Jaime Nava y Carlos Rubio

El 17 de diciembre de 2018, Eduardo Olivares pasó de ser empresario a víctima y desempleado cuando descubrió que el negocio que construyó desde los cimientos, y al que le había dedicado 10 años de su vida, fue saqueado por un grupo de personas la noche anterior, delito por el que, a un año de cometido, aún no hay detenidos a pesar de que existe un video que involucra a policías de Soledad de Graciano Sánchez.

Creyendo que las autoridades cumplirían con su trabajo y darían con los responsables, Eduardo Olivares presentó la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado (FGE); en ese lugar, el tortuguismo y los fantasmas se apoderaron de su caso: uno de los videos clave desapareció del expediente y, lo que es peor, los propios empleados niegan haberlo recibido oficialmente.

Prácticamente todas las aportaciones relevantes a la investigación las realizó Eduardo Olivares, quien, al percatarse del robo, encontró un fragmento de la calavera trasera de uno de los vehículos que fueron utilizados para cometer el delito. La pieza tenía inscrito un número de serie con el que logró saber que en una camioneta Ford Ranger los maleantes sustrajeron herramientas, mercancías y equipo con valor de un millón y medio de pesos.

La implicación de la policía de Soledad

Posteriormente, recorrió todos los negocios de la zona para buscar videos de cámaras de vigilancia. “Me prestan el video de esa noche y me doy cuenta que, efectivamente, pasa una camioneta Ford Ranger con un remolque que estaba en mi negocio, pero que no era de mi propiedad y ahí llevaban todas mis cosas”, relató.

Elementos de la Policía Estatal le dijeron que no se preocupara porque cerca de su negocio se encuentra una cámara del Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C4). En las instalaciones del C4, el director general en Tecnología en Seguridad Pública, Ricardo Galindo Ceballos, le dijo que fuera con el fiscal porque en el robo “estaba implicada la policía”.

“Entonces me muestra unas escenas donde se ve la policía de Soledad interactuando con los ladrones […] lo que se aprecia es que la patrulla viene desde el periférico oriente, digamos desde el aeropuerto hacia la carretera 57, vienen con la torreta encendida detrás de la camioneta de los ladrones, dan la vuelta, pasan por una gasolinera que está en la esquina, se estacionan en un OXXO y la patrulla se pone a un lado”, narró.

Hasta ese momento –según Eduardo Olivares– todo parecía indicar que se trataba de una detención “común y corriente”, pero rápidamente desechó esa hipótesis cuando se percató de que tanto los dos oficiales como las dos personas que descendieron de la camioneta comenzaron a interactuar de una forma fuera de lo normal: “Uno de los civiles abre la puerta de la patrulla, sustrae cosas de ahí y pues obvio están coludidos”, refirió.

“Después se ve que la patrulla sale de ahí y momentos después la camioneta da la vuelta por la gasolinera y en ese momento ingresa al taller a enganchar el remolque que ya habían cargado para sacar las cosas robadas”, explicó.

Evidencia que se pierde

Por la implicación de los policías soledenses, en la FGE el asunto fue turnado al área de “asuntos relevantes” donde el personal le informó que contaban con otro video donde se veía a una patrulla de Soledad de Graciano Sánchez “escoltando” a los ladrones.

“Yo estaba muy contento porque pensé, ‘caso resuelto’, pero ahí empezaron las anomalías, ese video lo hicieron perdidizo, y es cuando me empiezo a desesperar, pues estas gentes también hicieron perdidiza la cadena de custodia del video del C4, el video oficial, ellos alegaban que yo había llevado ese video, pero el C4 no entrega videos a los civiles”, comentó.

Eduardo Olivares cuenta con una copia del acuse de recibo del oficio SSP/DGTSP/RYT/0028/2018 fechado el 3 de enero del 2019 y firmado por Ricardo Galindo Ceballos mediante el cual consta que fue entregado a la Policía Ministerial como “anexo en medio magnético (1 DVD)” con la videograbación.

“Están encubriendo a los ladrones”, señaló Eduardo Olivares, e informó que por la desaparición del video la Contraloría General del Estado inició una investigación. “Es evidente que los policías de ‘Don’ Guadalupe Castillo Celestino están coludidos con estos ladrones, los están encubriendo”, acusó Eduardo Olivares, quien consideró que su caso es “muy sencillo” de resolver, pues simplemente se requiere que la policía de Soledad y su alcalde digan quiénes son los elementos que se encontraban en activo esa noche y a bordo de esa patrulla.

Cuando aún era titular de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal, José Luis Urban Ocampo, envió al Ministerio Público un listado con los nombres de 12 policías que supuestamente se encontraban trabajando esa noche; sin embargo, sólo seis han sido entrevistados y algunos testimonios no coinciden con la versión oficial, como es el caso de un elemento que asegura haber estado descansando en su casa.

“Caray, ¡¿cómo es posible eso?! Si tenemos un oficio que nos dice que estaba de servicio y por el otro lado este hombre dice que estaba en su casa, mínimo que le descuenten el día, ¿no?”, agregó Eduardo Olivares.

“La policía secuestrando”

Eduardo Olivares afirma que únicamente ha sentido el apoyo del jefe de robos de la FGE; con el fiscal Federico Arturo Garza Herrera sólo habló una vez, y el vicefiscal Aarón Edmundo Castro Sánchez le saca la vuelta cada vez que lo ve. En la Fiscalía también lo han engañado para que vaya a lugares lejanos a buscar sus pertenencias.

Una vez le dijeron que fuera a Ciudad Valles porque acababan de asegurar una casa con herramienta robada. Al llegar, fue atendido por un comandante de nombre Raymundo Cordero, quien no se explicaba por qué le habían dicho a Eduardo que fuera hasta ese lugar. “El hombre estaba apenado y me dijo: ‘En primer lugar, esta casa ni está asegurada y lo que hay es un tanque de gas y una caja de herramientas’”.

Eduardo Olivares cree que la estrategia era cansarlo, aunque, lejos de lograr ese efecto, le sirvió para darse cuenta de que nadie lo iba a ayudar, es por eso que desde entonces ha dedicado el último año a realizar sus propias indagatorias y a entrevistarse con cualquier funcionario o civil que pueda tener alguna pista que ayude a resolver su caso y encontrar justicia. Eduardo Olivares cuenta que un día se entrevistó con el entonces director de la Policía Vial de Soledad de Graciano Sánchez, Eloy Gómez Mendoza, a quien le mostró partes de los videos con los que cuenta.

“Él (Eloy Gómez Mendoza) me dice: ‘No, no, no, mira, esa patrulla es la 121, los que traen esa patrulla son unos malandros, son ex guardias de Leyva’; fue lo que me dijo y esa información yo se la di a la Fiscalía. La Fiscalía habló por teléfono con Eloy Gómez y después él se retractó de lo dicho”, contó.

Por lo anterior, Eduardo Olivares volvió a buscar al director de la Policía Vial, pero en esa ocasión grabó toda la conversación. En el audio de 46 minutos de duración en poder de Astrolabio Diario Digital, Eloy Gómez reconoce que la policía de Soledad de Graciano Sánchez secuestra y luego sugiere a los Gallardo como los responsables “de más arriba”.

-[…] los otros tipos, los de la camioneta, no son civiles, mi capitán, ya me enteré, también son oficiales, lo que pasa es que ese día no estaban trabajando, dice Eduardo Olivares a Eloy Gómez cerca del minuto 28 del audio.

-Mire, la policía aquí secuestrando. Vino uno antier, antes de que yo llegara, dice: ‘Le sacaron a mi papá 150 mil pesos, la patrulla se lo llevó, lo retuvieron ahí por el aeropuerto, en la madrugada nos dijeron ‘necesitamos esto’ y ya cuando se los dio (le dijeron) ‘no diga nada, no diga nada de lo que está pasando aquí porque (inaudible)’, entonces, la policía secuestrando, confesó Eloy Gómez.

-¡No es posible!, respondió Eduardo Olivares.

La conversación continuó con Eduardo Olivares rogando por una pista para dar con los responsables del robo y con Eloy Gómez jurando por su madre y por sus hijos que no sabía nada. Después, fueron interrumpidos por una persona que le llevó a firmar muchos documentos, luego retomaron la plática.

Minutos más adelante, Eloy Gómez refiere que hay quienes “hablan pestes” de José Luis Urban Ocampo, pero lo exculpó de cualquier comentario negativo con un “Urban es nuevo, los malos son los que se fueron y a lo mejor hasta más arriba” –y continuó– “así, desde arriba, porque aquí se tenía la fama de que los Gallardo secuestraban gente. Si tenían terrenos, se los quitaban […] compraban carros y no entregaban los papeles porque eran con extorsiones, así hay muchas cosas, pero Dios se las va a cobrar”, se le escucha decir a Eloy Gómez entre el minuto 36:00 y 36:30.

Por otra parte, Eduardo ha entrevistado a policías que se encuentra en las calles del municipio de Soledad para indagar sobre quiénes eran los que conducían la unidad 121 esa noche. Según le han referido, esa noche “ya no había operativos antialcohol, está entre cuatro oficiales, cuatro oficiales traen esa patrulla, no hay más”, lamentablemente ningún policía ha querido dar más detalles.

Amenazas de muerte

En mayo de este año el taller de Eduardo fue allanado por segunda vez, razón por la cual acudió nuevamente al C4 en busca de un video que mostrara quién había sido; no hubo video alguno, no obstante se acercó a él una persona que dijo trabajar ahí y le advirtió: “Mire señor, si se dan cuenta que usted le está pisando los talones a estas personas, lo van a matar, están acostumbrados a salirse con la suya”.

La segunda amenaza que recibió Eduardo fue en la fiscalía, cuando una mujer se acercó a él y le dijo: “Señor, se está arriesgando”, luego lo jaló hacia las escaleras y continuó: “Lo van a matar”. Él le cuestionó a la mujer que si trabajaba ahí, pero ella no quiso darle más información y se retiró. “¡Qué barbaridad!”, lamentó Eduardo.

“He vivido un infierno este año”

Desde aquel lunes 17 de diciembre en que Eduardo Olivares llegó a su taller para darse cuenta de que lo había perdido todo y se vio forzado a dejar de trabajar, se ha dedicado a acudir a la fiscalía donde nadie le ha podido ofrecer una solución; ha tenido que realizar sus propias investigaciones en su taller y en los alrededores, rogándole a cualquier autoridad que se cruce en su camino, por una pista que lo lleve a descubrir quiénes fueron los que acabaron con su patrimonio.

“He vivido un infierno este año (…) Estoy desesperado, tengo 52 años de edad, como todo mundo sabe, no es fácil conseguir trabajo a esta edad, es muy complicado. Estas personas se llevaron 10 años de mi vida de trabajo”.

El pasado jueves 5 de diciembre, Eduardo Olivares acudió a manifestarse al Congreso del Estado, donde buscó a los medios de comunicación para hacer pública su situación. Al día siguiente por la noche, fue a su taller a darle de comer a sus perros, pero estos ya no se encontraban ahí. “Me encuentro con que en mi propiedad otra vez se metieron, pero esta vez me dolió mucho, se llevaron mis perros husky. No sé si lo hagan para amedrentarme”.

Aunque su vida pueda estar corriendo peligro, Eduardo sigue en pie, convencido de que encontrará a quienes esa noche entraron a su taller y se llevaron todo –y ahora– incluso hasta a sus perros. “Tengo más coraje que miedo”.

Hoy lo que queda del taller se encuentra cubierto por una densa capa de tierra, señal de que ha sido casi completamente abandonado debido a que ya es inoperable y porque Eduardo se ha enfocado en tratar de conseguir justicia.

Ya han pasado 359 días desde que ocurrió aquel impune caso, y contando…