Desiree Madrid
San Luis Potosí encabeza a nivel nacional la tasa de embarazos que terminan en muerte fetal, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre Estadísticas de Defunciones Fetales de 2025.
La entidad registró una tasa de 81.3 defunciones fetales por cada 100 mil mujeres en edad fértil, superando incluso a Ciudad de México (81.0) y Durango (80.2), que ocupan el segundo y tercer lugar respectivamente. En términos absolutos, en el estado se registraron 625 defunciones fetales durante el año, de las cuales 492 fueron captadas mediante el sistema tradicional de registros del Registro Civil y 133 fueron identificadas a través de certificados de muerte fetal que generó la Secretaría de Salud.
La cifra de San Luis Potosí resulta considerablemente superior al promedio nacional de 58.9 por cada 100 mil mujeres en edad fértil.
El INEGI señala que estos datos provienen del aprovechamiento de registros administrativos generados a partir de la emisión del certificado de muerte fetal en instituciones de salud, así como del permiso de inhumación expedido por oficinas del Registro Civil. Para 2025 fue posible identificar 5 mil 245 casos complementarios a nivel nacional que no habían sido captados por el sistema tradicional, de los cuales 133 correspondieron a San Luis Potosí.
De acuerdo con el análisis del INEGI, las afectaciones al feto por factores maternos y complicaciones durante el embarazo, trabajo de parto y parto fueron la principal causa de muerte fetal a nivel nacional, representando el 45.6 por ciento de los casos. Los otros trastornos originados en el período perinatal constituyeron el 24.8 por ciento de las muertes. El timing de las muertes mostró que el 80.5 por ciento de las defunciones fetales ocurrió antes del parto, mientras que el 18.3 por ciento aconteció durante el proceso del parto, y en el 1.2 por ciento de los casos no se especificó el momento.
A nivel nacional, el acceso a atención médica prenatal entre las mujeres cuyo embarazo terminó en muerte fetal fue limitado. El 79.6 por ciento recibió alguna consulta prenatal, pero el 17.0 por ciento no accedió a ningún tipo de atención médica prenatal y el 3.4 por ciento no especificó. Entre las mujeres que sí acudieron a consultas, el 63.9 por ciento reportó haber asistido entre 1 y 5 consultas, el 30.6 por ciento entre 6 y 10, y menos del 4 por ciento tuvo 11 o más consultas.
Las características demográficas de las madres mostraron que el rango de edad con mayor concentración de muertes fetales fue el de 20 a 24 años y 25 a 29 años, que en conjunto representaron el 23.4 por ciento del total nacional. Las mujeres de 30 a 34 años constituyeron el 20.0 por ciento de los casos. En conjunto, estas tres categorías de edad agruparon al 66.8 por ciento de todos los embarazos terminados en muerte fetal. El 97.6 por ciento de las madres afectadas era de nacionalidad mexicana. Respecto a la escolaridad, predominó el nivel de secundaria completa e incompleta con el 32.1 por ciento, seguido por preparatoria completa e incompleta con el 31.9 por ciento, ambas categorías concentrando el 64.0 por ciento del total.
La condición de actividad económica de las madres reveló que el 64.9 por ciento de las mujeres cuyo embarazo concluyó en muerte fetal declaró no trabajar, mientras que el 31.7 por ciento mencionó estar activa en el mercado laboral. En cuanto a la situación conyugal, el 53.0 por ciento vivía en unión libre y el 23.4 por ciento reportó estar casada. La atención del parto fue mayoritariamente brindada por personal médico gineco-obstetra en el 70.2 por ciento de los casos, mientras que otro tipo de personal médico atendió el 17.9 por ciento de las defunciones. El parto vaginal espontáneo fue el procedimiento más frecuente, registrándose en el 55.8 por ciento de los casos, seguido por cesárea en el 18.3 por ciento.
En términos de la edad gestacional al momento de la muerte fetal, las defunciones intermedias (20 a 27 semanas) representaron el mayor porcentaje con el 39.0 por ciento, seguidas por las defunciones tardías (28 semanas o más) con el 32.7 por ciento y las defunciones precoces (12 a 19 semanas) con el 28.2 por ciento. Respecto al peso del feto, el 65.2 por ciento de las muertes fetales ocurrió en productos con peso menor a 1,001 gramos. En cuanto al sexo, el 52.9 por ciento de los fetos fallecidos fue de sexo masculino, el 37.3 por ciento de sexo femenino, y en el 9.8 por ciento de los casos no se especificó.
El INEGI atribuye la mejora en la captación de defunciones fetales para 2025 a un convenio establecido en septiembre de 2018 entre la Secretaría de Salud e INEGI para el intercambio de información. A través de este mecanismo, fue posible identificar casos que, aunque generaron certificado de muerte fetal en las instituciones de salud, no habían sido registrados mediante el permiso de inhumación en las oficinas del Registro Civil.
Esta brecha entre casos certificados por salud y registros civiles evidencia limitaciones en los sistemas de captación administrativos y sugiere que la magnitud real de la mortalidad fetal podría haber sido subestimada en años anteriores.
La información detallada de estas Estadísticas de Defunciones Fetales para 2025, así como series históricas desde 2016, está disponible en el sitio oficial del INEGI.





