lleno de incógnitas ante un nuevo mundo que yo desconocía y el cual estaba ansioso de vivir, de aprender, tanto que el tiempo se me pasó muy rápido”, aseveró. “No fue lo difícil que puede ser el dejar tu casa, tu familia, porque estaba maravillado con la experiencia”.

El enfrentar ese nuevo mundo, en el viejo continente, lejos estuvo de menguar sus empeños. “Era para lo que siempre me había preparado… lo que siempre había soñado, así que más allá de lo que se pudiera extrañar, al país, a la familia, para mí siempre fue vivir un sueño, entrenando e ir progresando, fui muy bendecido al tener la carrera que llevo”.

Con Cruz Azul, el ariete se lesionó en el segundo juego del Clausura y se perdió los siguientes seis hasta que reapareció en la fecha nueve ante el Atlas. Algo así, rememora, le ocurrió con el Bayern. “Los momentos complicados fueron con las lesiones”, dice. “El primer año fue muy bueno, con títulos, goles; acababa de cumplir 18 años, pero al siguiente empecé a tener un par de lesiones: en la primera me había roto un tobillo o algo así por un golpe, y ya después de eso tuve un par que siempre me dejaron fuera las temporadas siguientes. Hay quienes tienen la dicha de pasar la mayor parte de su carrera sin lastimarse. Yo sí tuve que superar varios obstáculos para llegar a lo que estoy viviendo hoy: fue una escuela que tuve que pasar para así aprender y crecer como persona, como futbolista”.

Así, lo mental nunca fue un problema en su trance europeo, pero sí lo fue su cuerpo, que le pasó factura luego de que el Bayern había puesto la mira sobre él, algo que no llegaba a dimensionar. “No me lo imaginaba… y mucho menos a los 17 años; esto fue un golpe muy importante para mí, una motivación grande”.

Santa Cruz ganó cinco veces la Bundesliga y la Champions League de 2001; además, marcó 54 goles con el  poderoso Bayern, que en 1999 había volteado al cono sur para observar a un joven delantero guaraní de 1.93 de estatura.

Fue muy rápido todo. Uno difícilmente espera tener ese impacto a nivel internacional; lo que sí es que a mí me agarró bien preparado: siempre fui muy perfeccionista y confiado en el trabajo diario para que las cosas buenas sucedan y eso me sirvió mucho”.

Fuente: Excelsior.