Desiree Madrid
La implementación del taxímetro en Ciudad Valles generó un intercambio directo y tenso entre taxistas del municipio y la titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Araceli Martínez Acosta, durante una mesa de trabajo realizada el 27 de enero, donde los operadores expresaron su inconformidad por las tarifas propuestas y advirtieron posibles afectaciones económicas, mientras la funcionaria sostuvo que el nuevo sistema de cobro “va, sí o sí”, aunque aseguró que su aplicación será progresiva.
Desde el inicio del encuentro, representantes del gremio taxista manifestaron su preocupación por lo que consideraron una falta de consulta previa y de información clara respecto a la implementación del taxímetro.
Señalaron que las decisiones se tomaron sin tomar en cuenta la realidad operativa del municipio y cuestionaron que se pretendan aplicar esquemas similares a los de otras ciudades con características distintas a las de Ciudad Valles.
Los taxistas expusieron que en el municipio predominan los recorridos cortos, por lo que una tarifa de arranque cercana a los 24 o 25 pesos resulta, a su juicio, desproporcionada.
Indicaron que este esquema no les permitiría cubrir gastos básicos de operación, como combustible, mantenimiento de las unidades y los pagos que deben entregar, por lo que consideran que es injusto, ya que no podrán cubrir los gastos del servicio, según expresaron durante la mesa.
Además, los operadores señalaron que el taxímetro podría afectar directamente su ingreso diario y poner en riesgo la permanencia del servicio.
Algunos participantes afirmaron que, de mantenerse las tarifas sin modificaciones, “el taxismo podría desaparecer” en Ciudad Valles, al considerar que no sería rentable operar bajo las condiciones planteadas.
Los taxistas también denunciaron que existe una disparidad en el cobro del servicio, ya que mientras se pretende regular a todos mediante el taxímetro, persisten prácticas irregulares que no han sido atendidas de fondo.
Se mencionó que actualmente hay cobros excesivos por carreras cortas, incluso menores a un kilómetro, lo que ha generado molestia tanto entre usuarios como entre operadores que aseguran sí respetar tarifas.
En respuesta, la titular de la SCT reconoció que existe incertidumbre entre los transportistas, pero atribuyó el conflicto a malos entendidos.
“Estamos trabajando, creo que toda esta situación que se ha generado es por malos entendidos”, afirmó Araceli Martínez Acosta, al aclarar que todavía no existe una fecha establecida para que el taxímetro sea obligatorio.
La funcionaria explicó que el esquema tarifario contempla distintas modalidades, entre ellas una tarifa general de arranque de 18 pesos, una tarifa telefónica de 24 pesos y una tarifa nocturna de 29 pesos, además de un cobro de 8.40 pesos por kilómetro y un cargo adicional por tiempo de espera.
Precisó que “cada 39 segundos es de dos pesos con 10 centavos”, y que estas tarifas ya se encuentran publicadas oficialmente.
Martínez Acosta sostuvo que el objetivo del taxímetro es transparentar el cobro y evitar abusos.
“Este es un sistema que permitirá al usuario garantizar que de alguna manera el cobro de la tarifa va a ser justo y va a ser equilibrado”, dijo, al señalar que no se puede permitir que se sigan cobrando tarifas excesivas por trayectos cortos.
Ante los cuestionamientos del gremio, la titular de la SCT fue enfática al reiterar que la medida no se cancelará.
“Aquí lo que sí es muy importante es que el taxímetro va, sí o sí”, expresó, al considerar que no es viable establecer tarifas que permitan múltiples ganancias a costa de un cobro elevado a la población.
Otro punto abordado fue la relación entre concesionarios y operadores. La funcionaria aclaró que los acuerdos económicos entre ambas partes corresponden a relaciones entre particulares.
“Es una relación laboral entre ellos”, dijo, aunque advirtió que la ley prohíbe la renta o arrendamiento de concesiones y placas, práctica que puede derivar en la cancelación de la concesión.
Finalmente, Martínez Acosta reiteró que la implementación del taxímetro será progresiva y que se mantendrán las mesas de trabajo para evaluar su funcionamiento.
“Siempre lo dije, que tendría que ser progresivo, que tendría que ser poco a poco”, afirmó, al asegurar que el propósito no es acabar con el servicio.
“No es el propósito de acabar con el taxismo”, concluyó, aunque dejó en claro que el proceso continuará sin retrocesos.





