Por Edgardo Pérez Alvelais
Luego del maremágnum político que se desató por el “destape” que realizó a favor de su colega Ruth González Silva para que acepte ser la abanderada del Partido Verde a la gubernatura de San Luis Potosí en el 2027, el senador Manuel Velasco Coello matizó sus palabras y dijo que se refería a que el tucán está fuerte con 20 puntos arriba y hay otros excelentes prospectos como son J. Guadalupe Torres Sánchez y Juan Ignacio Segura Morquecho. El primero se desempeña como secretario general de Gobierno y el segundo es el dirigente estatal del PVEM.
Entrevistado por el periodista Joaquín López Dóriga para Radio Fórmula, “el Güero” dijo que ambos perfiles tienen la capacidad para competir por la gubernatura de San Luis Potosí en las elecciones del 2027.
En el recuento de daños por las especulaciones sucesorias y, seguramente, luego de escuchar las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum en el sentido de que ella no está de acuerdo con el nepotismo, lo de la semana pasada pareció una especie de “jalón de orejas” desde Palacio Nacional. El senador del Verde tuvo que aclarar que se refería a que su partido va a ganar, independientemente de quién postule, y ambos personajes, Lupe y Nacho, son “prospectos importantes y cuadros competitivos” dentro de la estructura política local.
El gobernador Ricardo Gallardo Cardona también le enmendó la plana a su amigo y compadre. Entrevistado durante su gira por San Ciro de Acosta, el mandatario potosino aclaró: “Lo que quiso decir Manuel Velasco es que será el Partido Verde quien ganará en 2027, porque tenemos una ventaja de más de 20 puntos”, reiteró.
Este episodio hizo recordar a Rubén Aguilar Valenzuela, vocero presidencial de Vicente Fox (2000-2006) por su famosa frase recurrente: “Lo que el presidente quiso decir…”. Aguilar solía utilizar dicha expresión en sus conferencias de prensa matutinas para aclarar, corregir o matizar las declaraciones polémicas o improvisadas del hocicón mandatario federal, con el fin de reducir el impacto mediático de sus pifias.
También nos llevó a los sketchs de los Mascabrothers en los “Relatos Macabrones” del Dr. Frank e Igor -parodia de Frankenstein caracterizado por Germán Ortega-, donde alguien siempre pregunta “¿Qué dijo?” y el científico -interpretado por Freddy Ortega– le da un golpe con un matamoscas al jorobado corrigiéndolo en sus frases que al final van acompañadas por un “¡ah..!”.
Sabemos que en política no hay casualidades pero se vio que el exgobernador de Chiapas innecesariamente metió en problemas a Ricardo Gallardo porque además se notó que fue un desplante no planeado que se viralizó en redes sociales y medios de todo tipo.
Ruth González fue más prudente. Ella misma, en ese momento rodeada de reporteros, entre las curules del Senado, se sacó de onda y, con risa nerviosa, expresó “¡Hay Manuelito!”. Enseguida trató de calmar las aguas de tal tsunami político subiendo a sus redes sociales el siguiente mensaje:
“Agradezco las muestras de apoyo y de cariño hacia una servidora. Llevamos muchos años trabajando cerca de la gente directamente en sus barrios y comunidades. Juntos conquistamos triunfos muy importantes. Sin embargo, hoy estoy concentrada al 100% en cumplir mi responsabilidad como Senadora de la República y de darle resultados a todas y a todos los potosinos sin distingo de partidos. México y San Luis Potosí enfrentan grandes desafíos que en estos momentos no admiten distracciones ni futurismos políticos, porque entendemos que por encima de cualquier interés personal o de grupo, está el proyecto que nos une: nuestro gran País y nuestra bello Estado. Por eso, toda mi atención, pasión y emoción están concentradas en el bienestar de las nuevas generaciones y no en candidaturas para las próximas elecciones. Hoy no son los tiempos de las personas, hoy son los tiempos del pueblo mexicano y del pueblo potosino”.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho y trató de ser contenido. En nombre del amor y del poder suelen ocurrir estas cosas. La historia está plagada de ejemplos de ello. Lo cierto es que se tuvo que dar un deslinde y seguir la corrección de la estrategia.
El pronunciamiento de Ruth González Silva no fue un simple agradecimiento ni una expresión espontánea en redes sociales. Es, en realidad, un mensaje político cuidadosamente construido para responder a un contexto específico: el crecimiento de los rumores, las presiones internas y las lecturas anticipadas sobre la sucesión en San Luis Potosí rumbo a 2027.
En su texto, la senadora agradece el respaldo recibido, reivindica su cercanía con la gente y subraya una trayectoria de “muchos años” en el territorio. Con ello, busca reafirmar legitimidad y presencia social. No se presenta como una figura emergente, sino como parte de un proceso político ya consolidado.
El eje central de sus ideas fuerza aparece cuando habla de “no admitir futurismos políticos”. Esa frase no es casual. Es una respuesta directa a los grupos, actores y operadores que han comenzado a mover las piezas del Ajedrez Político antes de tiempo. Es un llamado a frenar la especulación sin confrontarla abiertamente.
Al señalar que está concentrada “al 100%” en su labor como senadora, González Silva se coloca en una posición institucional: cumplimiento, responsabilidad y resultados. Con ello intenta desactivar cualquier narrativa que la muestre distraída por ambiciones personales.
Otro punto clave es cuando afirma que, por ahora, su atención no está en “candidaturas para las próximas elecciones”. El matiz es importante. No hay una renuncia definitiva, no hay un cierre político. Hay un aplazamiento. En el lenguaje del poder, eso equivale a decir: “hoy no, mañana ya veremos”.
El remate del mensaje —“no son tiempos de las personas, sino del pueblo”— conecta con una retórica ampliamente utilizada en el oficialismo nacional. Apela a una superioridad moral que busca blindarla frente a críticas por posibles ventajas políticas derivadas de su posición familiar o partidista.
En conjunto, el posicionamiento de Ruth cumplió varias funciones al mismo tiempo: baja la presión mediática, ordena a su base, tranquiliza aliados, evita confrontaciones internas, cierra un frente abierto con la presidenta Claudia Sheinbaum de cara a la Reforma Electoral que será presentada y mantiene abiertas sus opciones futuras. No rompe con nadie, no se pelea con ningún bloque y no se autoexcluye.
Más que un deslinde, se trata de una pausa estratégica. En el tablero del Ajedrez Político potosino, Ruth González no se mueve hacia adelante ni retrocede. Se mantiene en su casilla, observa, calcula y gana tiempo.
En política, pocas cosas son improvisadas. Este mensaje tampoco lo es. Es una jugada defensiva, diseñada para resistir el momento y llegar con margen de maniobra al siguiente ciclo. En el Ajedrez del poder, a veces la mejor jugada no es avanzar, sino saber esperar. Como bien decía Renato Leduc en su poema que vale la pena recordar:
Sabia virtud de conocer el tiempo;
a tiempo amar y desatarse a tiempo;
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo…
que de amor y dolor alivia el tiempo.
Aquel amor a quien amé a destiempo
martirizóme tanto y tanto tiempo
que no sentí jamás correr el tiempo,
tan acremente como en ese tiempo.
Amar queriendo como en otro tiempo
—ignoraba yo aún que el tiempo es oro—
cuánto tiempo perdí —ay— cuánto tiempo.
Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos, cómo añoro
la dicha inicua de perder el tiempo…

Simultáneas
– Señales tempranas rumbo a 2027. Lo de Manuel Velasco no fue un comentario aislado ni una ocurrencia en redes. Al hacer público su respaldo a Ruth González Silva como posible candidata del Partido Verde a la gubernatura de San Luis Potosí en 2027, el senador acabó de abrir una Caja de Pandora con toda suerte de demonios y mensajes cruzados en el “correo de las brujas” sobre la esposa del actual gobernador Ricardo Gallardo. El gesto, por tanto, no pasó desapercibido. Activó de inmediato el debate sobre sucesión, continuidad política y nepotismo, en un contexto donde la llamada Ley Antinepotismo existe, pero no entrará plenamente en vigor sino hasta el 2030. Formalmente, no se trata aún de una candidatura registrada. Políticamente, sí es una señal de que el Verde empieza a mover piezas con anticipación. De que el grupo en el poder busca construir relevo desde ahora. Y de que la sucesión ya dejó de ser un tema lejano. En política, los “destapes” tempranos no suelen ser espontáneos. Son globos sonda de ensayo, mediciones de reacción y mensajes internos. Este fue uno de ellos. Y marca, desde hoy, una ruta que vale la pena observar con lupa.
– Posible enroque. Juan Carlos Valladares Eichelmann podría ser el beneficiario del cerrojo de la presidenta Sheinbaum al nepotismo. Dijo que corresponderá a Morena decidir si mantiene alianzas electorales con partidos que postulen a familiares directos de gobernantes en funciones. Si la cosa se complica, el nieto del exalcalde y empresario Don Miguel Valladares, contemplado originalmente para ser candidato del Partido Verde a la alcaldía capitalina pudiera mutar hacia la candidatura a la gubernatura y Ruth González optar por ser postulada a la alcaldía de San Luis Capital. Si los duros del gallardismo se imponen, podrían entrarle al quite Lupe Torres o Nacho Segura y tomar la estafeta. Ricardo Gallardo, Claudia Sheinbaum y Jorge Emilio González Martínez, “el Niño Verde”, lo van a decidir y palomear en su momento. Desconozco si en esa ecuación todavía alcanza a entrar o no la opinión de Andrés Manuel López Obrador.
– Ni venganza ni perdón. Éste no es un libro de chismes ni de desahogo personal: es una crónica desde dentro del poder que muestra cómo se gobernó realmente el país durante el sexenio de AMLO. Julio Scherer Ibarra cuenta cómo, en los primeros años, el gobierno funcionaba a base de diálogo, acuerdos discretos y operadores que traducían las ideas del presidente en leyes, reformas y decisiones concretas. Él mismo fue uno de esos puentes: hablaba con empresarios, jueces, gobernadores y legisladores, resolvía conflictos y evitaba choques innecesarios. Pero poco a poco ese sistema se fue cerrando. El presidente comenzó a confiar solo en un círculo cada vez más reducido, a desconfiar de la crítica interna y a privilegiar la lealtad sin matices. La política dejó de hacerse en mesas de negociación y empezó a concentrarse en el discurso diario y en decisiones tomadas desde un entorno cada vez más aislado. En ese ambiente, quienes proponían matices o acuerdos fueron perdiendo espacio. Scherer narra cómo su oficina fue debilitada, cómo crecieron los ataques internos y cómo terminó marginado sin ser despedido formalmente. El libro también muestra que la ruptura no fue un pleito personal, sino el choque entre dos formas de entender el poder: una basada en negociar y construir consensos, y otra basada en imponer y resistir. Leído así, el libro se vuelve una ventana privilegiada para entender por qué un proyecto que empezó con apertura terminó encerrado en sí mismo, por qué muchos aliados se alejaron y por qué el ejercicio del poder se volvió cada vez más solitario. No es una lectura ligera en el sentido banal, pero sí es una lectura clara, reveladora y, para quien quiere entender el México reciente, profundamente interesante. El tema va a dar mucho de qué hablar. El sábado 21 de febrero, en la FIL Palacio de Minería, se va a rendir un homenaje a Don Julio Scherer García (1926-2015), en el marco del centenario del natalicio y el 50 aniversario de la revista Proceso. Las celebraciones buscan reivindicar el “canon heredado” de Scherer García, enfatizando la independencia editorial frente al poder político y económico.
¡Hasta el próximo lunes!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UASLP. Comenzó como reportero en Canal 13 y para la revista Jaque. Dirigió Canal 9 de SLP y conoció de cerca el modelo de Radio Canadá en Montreal. Ocupó cargos de producción audiovisual, monitoreo, síntesis y análisis en Comunicación Social de Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de la capital. Fue ejecutivo de Proyectos Técnicos y Especiales del Centro Nacional de Supercómputo del IPICYT y en la iniciativa privada participó en Seguros ING y AXA. Actualmente se desempeña en el sector inmobiliario y es director de Ajedrez Político SLP. Twitter: @AlvelaisPerez.






