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Por: Diana López.

En octubre de 2014, una mujer estadounidense atrajo la atención de los medios y de todo el mundo: Brittany Maynard le puso fecha a su muerte.

La joven de 30 años padecía un tipo de cáncer cerebral que la llevó a la decisión de tener una “muerte digna” en la ciudad de Oregon, estado que posee una ley de muerte asistida. Así, Brittany marcó el 1° de noviembre como el día que se despediría de todo, hasta de la enfermedad que se estaba llevando poco a poco su vida.

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Cumplió una lista de cosas antes de morir, como visitar el Gran Cañón, y a pesar de que todavía el 29 de octubre declaró que no parecía ser el momento adecuado, el primero de noviembre caminó con su marido, su familia, un amigo y su perro. Luego, regresó a casa para morir.

 

 

 

Una palabra. Mil opiniones.

La eutanasia, del griego euthanasía que significa “buena muerte”, es la acción u omisión que acelera la muerte de un paciente desahuciado, con o sin su consentimiento (como es el caso del coma), con la intención de evitar sufrimiento y dolor. Está asociada al final de la vida sin sufrimiento.

Este término ha desatado polémica en todo el mundo, de la mano de cientos de casos de personas que incluso han suplicado se les autorice a morir y dejar de padecer por sus enfermedades.

A la par, religiones, asociaciones civiles, gobiernos y personas con diversas perspectivas han expresado su opinión acerca de un asunto que casi siempre, culmina en dos aristas:

 

“Sólo Dios es capaz de dar y quitar la vida”

“Cada quien decide sobre su cuerpo y su vida”

 

 

Valentina Maureira rompió el silencio durante febrero de este año. Mediante un video publicado en YouTube, solicitó hablar “urgentemente” con la presidenta de su país, Chile, Michelle Bachelet. “Estoy cansada de vivir con esta enfermedad (fibrosis quística) y ella me puede autorizar una inyección para quedarme dormida para siempre”.

Michelle Bachelet, Valentina Maureira

A pesar de que su petición fue rechazada, la mandataria la visitó en más de una ocasión, incluso antes de su muerte, en mayo de 2015, a causa de una insuficiencia respiratoria, provocada por la misma enfermedad.

 

 

 

La discusión de la eutanasia.

 

El suicidio asistido está permitido en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Holanda y algunos estados en Estados Unidos. Dentro de éstos países, han desfilado muchos casos de personas que ya hicieron efectiva esta ley, como un par de esposos en Suiza que murieron juntos; ella, por padecer cáncer terminal, y él, cansado de estar casi ciego y con una pérdida total de la audición.

En Bélgica, Nathan Verhlest decidió su suicidio asistido en 2013, luego de someterse a varias operaciones fallidas de reasignación de género.

En América Latina, Colombia se ha situado como precursor del tema. En 1997 se despenalizó el “homicidio por piedad”, pero fue en abril de este año, cuando se concretó el primer caso con Ovidio González, un enfermo terminal de 79 años que pidió, en pleno uso de sus facultades mentales, que se le realizara una eutanasia.

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Su historia conmovió a la sociedad, pues minutos antes de ser sometido, uno de los médicos, por miedo a cometer un error, suspendió la inyección.

Uno de sus hijos, reconocido caricaturista, por semanas se dedicó a denunciar en sus dibujos publicados en un diario el derecho que le habían negado a su padre a morir dignamente, hasta que, finalmente, Ovidio fue sometido a la eutanasia.

 

Sorpresivamente, un estudio cuantitativo realizado por la Organización Asuntos del Sur y presentado en junio de este año, reveló que Uruguay y México son los países latinoamericanos donde hay mayor aceptación a la eutanasia.

Hasta aquí, querido lector, hemos mostrado casos de personas que decidieron afrontar la muerte antes que el sufrimiento, partiendo de este mundo de la mano de medicamentos basados en la guía de médicos que, muchas veces, aún no están del todo decididos a terminar con la vida de una ser humano de esa manera.

Ahora bien, ¿Qué pasaría si existiera una vía alterna a los medicamentos? ¿Una opción donde el paciente terminara su vida sin la necesidad de medicamentos y en el contexto menos pensado?

Bueno, déjanos platicarte acerca de “Euthanasia Coaster”, la montaña rusa de la muerte.

 

 

 

La montaña rusa de la eutanasia: tomar vidas “con elegancia y euforia”.

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Imagina subir a una montaña rusa. Para los amantes de la adrenalina, sonará divertido. Subes, experimentas esa carga de emociones y bajas, listo para recomendarla a los demás o contar tu anécdota.

Pero este proyecto dista mucho de ofrecer diversión y emoción a sus tripulantes. Eutahanasian Coaster es un concepto artístico para un “juego” de acero diseñado especialmente para matar a sus pasajeros.

Fue diseñada y hecha a escala por Julijonas Urbonas, un candidato a doctorado en el Royal College of Art, en la ciudad de Londres, y que anteriormente, trabajó en un parque de diversiones.

 

Durante la presentación de este proyecto, inspirado en la descripción de John Allen, presidente de la Toboggan Company de la montaña rusa ideal que “se lleva a 24 personas y todas de ellas regresan muertas”, Urbonas mencionó que sería un medio hipotético para la eutanasia.

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El diseño inicia con un ascenso de 24 pasajeros sumamente angulado de 510 metros y dos minutos en alcanzar la cima. De ahí, un descenso de 510 metros que llevaría al tren a una velocidad de 360 km/h, cercana a su velocidad límite, antes de aplanarse y tomar velocidad hacia el primero de sus siete inversiones, cada una, con un diámetro más pequeño que la anterior. Con esto, el tren pierde velocidad, y después de un agudo giro a la derecha, el tren entraría a una recta, donde tomaría lugar la descarga y carga de pasajeros.

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Esta montaña rusa mataría a sus pasajeros mediante una hipoxia cerebral, es decir, el insuficiente suministro de oxígeno al cerebro. En menos de 60 segundos, la persona sufriría síntomas como una visión más gris, pasando por una visión túnel hasta el estado de inconsciencia, para finalmente, y dependiendo de la tolerancia de la persona a las fuerzas G, la primera o segunda inversión le generaría la muerte cerebral. El resto del viaje sólo sirve como un seguro contra la supervivencia no intencional de pasajeros particularmente robustos.

Aquí podrás encontrar el video de simulación del mortal viaje: https://www.youtube.com/watch?v=ZEklVDlqwbQ

 

 

México, parte del debate.

 

Como mencionamos anteriormente, un estudio devela que nuestro país se sitúa entre los de mejor aceptación para la muerte. ¿Pero a través de una montaña rusa?

En el 2008, el Senado mexicano aprobó una reforma de ley que permite que los enfermos terminales soliciten de manera legal la eutanasia pasiva a su médico, siendo éstos responsables de pasar el caso a otro colega en caso de que se rehúsen a hacerlo efectivo.

La eutanasia pasiva consiste en dejar de suministrar los medicamentos o retirar los aparatos que mantienen con vida artificial al paciente, mientras que la eutanasia activa provoca directamente la muerte del enfermo. Esta última, aún genera debates y discusiones en el país.

Nadie está preparado para la muerte. A unos los toma por sorpresa, otros la sufren en vida a través de enfermedades degenerativas. Para un familiar, la dificultad radica en no querer ver sufrir a su ser querido ni verlo partir por voluntad propia.

El proyecto de la Euthanasian Coaster abriría una nueva opción a quienes deciden hacer efectiva la eutanasia en aquellos países donde está permitido, pero ¿Logrará concretarse el proyecto? De haber existido ¿Valentina, Ovidio y Brittany lo hubieran considerado?

 

Miguel Carrasquillo, de Puerto Rico, sufre desde hace 3 años un tumor canceroso en el cerebro que a pesar de los intentos por combatirlo, continúa su fatal avance por su cuerpo, al punto de dirigirlo al camino de la eutanasia.

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“La decisión está tomada. Yo ya no soy el mismo”.

Sus planes espera concretarlos el año que viene, luego de que nazca su sobrino, que es lo único que lo mantiene con fuerzas para esperar.

 

 

El debate sigue en el aire. Sigue la polémica, siguen las opiniones encontradas. Y también siguen personas que día a día siguen en el sufrimiento, cansados del desgaste de la enfermedad. Personas como las mencionadas, que deciden finiquitar su vida antes de continuar en un camino que ya no quieren seguir.

Y tú, ¿Qué opinas?

Fuentes de apoyo:
* primerahora.com 
* www.elmundo.es
* www.elpais.com.uy
* mexico.cnn.com
* noticias.univision.com

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